Caminar Punto de Vista

Paz y bien

Paz y bien
Jóse Nelsón Durón V.
“Señor, hazme un instrumento de tu paz” suplica San Francisco de Asís al Altísimo Señor, que le ha llamado amorosamente a restaurar su Iglesia. El cuatro de octubre de cada año la Iglesia celebra la fiesta de su memoria y recuerda agradecida las múltiples condiciones que dieron vida al pobrecillo de Asís, pues “nada se improvisa en la vida de un hombre. El ser humano es siempre hijo de una época y un ambiente, como lo son los árboles y las plantas. Un abeto no crece en las selvas tropicales ni un ceibo en las cumbres nevadas. Si en la cadena de las generaciones surge un alto exponente humano, no brota de improviso como los hongos en las montañas” (Padre Ignacio Larrañaga, en el libro El hermano de Asís). Y él fue llamado a ofrecer orden en un mundo de contradicciones, deseos de reforma, sed de dinero y crisis, en medio del cual se alzó la juvenil voz que predicó la pobreza, castidad y obediencia como modelos de vida para reformar el ser humano, raíz y base de todas las estructuras sociales racionales. Paz y Bien, saludo franciscano brotado de su enseñanza, concentra todos los absolutos capaces de dar fortaleza, ánimo y serenidad al entorno vital del ser humano.
La Iglesia, inspirada en su santísimo Señor y los legados de los santos, es permanente forjadora de ambos bienes en los espacios hasta donde llegan las manos de su caridad, enseñanzas y vigilancia, en un mundo que no acierta a despojarse completamente de sus intereses en beneficio de los demás y guarda para sí los frutos de su egoísmo. La semana pasada escribimos acerca del equilibrio y decíamos que “es la justa coincidencia entre las cosas, las energías, las personalidades y los comportamientos, con los sucesos de la vida”, como tratando de introducir esta definición en lo más hondo de las almas con la deliberada, pero sana, intención de que reine la paz y prive el bien común, especialmente para quienes más sufren por las disinergias sociales, económicas y de justicia causadas por el egoísmo, también social, que tanto daño causa. La falta de equilibrio emocional causa incongruencias comportamentales y éstas causan a su vez inseguridad e indefinición, debido a la falta de los necesarios apoyos de la autenticidad, la asertividad y el contar con un arousal óptimo (arousal: rendimiento como producto del sueño) que avale la cantidad enorme de aseveraciones que hacen y las acciones que realizan los seres humanos, por ejemplo los políticos. empresarios y otros, cuando no aciertan a ver por debajo de sus barrigas las tremendas limitaciones y carencias de tantos. En este período ya iniciado de la política, tanto a nivel local como internacional, y ante la generalizada desgracia humana, asombra contemplar el grado de indiferencia por la dignidad, bienestar y porvenir de los hermanos que deambulan por todas las fronteras, no solamente en busca de un mejor futuro, sino de seguridad y supervivencia. Preocupa también las declaraciones recientes del Presidente Obama y de la señora Clinton que “en su propia campaña han señalado la libertad religiosa como enemigo a batir, apuntando cuáles serán los límites futuros a la expresión y el ejercicio de las convicciones cristianas que choquen con la ideología impuesta desde el poder”, comenta el Padre Santiago Martín, superior de los franciscanos de María.
A la petición de sus discípulos que piden les aumente la fe, el Señor Jesús responde demostrándoles la falta de acciones que la revelen y les enseña, dándoles tremenda lección de congruencia y de humildad, cómo es que deben comportarse los cristianos al mandarles servir a los humildes. Parece que nos dijese ahora mismo: Así también ustedes, cuando hayan aprendido todo lo que les enseñé, digan: ‘No somos más que siervos, y haremos todo lo que tenemos que hacer’. ¡Pero háganlo, por Dios santo!

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