Diócesis La Ceiba

Con misericordia y alegría vivo mi juventud cada día

Con misericordia y alegría vivo mi juventud cada día
Fueron tres días de intensa espiritualidad entre participantes, charlistas, y equipo que lidera una Jornada más, en busca de sí mismos. Pero sobre todo, un encuentro personal con Dios.
Texto y fotos: Rolando Obando
roja_obando@yahoo.com
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Más de ochenta jóvenes de la ciudad de La Ceiba, literalmente se tomaron las instalaciones del Centro Católico Claret, para vivir una experiencia que los llevara a encontrarse consigo mismos y también tener una experiencia inolvidable con Dios.
Ellos llegaron al Centro Claret  desde la noche del viernes 9 de septiembre, permanecieron el sábado y culminó su experiencia el domingo 11, en lo que calificaron como la mejor fiesta de sus vidas.
El encuentro se realizó como un preámbulo de las Fiestas Patrias. Fue algo   único, sensacional e imaginable, lo que vivieron, para conocer, sentir, y disfrutar de la alegría desbordante que tiene  una jornada.
En el transcurso del año los diferentes grupos de Pastoral Juvenil de la ciudad puerto, realizan dos o tres  jornadas.  Mientras llega el momento los muchachos y muchachas  se preparan visitando jóvenes e invitándolos a participar en estas  jornadas. Una vez que los jóvenes la han recibido,  salen con un desbordante entusiasmo de continuar adelante invitando a sus familias y amigos a que sean partícipes de tanto gozo.
Sabemos de la necesidad que existe en la actualidad de poder encontrarse con Dios, poniendo en sus manos todos nuestros  sueños, anhelos y esperanzas. Eso pasa con los jóvenes que asisten a la Jornada, quienes  una vez que descubren que Dios es la respuesta a todas sus interrogantes e inquietudes, no desean separarse jamás de Él.
Los tres días compartidos se convierten en la mejor experiencia de vida, llegando al final de la jornada con sentimientos encontrados, que en tan poco tiempo de compartir, se convierten no sólo en amigos, sino en una familia, que desde ese momento inicia una estrecha amistad, que para muchos que han recibido su jornada después de 10 años se convirtieron en inseparables amigos y hermanos.  Eso es precisamente la finalidad de cada jornada,  romper paradigmas, enseñar a los jóvenes que ellos son la alegría del mundo, del hogar, de la familia.
Ahí vivieron lo que nunca antes habían vivido y sentido, esas fueron las impresiones de varios jóvenes que salían con un rostro nuevo, con más animo de continuar, con deseos de luchar y conservar el amor de su familia.
Cada jornada es diferente, cada experiencia compartida hacen recapacitar a otros,  ríen,  lloran, se divierten, se encuentran consigo mismos.  Ellos quisieran gritar a todos, qué fue lo que ahí sucedió, sin embargo, cada quien es el actor principal de su propia película, por lo tanto hay que vivir esos momentos, no te puedo describir con palabras lo que mi corazón siente en este momento, es algo único, espectacular, que cambia vidas.
Sólo podemos decir qué quien hace una Jornada, todo cambia, tu mente, tu sentir, tu actuar, tu llanto se convierte en risa, tu angustia en esperanza, tu odio en amor…

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