Comayagua Diócesis

Hermanas Franciscanas profesan sus votos perpetuos

Hermanas Franciscanas profesan sus votos perpetuos
La  Eucaristía fue presidida por  Monseñor Roberto Camilleri,   Obispo  de la Diócesis de Comayagua,  estuvieron presentes : Monseñor José Bonello Obispo de la Diócesis de  Juticalpa  y varios sacerdotes  procedentes  de nuestra Diócesis de Comayagua,  de  El Salvador, New York,  como también  familiares  amigos y bienhechores.
Cuatro religiosas hondureñas de la congregación Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, profesaron recientemente sus votos perpetuos, con los cuales se integran en plenitud a la vida consagrada.
La consagración religiosa  se realizó en un ambiente de júbilo y se realizó en la Catedral de Comayagua. Las nuevas consagradas son:   Sor María Lubia Martínez, Sor Reyna Suyapa García  García, Sor Milagro Nohemí  Gómez García y   Sor Enma Rosa Corea López.
La  Eucaristía fue presidida por  Monseñor Roberto Camilleri,   Obispo  de la Diócesis de Comayagua,  estuvieron presentes : Monseñor José Bonello Obispo dela Diócesis de  Juticalpa  y varios sacerdotes  procedentes  de nuestra Diócesis de Comayagua,  de  El Salvador, New York,  como también  familiares  amigos y bienhechores.
En la Homilía Monseñor Roberto  dijo:   la vida religiosa es un encuentro con el Dios vivo. Jesús quería que sus discípulos y todos aquellos que eligieran seguirle, comprendieran la esencia de su vocación.  Los votos no son cadenas que atan, si no llaves que abren, no son cosas sacrificadas, si no dones recibidos, no son privaciones que deforman, sino libertades que entregan; veamos como obra el Espíritu en el alma que ha sido elegida para esta forma de vida.
La Madre  General de la Congregación Sor Sonia Esperanza Campos  fue testigo del “Sí” de las cuatro  Hermanas Religiosas, El rito condujo a los presentes a contemplar y meditar la llamada de Cristo, por ejemplo el interrogatorio que hace el Obispo a las hermanas sobre si quieren consagrarse más íntimamente a Cristo por la profesión perpetua, el canto de las Letanías pidiendo la intercesión de los santos, la fórmula de profesión ante la Madre General , la entrega del anillo, cuando el obispo dice: “recibe este anillo como esposa del Rey Eterno”.
Con la “Profesión Perpetua” realizada el pasado 27 de agosto,  las Religiosas se comprometen  definitivamente, de por vida, con Dios y con su Instituto Religioso. Después de hacer la profesión perpetua, no se hacen más renovaciones temporales, se ha optado de por vida, por el ideal y seguimiento de Jesucristo dentro de la vida religiosa, para amar y servir  viviendo en obediencia, pobreza y castidad a ejemplo de nuestro seráfico padre san Francisco.

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