Editorial

Editotrial del Domingo 2 de Octubre de 2016

Un momento difícil
El momento político que se está viviendo en Honduras está muy confuso. Cada uno de los partidos políticos tiene su propia visión, orientada hacia la toma del poder. Pero no existen muchos puntos coincidentes en las posturas de  las dirigencias partidistas.
El presidente del Congreso Nacional ha tomado la iniciativa de promover un diálogo para determinar cuáles son las reformas electorales que pueden consensuarse, y ser aprobadas por el Congreso en pleno. Es un  diálogo que ha de requerir mucha buena voluntad de cada  una de las partes, para que pueda culminar con resoluciones sensatas que den lugar a un proceso eleccionario pacífico y que tenga aceptación general.
Son muchos los detalles del proceso electoral que se pretenden cambiar, se dice que con el ánimo de transparentar las elecciones internas y posteriormente, el torneo electoral general, de manera que algunas expresiones como aquella de “el acta del escrutinio, mata al voto del ciudadano” ya no vuelvan a utilizarse.
Hasta el momento dos temas parecen no tener progreso en el diálogo: a) reglamentar la reelección y b) la segunda vuelta electoral.
Existen los grupos políticos y de la sociedad civil, que no aceptan la reelección propuesta y defendida por el Partido Nacional, fundamentada en sentencia dictada por la Corte Suprema de Justicia. Y se apegan con decisión a la letra de los artículos pétreos de la Constitución, exigiendo una consulta popular para la aprobación de la reelección.
La segunda vuelta electoral es una aspiración de la oposición partidaria, pues se piensa que en caso de ganar el Partido Nacional en la primera vuelta; la sumatoria de opositores en la segunda vuelta les accedería al poder a estos últimos. Aunque con minoría en el número de Diputados al Congreso Nacional,
Salir de este impasse demanda mucha sabiduría. Algo así como el precedente de la famosa “Opción B” que en una ocasión,  permitió salir de un desacuerdo al interior del Partido Liberal, para determinar quién sería el candidato presidencial de esa agrupación política.
Fue una solución de compromiso, respetada por todos los partidos políticos, que permitió que las elecciones transcurrieran en paz y transparencia. Y que la transición de los regímenes presidenciales, pudiera realizarse sin obstáculo alguno.
En las próximas semanas se verá el progreso del diálogo, el cual requiere, para que sea productivo, de la colaboración de todas las organizaciones políticas que están reconocidas. Lo significativo es que aún hay tiempo para aprobar esas reformas.
La importancia del diálogo que está realizándose, deriva de que las reformas políticas necesitan ser aprobadas por mayoría calificada en el Congreso. Y no existe ningún partido que, por sí solo, pueda ostentar el número de votos que se requiere para aprobarlas. Ello implica que se necesita participar de buena fe, con la intención de consensuar para fortalecer la democracia y buscar el beneficio de la población.
También está ventilándose entre los políticos, la aprobación de la Ley para el Financiamiento de los Partidos Políticos. Su objetivo es evitar que penetre financiamiento “sucio” en esas organizaciones, aportado por el crimen organizado, narcotráfico o empresas contratistas del Estado.
Esta Ley tendría la virtud de transparentar el financiamiento de los partidos, y evitar las onerosas inversiones en la propaganda política disfrazada, por parte del gobierno. Se pretende también que haya equidad en la colaboración de los medios de comunicación para la transmisión de la propaganda política.
En los actuales momentos, también está en juego la equidad de género, puesto que las mujeres que participan en política, se están quejando que el Reglamento del Tribunal Supremo Electoral, no es justo. Pues coloca en alternabilidad a las candidatas en el voto, después de la quinta posición. Reservando para candidatos varones las primeras cinco posiciones del voto.
Ya se emitió la convocatoria a elecciones, pero aún existen muchos asuntos pendientes, y existe un diálogo en marcha. Es el momento en que los políticos necesitan tener la mayor serenidad y sabiduría, para tomar las determinaciones que les competen y lograr como fruto de sus consensos, que la campaña política sea abierta, transparente y promueva la paz. Sin odios y sin violencia, buscando alcanzar el Bien Común. El Señor Jesús lo advirtió:  “ Ponte de acuerdo con tu adversario…mientras vas con él por el camino….”.

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