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Coronan a la “Reina de la Caridad” con el don de santidad

Coronan a la “Reina de la Caridad” con el don de santidad
“Vivió 40 años de oscuridad, Dios la llamó y le dio una consolación,  pero después la Madre Teresa tenía que vivir por fe. Ella tenía que confiar  y esa oscuridad  es la que también tienen los pobres. Ella tenía que vivir espiritualmente esa pobreza para entender al pobre”.
Eddy Romero
emromero@semanariofides.com
Fotos: archivo
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Una mujer de gran fe, que vivió amando a los pobres, una heroína de los tiempos modernos, una reina de la caridad, un ángel de carne y hueso, una mujer de contemplación y acción, de evangelización y promoción humana.
Con estos y otros adjetivos se ha conocido la vida y obras de la Madre Teresa de Calcuta, que este fin de semana fue proclamada Santa por el Papa Francisco. Esta mujer, que durante toda su vida proclamó el Evangelio con su vida entregada por entero a los pobres, pero, al mismo tiempo, envuelta en la oración, ha sido elevada a los altares como un ejemplo latente para la Iglesia actual.
Tan sólo 19 años han pasado desde el inicio de la pascua eterna de esta humilde mujer. Ella que decía de sí misma aquella famosa expresión “De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”.
Beatificada en 2003 por su amigo San Juan Pablo II, esta monjita que pasó su vida haciendo el bien dejo un gran legado de amor a la humanidad. El Cardenal Joseph Ratzinger, hoy Papa Emérito Benedicto XVI dijo el día de la muerte de Madre Teresa “ella ya cumplió un milagro para la Iglesia Católica al abrirle camino en la India, tradicionalmente cerrada a cualquier forma de evangelización externa. Ella fue instrumento de la Providencia al llevar el mensaje cristiano en una manera tan fuerte y vibrante a una sociedad orgullosa de sus propias tradiciones y prácticas religiosas. Y encontró el lenguaje de la caridad, que es común a todas las religiones, para colmar el abismo existente entre los católicos, hindúes, musulmanes y budistas”.
Metafóricamente, la Madre Teresa decía que ponía en el bolsillo de sus pobres un mensaje, para que San Pedro los reconociera. Sólo a los niños moribundos y sin padres los bautizaba. A todos los varones los llamaba Juan Pablo, y antes de este Papa los llamaba Pablo, como Pablo VI.

HONDURAS El Cardenal Óscar Andrés Rodríguez, Arzobispo de Tegucigalpa expresó aquel día que la madre partió a la casa del Padre que “La Madre Teresa era una santa viviente y estoy seguro que la Iglesia va a proclamarlo tras su muerte”. Y es que Rodríguez conocía muy bien la labor de esta santa religiosa, porque como nos narró la Madre M. Christopher M.C. Superiora del hogar Don de María, casa de las Hermanas de la Caridad en Tegucigalpa, fue por la mediación del Cardenal que ellas llegaron a Honduras.
“La Madre Teresa pasó por aquí en 1982 y se comunicó en San Pedro Sula con Monseñor Rodríguez allá, pero él estaba en ese tiempo en Santa Rosa de Copán, las invitó para llegar allá. La madre en ese tiempo visitó Honduras pero ya después  de esa platica que tuvieron, ella vino ya en 1983, el primero de julio ya para iniciar la fundación, no en Santa Rosa de Copán porque íbamos a estar en la capital y después de allí pensar en otras misiones fuera de Tegucigalpa” dijo la Hermana Christopher.
La Madre Superiora, que es de origen mexicano dijo que cuando la Madre Teresa fundaba un nuevo hogar, ella misma elegía el sitio donde estarían sus religiosas. “Esta fue la primera misión, ella vino aquí, estuvo aquí cuando no había casi nada, ella busco el lugar, porque siempre que iba a un lado, le podían sugerir el lugar pero si a ella no le gustaba, entonces ella iba a buscar en el carro a ver cuál era el apropiado para nosotras y estamos en el lugar que tenemos que estar”.
Esta santa moderna visitó en varias ocasiones esta tierra hondureña. Fruto del trabajo que realizan sus hijas espirituales, hoy su obra está en cuatro diócesis del país. Cuando uno mira una Hermana de la Caridad, evocan sentimientos de ternura, admiración y sacrificio, valores que  la Santa Madre impregnaba en la espiritualidad de sus monjitas. De su visita al país, se conservan algunas fotografías en el hogar Don de María en Tegucigalpa. En la parroquia San José Obrero de esta ciudad se encuentra una silla, que tiene un gran valor histórico porque en esa silla se sentó la madre cuando estuvo en su visita a este territorio. Cuando la Madre Teresa llegó a Tegucigalpa, fue recibida por Monseñor Héctor Enrique Santos.

