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La trata de personas, un pecado estructural de nuestra sociedad

La trata de personas, un pecado estructural de nuestra sociedad
El mayor número de casos se da en aquellos lugares fronterizos, en la costa norte y también en el área de occidente; departamentos como Santa Rosa de Copán, Santa Bárbara, San Pedro Sula, La Ceiba e Islas de la Bahía son los que presentan más casos.
Eddy Romero
emromero@semanariofides.com
Fotos archivo/Eddy Romero
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Un negocio que produce más de 32 mil millones de dólares al año, es considerado altamente rentable; pero lo que da tal cantidad de dinero es la trata de personas, que según John Kerry, Secretario de Estados Unidos “es un insulto a la dignidad humana y un ataque a la sociedad” ya que está afectando a más de 12 millones en el mundo.
Honduras, no está exenta de esta problemática. Según Ricardo Coello, director de programas de Casa Alianza informó que alrededor de 25 niños atienden regularmente en el hogar especializado para trata con el que cuenta esta institución.
Recientemente se conmemoró el Día Internacional Contra la Trata de Personas, Es por ello, que Casa Alianza, realizó el conversatorio “Situación de la Trata de niñas, niños y jóvenes en Honduras”. En este conversatorio, se presentó el marco normativo que existe en Honduras, así como se está tratando la protección de las víctimas por este flagelo y el informe para Honduras sobre esta temática que proporciona el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

LEYES Honduras cuenta con una ley contra la trata de personas, está se ratificó el 30 de mayo del 2012, después de un trabajo interinstitucional de más de 22 organizaciones que trabajan para erradicar esta problemática. Pero es importante mencionar que antes de 1992, el país no contaba con ninguna normativa para condenar este tipo de delitos.
La abogada Denia Cruz, encargada de la parte legal de Casa Alianza afirmó que en esta ley se consideran delitos contra la trata “esclavitud o sus prácticas análogas, el trabajo, mendicidad, embarazo, matrimonio que es forzado, así como el tráfico de órganos, fluidos y tejidos humanos, la venta de personas, la explotación sexual, adopción irregular, el reclutamiento de personas menores de 18 años para actividades criminales entre otras”.
La experta legal afirmó que esta ley, actualmente indica que la pena que se paga por este delito es de 10 a 15 años de prisión y una multa de 150 a 250 salarios mínimos.
Respecto a esta ley, una de las conclusiones del Departamento de Estado es bastante tajante, porque dice que “La ley hondureña contra la trata de personas de 2012 es incongruente con el derecho internacional ya que combina la trata de personas con otros delitos, como la adopción ilegal, y establece el uso de la fuerza, el engaño o la intimidación como un factor agravante, en vez de un elemento esencial, de la mayoría de los delitos de trata”.
Ante esto, José Guadalupe Ruelas, director de Casa Alianza dijo que “lo que sucede es que hicimos una ley tan estricta que se puede convertir en un elemento que puede ser utilizado por los mismos tratantes, es decir para que el equipo de respuesta inmediata catalogue un caso como trata tiene que verse muchos requisitos, en cambio en Estados Unidos cuando se trata de niñez, si una persona es puesta para explotación sexual, automáticamente se ve como víctima de trata”.
Ciertamente cabe destacar que el mismo gobierno estadounidense expresa que “Las autoridades han enjuiciado y condenado a más tratantes de personas con fines de explotación sexual, pero no hubo investigaciones o enjuiciamientos por presuntos casos de trabajo forzado o reclutamiento de niños para actividad delictiva forzada”.
Ruela dijo que “Hasta este momento lo que estamos haciendo es muy poco, se han llevado menos de 50 casos en los últimos años, lo que significa  que necesitamos hacer más esfuerzos en eso, necesitamos ver el alcance de la ley pero sobre todo la capacidad de la institución para perseguir”.

REALIDAD Este informe norteamericano indica que “Honduras es principalmente un país de origen y de tránsito para hombres, mujeres y niños objeto de la trata con fines de explotación sexual y de trabajo forzoso”.
Destaca que las víctimas no son tanto para explotación en el país sino fuera de este, “las mujeres y los niños hondureños son víctimas de la trata con fines de explotación sexual en otros países de la región, en particular México, Guatemala, El Salvador, Belice y los Estados Unidos”.
De igual manera destacan que “los niños de las comunidades indígenas y afro descendientes, especialmente los niños misquitos, son vulnerables al trabajo forzoso, incluso en los barcos pesqueros. Los niños que viven en la calle son vulnerables a la trata con fines de explotación sexual y al trabajo forzoso”.
Uno de los problemas más duros que enfrenta esta sociedad es la delincuencia, por lo que era imposible que no saliera en este informe. “Las organizaciones delictivas, entre ellas las maras, someten a niñas a la trata con fines de explotación sexual, obligan a niños a mendigar en las calles y coaccionan y amenazan a hombres jóvenes en las zonas urbanas para que transporten drogas, cometan actos de extorsión o violencia, incluidos los asesinatos”.

