Arquidiócesis

“No hagamos sufrir más al Señor Jesús”

“No hagamos sufrir más al Señor Jesús”
Santa Teresa de Calcuta, pasó su vida haciendo el bien, especialmente con aquellos que son los más pobres dentro de los pobres, aquellos que son el “cuerpo sufriente de Cristo”
Texto y fotos Eddy Romero emromero@semanariofides.com
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Con mucho regocijo, la parroquia Santa Teresa de Calcuta de Tegucigalpa festejó recientemente la canonización de su patrona. Comprendida por seis sectores, los fieles de esta Iglesia particular se dieron cita en la sede, para agradecer a Dios, que la fundadora de las Misioneras de la Caridad, fue elevada a los altares. En este lugar, se realizó una Eucaristía que presidió Monseñor Juan José Pineda y fue concelebrada por los presbíteros Eduar Armesto y Sebastián Cruz.
Al iniciar la celebración, se leyó el decreto, por el cual se realizaba el cambio de nombre a la parroquia con motivo de la canonización de la nueva santa. Anteriormente se llamaba Beata Teresa de Calcuta. La alegría era notoria en la gran cantidad de fieles que dijo presente a esta celebración. El templo fue insuficiente, estaba adornado para la ocasión y destacaban principalmente los colores azul y blanco, característicos del hábito de las misioneras. En primera fila se encontraban las personas que son atendidas por las hermanas, en consonancia con el espíritu de Madre Teresa.Monseñor Pineda agradeció el trabajo que realizan las Misioneras de la Caridad en Honduras y principalmente en la Arquidiócesis. De igual manera, contó algunas anécdotas que él tuvo con la nueva santa. Una de estas historias, fue en unos ejercicios espirituales para sacerdotes, donde ella era una de las predicadoras. Aunque tenía 45 minutos para su reflexión únicamente les dijo “queridos sacerdotes, el mundo no les entiende, pero el mundo les necesita, que Dios les bendiga”. Aquellas palabras impactaron según narra el mismo obispo y las hizo propias, para dirigirse a los sacerdotes allí presentes.

MENSAJE Durante la homilía, Pineda resaltó las virtudes de la Madre Teresa, la propuso como un modelo moderno para alcanzar la santidad, “Santa Teresa nos dice: yo entendí la caridad, la misericordia y miren a donde me vinieron a encaramar al lado mío, vayan y vivan con caridad y misericordia” para hacer alusión a que todos estamos llamados a vivir en santidad. Asimismo, pidió que ya no “hagamos sufrir más al Señor Jesús. Ya no le hagan más daño al cuerpo de Cristo sufriente que siempre va a estar alrededor de nosotros, tratémoslo con delicadeza, amor, caridad y humanidad”  al referirse al prójimo y especialmente a los pobres.
“¿Cómo tratas a aquellos que son imagen y semejanza de Dios, templos del Espíritu Santo, hermanos amados, salvados y redimidos por Jesucristo? algunas veces bien, otras veces muy bien, pero algunas veces mal y algunas veces muy mal” dijo.
“A veces tenemos una mirada como escopeta de dos cañones, cuantas palabras que más que palabras parecen dardos, estacas o piedras que lanzamos con la lengua, cuantos gestos a veces con nuestra mano más que gestos de amor y caridad son gestos de odio, de distancia, de separación o a veces hasta de violencia”.

TESTIGOS Pineda pidió abrir los ojos, la boca  y los oídos para ver, escuchar y hablar con Jesús y particularmente con el prójimo, “vayamos por el mundo viéndonos como hermanos e hijos de Dios y siempre atentos a quienes pueden ser beneficiados con las obras de nuestras manos, tal como vivió esta mujer”. “No se trata simple y sencillamente de no matar la vida del otro, muchas veces matamos a otras personas ignorándoles, dándoles la espalda, pisoteando su nombre, su fama y su reputación, con chismes, con calumnias y con aquella señora que se llama lengüita.  Cuántas veces hemos masacrado al prójimo, con la hermana lengua, que no es instrumento de batalla, ni tampoco es arma letal, la lengua nos la dio Dios como instrumento de alabanza” finalizó.
En el momento de las ofrendas, se presentaron signos propios de la Madre Teresa, entre ellas, las reliquias de la santa que se encuentran en esta parroquia. Estas fueron llevadas por las Misioneras que trabajan en Tegucigalpa. Al finalizar la fiesta, la parroquia que ahora se llama Santa Teresa de Calcuta, celebró desde ya su “primera fiesta patronal” bajo este título el día siguiente. Para el festejo de este día, llegó el Nuncio Apostólico, Monseñor Novatus Rugambwa y varios presbíteros que colaboran en la parroquia y con las misioneras.

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