Voz del Papa

Francisco llega a Asís para la oración por la paz

Francisco llega a Asís para la oración por la paz
“Nosotros a la guerra no la vemos, si bien nos asustamos cuando sucede algún acto de terrorismo, pero esto no tiene nada que ver con lo que sucede en aquellos países, en aquellas tierras
donde día y noche caen y caen y asesinan a niños, ancianos, hombres y mujeres.
Vaticano. AICA El Papa Francisco exhortó a rezarle de rodillas al Dios de la paz, juntos, y más allá de las divisiones de las religiones hasta sentir vergüenza de la guerra y sin cerrar el oído al grito del dolor de quien sufre. Más allá de las religiones: todos, todos, todos, porque todos somos hijos de Dios, y Dios es el Dios de la paz.
No existe un dios de la guerra: quien hace la guerra es el maligno, es el diablo, que quiere asesinar a todos”, advirtió al presidir la misa en la capilla de la Casa Santa Marta, antes de viajar a Asís para el encuentro interreligioso por la paz.

LLEGA A ASIS. El Papa Francisco llegó a la ciudad italiana de Asís alrededor de las para presidir la Jornada de Oración por la paz en el mundo en el 30 aniversario del encuentro interreligioso que presidió San Juan Pablo II en 1986.
Llegó al campo deportivo Migaghelli de Santa María degli Angeli, donde fue recibido por Monseñor Domenico Sorrentino, Obispo de Asís-Nocera-Umbra Gualdo Tadino; Catiuscia Marini, Presidenta de la Región Umbria; Raffaele Cannizzaro, Prefecto de Pe. Luego el Pontífice se dirigió al Sacro convento de Asís donde lo reciben el custodio Padre Mauro Gambetti; Bartolomé I, Patriarca Ecuménico de Constantinopla; el líder musulmán Abbas Shuman, Vicepresidente de Al Azhar (Egipto); Justin Welby, arzobispo de Canterbury; Efrén II, Patriarca Siro-Ortodoxo de Antioquía; y el rabino principal de Roma, Riccardo Di Segni.

SALUDÓ. Una vez en la ciudad medieval saludó a su santidad Bartolomé I, patriarca ecuménico de Constantinopla, junto a un representante musulmán y uno judío; y en el claustro Sixto IV, saludó además a muchas personas, en particular a refugiados, migrantes y personas que sufrieron la guerra, incluso a una de las familias que Francisco trajo desde la isla griega de Lesbos en su viaje realizado en junio pasado. También a algunos periodistas y personas de la Comunidad de San Egidio. A continuación fue el almuerzo común en el refectorio del Sacro Convento, en el que participaron también 12 víctimas de la guerra. Entre ellos Rasha con la hija de siete años, quienes llegaron a Italia gracias a los corredores humanitarios de San Egidio, junto a la Federación de las Iglesias Evangélicas y la Mesa Valdense. También cinco cristianos sirios, de los cuales tres armenios. Uno de ellos Tamar, en la ceremonia de clausura dio testimonio del sufrimiento en la ciudad de Aleppo. Otras son nigerianas que huyeron de la violencia de Boko Haram; además de una refugiada de Eritrea, y un joven de Malí que sobrevivió a un terrible viaje en un barco desde Libia a Sicilia.

MEDITACIÓN. Después del almuerzo, los representantes de las diversas religiones reunidos en Asís rezaron en lugares diferentes. Los de credo cristiano se reunieron en la basílica inferior de San Francisco, cerca de la tumba de San Francisco para una oración ecuménica.
El papa Francisco recordó que en el ‘Tengo sed’ de Jesús en la cruz, podemos escuchar la voz de los que sufren, el grito escondido de los pequeños inocentes a quienes se les ha negado la luz de este mundo, la súplica angustiada de los pobres y de los más necesitados de paz.

FIRMAN UN LLAMADO DE PAZ. “No tenemos armas dijo el papa Francisco con tono sereno creemos en cambio en la fuerza suave y humilde de la oración”. Y precisó: “En esta jornada la sed de paz se volvió invocación a Dios, para que cesen las guerras, el terrorismo y las violencias”. Señaló que si bien “diversas son nuestras tradiciones religiosas, las diferencias no son para nosotros motivo de conflicto, de polémica o de fría separación”. Y añadió que “hoy no hemos rezado unos contra los otros, como lamentablemente a veces sucedió en la historia. Sin sincretismos y sin relativismos, hemos en cambio rezado unos al lado de los otros, unos por los otros”.

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