Diócesis San Pedro Sula

Sacerdote hondureño narra visita de Madre Teresa al Seminario Mayor

Testimonio
Sacerdote hondureño narra visita de Madre Teresa al Seminario Mayor
Texto y fotos: Johanna Kattan jokattan@semanariofides.com
Síguenos en http://www.fidesdiariodigital.com
En el año 1988 la Madre Teresa de Calcuta visita Centro América. Especialmente donde tienen casas las hermanas de la caridad. En ese año viene a Honduras, Tegucigalpa. Tienen su casa en aquella ocasión en la Parroquia San José Obrero, colonia Montes de Sinaí. Los seminaristas del Seminario Mayor siempre realizan pastoral los sábados. En ese año su servidor realiza pastoral en la  Parroquia San José Obrero, y el párroco era el padre Ovidio Rodríguez.
Monseñor Héctor Enrique Santos;  el padre Ovidio,  sacerdotes, religiosas y seminaristas que estábamos asignados fuimos al aeropuerto para el recibimiento de la ilustre visitante.
Al llegar a la casa de las hermanas, los entonces seminaristas: Carlos Pineda, otro y su servidor pedimos a madre por favor una foto con ella. No le gustaba tomarse fotos, pero accedió por intermedio de una religiosa de su congregación, quien le pidió el favor de acceder a tomarse la foto con los seminaristas que acudíamos y les apoyábamos en el hogar.
Curiosamente no teníamos cámara para tomar la foto pero, un señor que se encontraba entre la gente, al vernos con el deseo de la foto, nos dijo, “colóquense que yo les tomaré la foto”. Durante su estadía en Honduras, visitó al Semanario Mayor,  hay muchas fotos de ella, con los formadores y con seminaristas, pero  la que nos hicimos con ella es única para quienes trabajamos en la parroquia San José Obrero.
Mis sentimientos siempre son de mucha alegría y privilegio  haberle conocido. Me gusta mucho leer sobre si vida, entrega y vocación. Hoy cuando ha sido elevada a la Santidad, me acojo a su protección y pido que interceda a Cristo Jesús por mi ministerio. Siempre me han gustado muchas frases de ella: “El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.”
Otra frase es: “Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos de dejar de ponerle aceite.” Desde entonces en la sala de la casa cural siempre hay una lámpara que enciendo todas las noches.
Que Santa Teresa de Calcuta, interceda por todos nosotros. Gracias por las obras de misericordia inspiradas por Madre Teresa que hay en nuestra Honduras y en especial el Hogar Don de Jesús en San Pedro Sula.

A %d blogueros les gusta esto: