Diálogos "Fe y Razón" Punto de Vista

La paz es el camino

La paz es el camino
Diac. Carlos E. Echeverría Coto
“No hay caminos para la paz, la paz es el camino”, sabio pensamiento de Mahatma Gandhi, que utilizó la resistencia pacífica como estrategia para llevar a la India a la independencia. Nos ha sido recordado con ocasión de comentar y celebrar la presencia del Papa Francisco en Asís, el martes recién pasado, para reunirse con líderes religiosos a meditar y orar por la paz, conmemorando el trigésimo aniversario de una iniciativa semejante conducida por San Juan Pablo II.
Con frecuencia a la paz se le define negativamente, como ausencia de guerra, estado entre naciones sin conflicto, fin de la guerra (véase RAE “paz”). Pues no, la paz no es una carencia. Al contrario, la guerra, los conflictos, la intranquilidad y la zozobra son la falta de la bendita paz. La paz es un estado de armonía, de buenas y amistosas relaciones entre las personas, los pueblos y los estados. Empero, su contrario, la guerra, puede definirse también en términos afirmativos como lo ha hecho el Papa al decir que ésta es “una locura alimentada por conceptos como la avaricia, la intolerancia y la ambición de poder que a menudo encuentran justificación en ideologías que lo destruyen y lo trastornan todo”(13 sept. 2016).
Bajo el lema de SED de PAZ, se reunieron con el Papa más de 400 líderes religiosos, entre ellos el Patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomé, el anglicano Justin Welby Arzobispo de Canterbury, el patriarca Siro-ortodoxo de Antioquía Efrén II, el jefe supremo de Tendai (Japón), eclesiásticos y pastores de numerosas iglesias cristianas, rabinos de importantes sinagogas judías, nabíes y ulemas islámicos, budistas, hinduistas y otros dignatarios religiosos, junto con otras personalidades como la católica Mairead Maguire, de Irlanda del Norte y Premio Nobel de la Paz 1976; el presidente emérito de Polonia y líder de Solidaridad Lech Walesa, Premio Nobel de la Paz 1983; y la líder de la Primavera Árabe en Yemen, Tawakkul Karman, Premio Nobel de la Paz 2011.
Entre tantos conceptos inspirados en la Palabra de Dios y el magisterio de la Iglesia –que el Papa Francisco se encarga de enriquecer continuamente- declaró que no hay “guerra santa”, pues sólo la paz es santa. Agregó que la guerra no es de Dios ni hay dioses de la guerra e invitó a los católicos a elevar fervientes e insistentes plegarias por la paz. Dios es Amor y serenidad, por lo que es paz. Los pacíficos y pacificadores serán llamado hijos de Dios (Cfr. Mat 5, 9).
La reflexión que se hizo tiene la fuerza de un argumento de solidez evidente.: habrá paz en el mundo, cuando todas las naciones sea pacíficas. Habrá paz en las naciones si la hay en sus regiones y grupos sociales. Habrá paz en estas comunidades locales si hay paz en las familias. Habrá paz en las familias si la hay en todos y cada uno de sus miembros. Habrá paz en cada uno de nosotros si tenemos a Dios. Es decir, hay que conquistar la paz interior para poder ser constructores de paz, manteniéndonos en comunión con Dios,
Empecemos ya, pues el mundo y Honduras están desgarrándose con tanta violencia, tanta sangre derramada, tanta gente pisoteada. Que Nuestra Señora de la Paz ruegue por nosotros y por la paz del mundo entero.

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