INFECCIÓN La Trata de personas no es un tema alejado, que sólo se ve en otros países, está “infectando” el país de una manera alarmante. Se ve reflejado en mayor medida, en las zonas fronterizas, en la costa norte y occidental del país, según Coello. Pero también es un fenómeno que se vive en los hogares. Según el experto, “lastimosamente hay una red de personas que se “amigan” en las familias, para persuadir, dar ofertas muchas veces de trabajo, estudio, becas, viajes etc. a niños y niñas. Lastimosamente las familias pierden el contacto con estos chicos y chicas” y también casos tan tristes, en donde “hemos encontrado que hay una gran cantidad de familiares involucrados en la explotación sexual. Lastimosamente dentro de las estadísticas, hemos encontrado que los principales abusadores son padrastros”.
Asimismo, Coello dijo que  “hemos visto que hay muchos jóvenes que se dedican a llevar drogas para el crimen organizado. Son utilizados y luego van buscando otros y si no cumplen con este cometido son asesinados. Lo que tenemos como información de los mismos niños y niñas es que estás personas utilizan mochilas. Este “transporte” lo hacen casi a diario. Como son jóvenes, muchos parecen escolares y no nos llama mucho la atención, pero es un modo de operar de las redes y los traficantes de drogas”.
Mientras tanto, Ruela dijo que “Somos un país que se preocupa mucho de perseguir al asesino, pero no de prevenir el asesinato, necesitamos cambiar esa forma de pensar, invertir más en prevención, en acceso a la justicia para que no sea necesario gastar tanto en equipo militar, tecnología y propaganda”.

ACCIONES “El gobierno de Honduras no cumple plenamente las normas mínimas para la eliminación de la trata de personas; no obstante, está realizando considerables esfuerzos con ese fin” reza este informe. Estos esfuerzos, se han estancado en la implementación de la ley, pero no son suficientes para acabar con este problema estructural que tanto afecta al país.
Ya que como el mismo Departamento de Estado afirma, “El gobierno no ha desarrollado directrices para identificar a las víctimas de la trata entre las poblaciones vulnerables”.
“A pesar de la evidencia de la fuerza o coacción utilizada por las maras para obligar a los niños y adultos a participar en actividades ilícitas, las autoridades no investigaron ni procesaron ninguno de esos delitos como trata de personas. Además, el gobierno no investigó ni procesó ningún presunto caso de trabajo forzado. La falta de recursos humanos y materiales apropiados limitó la eficacia de los investigadores y fiscales, y la financiación no fue suficiente para abandonar la magnitud del problema”.
El gobierno instó a las víctimas a colaborar en las investigaciones y los enjuiciamientos, pero la falta de programas adecuados de protección a testigos y víctimas, aunado a un lento proceso judicial y el temor a represalias por parte de los tratantes, provoca que muchas víctimas, particularmente adultos o personas victimizadas por grupos delictivos, se rehusaran a cooperar.
Ante esto, los funcionarios reconocen que no es posible identificar adecuadamente a los niños que se ven obligados a participar en actividades delictivas por parte de grupos delictivos, y por lo tanto se en muchas ocasiones, se les trata como delincuentes en vez de víctimas.
Ante esta situación, el informe presenta algunas recomendaciones para el país, en cuanto al tratamiento que debe hacerse de este problema.

RECOMENDACIONES PARA HONDURAS
• Ampliar las labores para procesar los delitos de la trata de personas y condenar a los tratantes, incluidos los delitos que implican el trabajo forzado, la trata de personas con fines de explotación sexual y la actividad delictiva forzada de menores.
• Desarrollar y aplicar procedimientos formales para identificar a las víctimas entre poblaciones vulnerables y remitirlas a proveedores de servicios.
• Aumentar la identificación y asistencia de víctimas adultas, víctimas de trabajo forzado y niños que se ven obligados a cometer delitos.
• Seguir fortaleciendo los mecanismos de remisión de víctimas y brindar servicios especializados y refugio a todas las víctimas, incluso mediante una mayor financiación a las entidades gubernamentales o a las organizaciones de sociedad civil.
• Formular políticas y capacitar a los funcionarios para proteger a las víctimas menores de edad y  a las adultas que no vuelvan a ser victimizadas en el sistema de justicia penal.
• Modificar la ley de lucha contra la trata de personas a fin de incluir una definición de trata de personas que sea congruente  con el derecho internacional e implementar el plan de acción nacional para los años 2016-2020.

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