Caminar Punto de Vista

Pagando el pecado que no debemos

Pagando el pecado que no debemos
Jóse Nelsón  Durón V.
La situación socio-política en los Estados Unidos ciertamente que llama la atención en el mundo y de manera especial en nuestro país, que mantiene estrechos lazos con esa gran nación que ha sido cuna, lugar de esparcimiento y de vida para muchos compatriotas que han marchado en su dirección por motivos harto conocidos. Con todo el respeto que nos merece esa big sister, nos referiremos en esta oportunidad al asombro y preocupación que causan los candidatos a la presidencia que se disputan tan grande responsabilidad, por las demostraciones exhibidas hasta ahora en sus discursos y en sus debates.
Nuestra referencia no será de juicio, no es nuestra tarea, sino para comentar otros aspectos que preocupan a este embarrador de papel, a quien, pidiendo disculpas por tan grande atrevimiento, le parece extraordinario que ambos tengan la oportunidad de ostentar tal cargo.
Según la página KATEHON.com, existen en el mundo unos 6,800 think tanks (grupos de expertos, gabinetes estratégicos, comités asesores) que aconsejan a gobernantes, empresarios y personas con grandes responsabilidades, con base en estudios de la realidad en que operan e, indudablemente, en defensa de sus intereses. Por las acciones de estos grupos y fundaciones, el mundo sigue pautas supuestamente convenientes para la paz y desarrollo globales.
¿Dónde radica la causa de mi preocupación? Soslayando apesarado la interrogante (¿por qué ellos en una nación tan desarrollada?), leo con preocupación en la misma página las declaraciones de la señora Clinton en un simposio pro abortista: “Los códigos culturales profundamente arraigados, las creencias religiosas y las fobias estructurales han de modificarse. Los gobiernos deben emplear sus recursos coercitivos para redefinir los dogmas religiosos tradicionales”. Quiere modificar “códigos culturales, creencias religiosas y fobias estructurales” para redefinir dogmas religiosos tradicionales. ¿A qué se referirá? Peligroso, me parece. Especialmente por la audiencia que tenía en ese momento y en vista de la preocupación de la Iglesia por la cultura de la muerte, ampliamente denunciada por los papas, y a la también denunciada propaganda de las transnacionales y otros grupos interesados en temas como el aborto; control de la natalidad; ideología de género (que tanto daño está causando al mundo); homosexualidad; industria cinematográfica del terror y de la sensualidad; la industria del sexo; armamentos; drogas; guerras; violencia; etc.
Con el riesgo de aparecer como profeta de cataclismos y estratagemas mundiales, creo conveniente abrir los ojos y oídos tratando de discernir acontecimientos raros, como la designación del candidato por el partido demócrata a la vice presidencia de Estados Unidos, supuesto católico que defiende el aborto discrecional y, por tanto, en dudosa comunión con la Iglesia. Al otro candidato presidencial no me referiré.
Fuerzas poderosas se aúnan en favor de campañas que no necesariamente favorecen los intereses de los más pobres y que, más bien, anulan esperanzas y lesionan derechos de grupos que no pueden defenderse, como pudimos observarlo ante la solicitud apremiante de diez comunidades pobres del Departamento de Santa Bárbara para que continúe la construcción de la Represa Agua Zarca, con el argumento que representa para estas comunidades mejoras de vida.
La frase que sirve de título de esta columna fue pronunciada por un líder comunitario del sector y abrió ventanas que airearon realidades que nos atenazan, cierran puertas, niegan oportunidades e impiden progresar, con el agravante de nuestra impotencia. Como la de doña Esperanza, señora humilde que llegó a la AMDC suplicando una casita para paliar en algo sus sufrimientos y necesidades. Quiera Dios que sea resuelto el vil asesinato de la señora Berta Cáceres, continúe la construcción de la represa si los habitantes la piden y desean y doña Esperanza consiga su casita que tanto necesita. Amén.

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