Diócesis San Pedro Sula

Sampedranos celebran canonización

Sampedranos celebran canonización
Con gozo participaron en la Eucaristía de acción de gracias por el legado de Santa Teresa, por lo cual  la Catedral San Pedro Apóstol se llenó de feligreses que junto a las Misioneras de la Caridad vivieron con alegría este acontecimiento histórico.
Texto y fotos Johanna Kattan jokattan@semanariofides.com
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Su amor por los más necesitados no tuvo fronteras, “cuando la Madre Teresa de Calcuta se dio cuenta que San Pedro Sula era la ciudad que tenía más personas con VIH en Centroamérica, a principios de los años 90, inmediatamente ordenó que se abriera un albergue para que su congregación los atendiera. Así nació el Hogar Don de Jesús, primero en el hospital Leonardo Martínez y luego en la colonia Bográn”, compartió el párroco José Antonio Canales durante la Misa de acción de gracias por la vida de Santa Teresa de Calcuta.
Motivados por el acontecimiento de la canonización de la Madre Teresa de Calcuta, los sampedranos se congregaron en la Catedral San Pedro Apóstol.  Todas la Misioneras de la Caridad que sirven en esta ciudad estuvieron en primera fila, acompañadas de las personas voluntarias y también con los seres a quienes sirven con amor, a los que no tienen un hogar donde vivir con su enfermedad y algunos de los ancianos ellas atienden a diario.
Un ambiente de paz, armonía y gozo se impregnó en la catedral, con imágenes impresas y mensajes de la Madre Teresa. La Eucaristía fue presidida por el Obispo auxiliar Rómulo Emiliani, quien resaltó con admiración el legado de esta santa misionera.
Monseñor Emiliani dijo que la Madre Teresa, junto con las Misioneras de la Caridad ha dado hogar a los que más sufren, “tienen casas para enfermos terminales, para niños con parálisis cerebral atrofiados. Aquí está la iglesia representada en sus hermanas Misioneras de la Caridad de Teresa de Calcuta, la que descubrió a Cristo en el pobre, en el abandonado y moribundo y le brinda cobijo y amparo. Ayudan al bien morir, con la dignidad propia de los hijos de Dios.  La madre Teresa, la santa que les enseñó a sus hijas a ser misericordiosos como el Padre, eso tenemos en Honduras, en San Pedro Sula, en Comayagua, centros de amor”.
En el momento de las ofrendas, unas jóvenes presentaron una danza, les siguieron unas sandalias como signo de la sencillez y el caminar de las Misioneras de la Caridad y también unos niños representando los continentes, señal de que su misión está en todo el mundo.
Las Misioneras de la Caridad suelen tener en su rostro una sonrisa, y con más motivación en estos días en su rostro ha destellado esa alegría con la que se acercan a los más necesitados. En la misa de acción de gracias se vio ese amor a Dios que la Madre Teresa compartió en todo momento.
La Hermana María Minith, quien en su etapa de novicia pasó tiempo con la Madre Teresa, con mucha emoción dijo haber estado en la madrugada viendo por televisión la canonización. “Fue una gran alegría de haber visto la canonización, uno lo vive con alegría, de saber que es algo hermoso, que la madre está elevada en los altares como santa, aunque vivimos con ella y sabíamos de su vida como santa que nos dio con su testimonio”.
Un momento que la Hermana Minith recordará  con mucha alegría, “cuando el Papa Francisco anunció: Santa Teresa, yo comencé a llorar”, expresó la misionera, quien se consagró hace 35 años. Dijo que la Madre Teresa siempre les acordaba ser santas, “esta frase siempre la decía: lo que haces a uno de los hermanos lo haces a mí y decía también: Yo puedo y quiero ser santa con la voluntad de Dios”, agregó esta misionera que desde 1982 salió de la India para servir a los más necesitados.

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