Diálogos "Fe y Razón" Punto de Vista

Elecciones

Elecciones
Diac. Carlos  E. Echeverría Coto
carloseduardiacono@gmail.com
Tranquilo, no voy a hablar de política. Tan sólo le pregunto: y usted, ¿va a votar, o va a elegir? Tome nota que el Tribunal de Elecciones nos ha llamado a elegir, no a votar, en elecciones primarias que, para algunos grupos políticos, serán también internas.
La vida, viéndolo bien, es una cadena larga de elecciones. Casi podría decirse que vivir es elegir entonces no es un asunto muy complicado. Lo malo podría ser si no estamos acostumbrados a hacerlo con criterios firmes y correctos.  También en esto hay un aprendizaje.
De niños nuestros padres debieron escoger por nosotros (menos mal). Al hacerlo, nos fueron enseñando cómo hacerlo: se examinan alternativas y se opta por una, en base a un criterio. Con el debido respeto y cariño, hay padres que no tienen los mejores criterios y entonces sus hijos pueden acostumbrarse a hacer escogencias no muy adecuadas. Por eso hay niños que prefieren una coca a la leche; unos churros a la comida hecha en casa; ver tele, a hacer la tarea, etc. Pero aún en el caso que los padres hayan acostumbrado a sus hijos a optar por lo más adecuado y conveniente, siempre hay cuadros de rebeldía que los impulsan al horizonte opuesto.
Como gente adulta, es decir, madura, bueno es preguntarnos por nuestros criterios de preferencia y elección: ¿Capricho? ¿Placer? ¿Pereza? ¿Comodidad? ¿Conveniencia oportunista?  O bien: ¿valores? ¿Bien Común? ¿Superación personal y colectiva?
A medida que el joven crece opta por un oficio o una carrera; Por una persona especial a quien amar; por casarse u otro camino. Si tiene la oportunidad (con frecuencia no la hay), escogerá el sitio de trabajo y –tal vez- el tipo de vehículo que puede costear. Miles de decisiones nos llevan a qué comer, qué consumir, qué opinar, a qué equipo apoyar, en quién creer, etc.
También hay que distinguir entre opciones hasta cierto punto banales, o menos importantes (¿café con rosquillas o café con tustacas?) y otras de gran importancia o trascendencia (¿me caso con esta persona?) Dentro de las escogencias trascendentales están, sin lugar a dudas, las de naturaleza espiritual.
La Santa Biblia, cuyo mes estamos celebrando, nos indica que hay dos clases de caminos: los unos son de Dios, los otros son del mundo. Y con frecuencia escuchamos la admonición del Señor: “Tus caminos no son mis caminos”. Entonces volvemos a los Evangelios en busca de orientación: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. “El que quiera ser el primero, sea el servidor de los demás”.”Quien quiera ser mi discípulo, tome su cruz y sígame”.
Hay una conclusión de todo esto, cargada de esperanza. Las rutas de la espiritualidad que podemos recorrer, nos sirven también – ¡y mucho! – en los asuntos del diario vivir.  Quien vive cerca de Dios, tratando de hacer su voluntad y de crecer espiritualmente, también sabrá escoger las mejores opciones para su Patria, claro está, con las limitaciones que eventualmente pudiere ofrecer el menú.

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