Buenas Nuevas

“El más joven…”

Al encuentro de  la palabra… según San Lucas para la Lectio Divina
P. Tony Salinas Avery
asalinasavery@fundacioncatolica.org
“El más joven…”
(Lc 15, 1-32 – XXIV Domingo del Tiempo Ordinario)
Viviendo el Año Jubilar de la Misericordia, hoy nos encontramos con las parábolas preferidas por el evangelista Lucas, entre las muchas pronunciadas por Jesús en los caminos de Palestina. Preferidas también hoy por el Santo Padre Francisco y todo su maravilloso magisterio. El Papa desea que en este año encontremos el rostro misericordioso del Padre, tal como nos lo presenta el propio Jesús en la parábola del hijo pródigo, o como han señalado muchos estudiosos, la parábola del padre pródigo de amor. Esta parábola se encuentra en el capítulo 15 de este evangelio, considerado como un auténtico “mini-evangelio de la misericordia y de la alegría del perdón” que Dios ofrece al pecador.
El mensaje de toda la parábola no se queda en la crisis provocada por el hijo que se fue, sino que desea colocar en el centro del contenido su retorno. Para ello con remarcada intencionalidad el evangelista usa el verbo hebreo shûb, que significa literalmente “retornar”, es el verbo bíblico de la conversión, que indica un cambio de ruta después de haber errado el mismo. Esto es lo que hizo el más joven de los hijos que se fue: “Me levantaré e iré a mi padre”. El acto de recapacitar, de entrar en sí, sobre su actual situación lejos de su casa, le hace pensar que había que hacer algo por sí mismo, ya que se siente plenamente perdido. Sabe que algo bueno ha dejado allá, en la casa paterna, pero sabe todavía mejor, que allí, fuera de todas sus comodidades está el amor de su padre, que siempre le han hecho realmente vivir.
Y así fue efectivamente. Allí para su sorpresa cercano a su casa, estaban los brazos de su padre que lo estrechaban entre lágrimas y alegría. No hay más que decirle los gestos se lo han dicho todo, el padre no tiene reproches, no hay castigo, ni deuda alguna. En la figura del padre en la parábola está, pues, el rostro de Dios, de Cristo y del discípulo que no exige justicia sino que da sólo amor. Bien lo sintetiza el Papa Francisco en Misericordiae Vultus no.1: “Jesucristo es el rostro del la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar sus síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, ‘rico de misericordia’ (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como ‘Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad’ (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la ‘plenitud del tiempo’ (Gál 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envío a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr. Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios.
Y siguiendo el pensamiento del Papa, de esta misericordia brota la “Alegría del Evangelio”. Toda la parábola termina en una fiesta, ella dio los motivos para la alegría, siendo el propio padre que dice: “Hay que hacer fiesta por el hijo que ha vuelto a la vida”. Para Lucas lo principal es el padre que espera, que abraza, que borra el pasado, que regenera al hijo en el amor y en la alegría. Ésta es la lógica del amor del Padre.

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