Movilidad Humana

“El ser madre me ayudó a ver la vida con otro sentido”

“El ser madre me ayudó a ver la vida con otro sentido”
Aparte de Dios, hay tres prioridades en la vida de doña Alma, su madre y sus dos hijas,  por las que cada día lucha como una verdadera guerrera.
Lilian Flores
liflores@semanariofides.com
Foto/ Eddy Romero y archivo
El desempleo, la pobreza, la extorción, la violencia doméstica, y las ganas de superarse son parte de los factores que obligan a la población hondureña a salir huyendo en busca de una mejor condición de vida, esta  realidad es la misma que se vivía muchos años atrás, solo que en la actualidad ha tomado mayor fuerza. No podemos negar que Estados Unidos ofrece muchas oportunidades a los migrantes, pero también sabemos que ellos entregan su esfuerzo y mano de obra por una remuneración que muchas veces no es bien pagada.  En la ruta migratoria las cosas no son color de rosa, el sufrimiento y el peligro es constante, pese al conocimiento de esto, las personas no se detienen y emprenden su camino. Muchos corren con la suerte de llegar a su destino, sin embargo otros son detenidos en la frontera, o peor aún se enfrentan con la “bestia” que los deja marcados para siempre.

DURA REALIDAD  Hace trece años Alma Cruz era una mujer luchadora, alegre, jovial, madre soltera, con dos hijas una de cinco y la más pequeña de año y medio, un día al ver que su situación económica empeoraba, decidió dejar a sus hijas al cuidado su madre y salir en busca del sueño americano, sin imaginarse que esa decisión no solo truncaría sus sueños, sino también sus dos piernas. A continuación le contamos esta triste historia.

“Todo iba bien, ya tenía una semana de haber salido del país, junto a mi iban varias personas conocidas, pero al momento de subirme al tren no me agarré bien y me caí, recuerdo que unas personas me preguntaron mi nombre y de donde era, con todo y mi dolor respondí y luego me llevaron al hospital donde permanecí  cuatro días en terapia intensiva, me salvé de milagro, al ver que no tenía mis piernas fue algo muy duro de asimilar, pero el amor de madre me inspiró a seguir luchando y a enfrentar la realidad pensando en mis hijas, gracias a Dios, él me dio la oportunidad de nacer de nuevo”. La preocupación de Alma era como iba a trabajar para sacar adelante a sus hijas, si ya no tenía sus piernas, pero Dios es tan grande que puso ángeles a su alrededor y le ayudaron  a ver que la vida todavía tenía sentido.

ÁNGEL DE LA GUARDA Ante esta situación Alma nunca recibió ayuda psicológica, al salir del hospital permaneció tres meses en México en un albergue, pero el tiempo de regresar a su tierra natal y de encontrarse nuevamente con su familia llegó, aunque ella venía con sus piernas amputadas, las ganas de superación sobrepasaron  la pesadilla que había vivido. “ Estando en México recibí una llamada de mi padrino que vivía en Estados Unidos, y me dijo que me apoyaría en lo que yo necesitara y así fue durante mi estadía en el albergue él me ayudó económicamente, pero eso no fue suficiente, como a mí siempre me había gustado la costura, él me mandó varias máquinas de costura, a los cinco días de haber llegado a Honduras, con un dinero que el mismo me envió, fui a comprar telas y materiales de costura y desde ese momento comencé a elaborar ropa de cama y gracias a Dios ese ha sido mi trabajo con el que he sustentado a mi familia” el no depender de nadie y trabajar ha sido la  mejor terapia psicológica para esta mujer luchadora.

El dato
Esfuerzo
Aun con las limitantes y  el impedimento físico Alma ha salido adelante y es un ejemplo para muchas personas que teniendo todos los miembros de su cuerpo no buscan la manera de superarse y afrontar la falta de empleo. Las personas que deseen apoyar a esta valiente mujer, lo pueden hacer comprando la ropa de cama que ella elabora, para eso la pueden contactar llamando al  87757353  y al 99751194.

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