COMPROMISO La canonización de la “Pobre de Calcuta” deja en las religiosas que viven y sirven en Honduras un gran compromiso y muchos retos, “como comunidad y también como congregación hemos estado preparándonos de antemano,  para que sea una preparación espiritual para nosotras porque la madre nos dejó un gran legado que cada una de nosotras con la gracia de Dios, podemos ser ayudadas para vivir ese carisma, queremos vivir el mismo carisma que vivió la madre y no irnos por otros lados o cambiar ciertas cosas que nos ha dejado la madre” dijo la Madre Superiora.
En este Año de la Misericordia, tiene especial atención que sea canonizada la Madre Teresa, “nosotras también como religiosas tenemos que crecer en esto de la misericordia, no sólo porque seamos misioneras de la caridad ya lo sabemos todo, yo creo que tenemos diferentes ratos en nuestra vida  diaria para recibir a las personas más pobres de las pobres porque allí tenemos que descubrir el angustioso disfraz de Jesús en los pobres de los pobres” dijo la Hermana M. Christopher.
“Estamos pidiendo que la madre interceda por cada una de sus hijas para que nosotros vivamos realmente el carisma, nos demos más, seamos más mujeres de oración” afirmó.

TESTIMONIO  La Madre M. Christopher conoció a su fundadora en México, siendo ella una postulante, esto es un gran privilegio y reto a la vez según afirma. “Soy una de las privilegiadas que conoció a la Madre Teresa, no puedo decir que tuve la convivencia que otras hermanas tuvieron porque cuando yo entré ella ya la conocían mucho, ya tenía muchísimas ocupaciones pero tuve cuatro veces la oportunidad de estar con ella. Al empezar como religiosa, ella nos recibió como postulantes en México, nos sentó a la mesa; es un gesto que ella tenía, éramos las privilegiadas en ese momento y en otra oportunidad en San Francisco y New York que también tuve la oportunidad de estar con ella”.
Según dijo a Fides, “fueron oportunidades pequeñas en que yo quise estar cerca de ella, lo más cerca que podía, porque para mí, es una persona que me hizo ver al Cristo que está vivo, el que está en la Eucaristía, el que está en el pobre, la que me enseñó cual es el amor verdadero, que es amar y llevarme a Jesús. Porqué eso es lo que le pidió a ella, llévalas a Jesús”.
“Yo era una pobre que andaba en otros lados, en otros rollos, en diferentes cosas y ella fue la que me llevó a Jesús. Lo que puedo recordar de ella, de estar con ella es que cuando estaba en la capilla, ella oraba con el corazón, no solamente con la voz, su oración era una oración que salía del corazón y su canto era algo especial. Su simplicidad, la manera en que podíamos llegar a ella, el amor que ella tenía para cada una de nosotros, aunque también sentía que no podía llegar personalmente a nosotras pero a través de sus escritos y de su experiencia de Dios en ella, me ha ayudado mucho personalmente en mi vida como religiosa” confesó M. Christopher.

APOSTOLADO Al hablar de la Madre Teresa, es imposible no conocer su legado, especialmente en Honduras, ya que actualmente, las Hermanas de la Caridad trabajan en San Pedro Sula, Santa Rosa de Copán, Comayagua y Tegucigalpa. “Tratamos de abarcar las cuatro comunidades, diferentes aspectos de las necesidades de los pobres aquí”.
Por ejemplo,  la casa de Santa Rosa de Copán se encarga de los niños con desnutrición severa, que vienen del Dinaf o del Hospital de Santa Rosa ya que hay  un gran número de niños desnutridos que vienen al hogar. En Tegucigalpa, siempre han tenido abuelas, jóvenes especiales y también niños  con desnutrición. En Comayagua, el apostolado es con pacientes de VIH y señoras con VHI y abuelos. En San Pedro Sula, tienen los pacientes con VHI varones y  también personas de la vida ascendente. También en la Nueva Capital, uno de los barrios más pobres de la ciudad, “vamos a presentar los servicios de catequesis pero también a las familias más necesitadas. A esos lugares vamos espiritualmente y para apoyarlos materialmente también”.
En cada una de estas casas, hay entre cinco y seis religiosas, de diferentes partes del mundo que lo han dejado todo y donan su vida al servicio de los más pobres entre los pobres. Honduras ha regalado a esta congregación tres religiosas, dos de las cuales ya tienen más de 25 años de estar consagradas.
No sólo existen las Hermanas de la Caridad, también existe la rama masculina. Están los Hermanos de Caridad, los Sacerdotes Misioneros de la Caridad y una rama contemplativa femenina y masculina. La Madre Teresa también fundó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes. Asimismo inició el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi.

Las CL AVE S

Orígen
Nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, actual Macedonia, que en ese entonces formaba parte de a Albania. Fue bautizada con el nombre de Gonxha, que en albanés significa “capullo de rosa o pequeña flor”, y de Agnes, que español es el nombre Inés.

Colaboración
Estuvo muchos años en la Congregación de las Hermanas de Loreto dedicándose a la enseñanza. El 10 de septiembre de 1946, en un viaje para ir a su retiro anual, recibió lo que denominó la “llamada dentro de la llamada” en la que una sed de amor y almas se apoderó de su corazón.

Amistad
La Madre Teresa y San Juan Pablo II fueron grandes amigos y se reunieron en varias oportunidades. El mismo Santo permitió la apertura de su causa de canonización y la beatificó un 19 de octubre de 2003, día en que se celebró la Jornada Mundial de las Misiones.

Reconocimiento
El arduo trabajo de Madre Teresa fue reconocido en numerosas oportunidades y llegó a recibir el Premio Nobel de la Paz en 1979. Ante estos honores ella solía afirmar que los premios solo eran importantes si le ayudaban a ella a ayudar a los más necesitados.

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