Voz del Papa

Nuncios deben hacer palpable la misericordia en el mundo

Nuncios deben hacer palpable la misericordia en el mundo
El Pontífice también dijo que “observar, analizar y referir son verbos esenciales pero no suficientes en la vida de un nuncio”. “Encontrar, escuchar, dialogar, compartir, proponer y trabajar juntos” también son fundamentales.
Ciudad del Vaticano (AICA): El papa Francisco recibido en la Sala Clementina a los participantes en el encuentro de los representantes pontificios que tuvo lugar en el Vaticano del 15 al 17 de septiembre con motivo del Jubileo de la Misericordia.
En el discurso que dirigió a los miembros de la diplomacia pontificia, el Santo Padre reiteró la importancia de que los nuncios sean representantes de una Iglesia “en salida”, allí donde se encuentren y de que hagan suyo el lugar de su destino, abriendo sus maletas para compartir las riquezas que llevan con ellos pero también para recibir las que todavía no tienen.
“Ustedes tocan con la mano la carne de la Iglesia, el esplendor del amor que la hace gloriosa, pero también las llagas y las heridas que la hacen mendigar de perdón”, les dijo. “Con genuino sentido eclesial y humilde búsqueda del conocimiento de los diversos problemas y temáticas, hacen a la Iglesia y al mundo presenten en el corazón del Papa”. Humildad. Francisco recordó que en su misión están llamados a “llevar a cada uno la caridad premurosa de quien representan, siendo así los que sostienen y tutelan, que están preparados para sonreír y no solo para ir con prisas, que está disponible para escuchar antes de decidir, para dar el primer paso en eliminar tensiones y favorecer la comprensión y la reconciliación”.
En definitiva, “sin humildad ningún servicio es posible y fecundo”, subrayó. La humildad del nuncio “pasa por la actitud serena de estar donde el Papa ha querido que vaya y no con el corazón distraído en la espera del próximo destino”. “Estar allí con el corazón y la mente sin división; deshacer el equipaje para compartir las riquezas que se llevan consigo, pero también para recibir cuanto no sea posible todavía”.

También advirtió de que “no basta con apuntar con el dedo o agredir a quien no piensa como nosotros”, “este no puede ser el método de la Iglesia”.
También solicitó que animen a los sacerdotes y los ayuden en la fe y expresó su preocupación sobre la elección de futuros obispos, que deben ser “testimonios del Resucitado y no meros portadores de curriculum”. “Obispos orantes, familiarizados con las cosas de lo ‘alto’; obispos capaces de entrar ‘en paciencia’ en la presencia de Dios, así como que posean la libertad de no traicionar el Kerygma que ha ellos se les ha confiado”. En definitiva, “obispos pastores y no príncipes ni funcionarios
“La multiplicidad y complejidad de los problemas que hay que afrontar en el día a día no les debe distraer del corazón de la misión apostólica, que consiste en acompañar a las Iglesias con la mirada del Papa, que no es otra que la de Cristo, Buen Pastor”.

Acompañar a los pueblos
En el último punto el Papa les recordó que están llamados a un estilo de vida “que permita apreciar también las situaciones de rutina, de acoger los cambios que se produzcan, de valuar las novedades y saberlas interpretar con medidas y sugerir acciones concretas”.

Francisco alertó contra el riesgo de “proponer una visión personal que a menudo reina frente a la realidad de la Iglesia local, del país o de la comunidad internacional” y pidió una “unidad interior y sentido de profunda paz y fecundidad”.

Por último, los exhortó a actuar con el espíritu de Dios, un espíritu “de fuerza, de caridad y de prudencia”. “Actúen con este espíritu y vayan: abran puertas, construyan puentes, tejan lazos, mantengan amistades, promuevan la unidad.

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