Punto de Vista Reflexión

Hacer Patria

Hacer Patria
P. Juan Ángel López Padilla
Un día de estos, en los que tuve que moverme a visitar un enfermo, resulta que yendo de camino escuché el ulular de una sirena de ambulancia. Como indican las normas de tránsito y como lo vi hacer tantas veces a mi padre, me hice a un lado. Mi sorpresa fue descubrir que fui el único que hizo, semejante locura. La pobre ambulancia, me imagino la angustia de la familia del enfermo, tuvo que sortear en medio de los vehículos, como si de un juego de vídeo se tratase.
Cuando regresé a mi carril e iba cuestionando la falta de formación cívica que experimentamos, miré un carro con esas “lucitas” que deberían sólo usar los carros de emergencia, pero que muchos las portan. Esta vez era uno de los incontables vehículos en los que, circulan los personeros del gobierno. Claro, junto al vehículo también iba un par de carros con “guaruras”. A esos, a requerimiento poco gentil de los uniformados, todos los carros, se hicieron a un lado. No eran policías, no era una emergencia, pero, como son “autoridad” y uno no sabe de qué se trata todo eso, mejor es hacerse a un lado.
Estamos comenzando el mes de setiembre y, lógicamente, el espíritu patriótico se nos sale, cuando no lo sepultan los desaciertos de la selección mayor de fútbol. Pero ¿Qué será más patriótico? Porque, fuera de que estoy de acuerdo que con seguridad deben contar los presidentes de los Poderes del Estado y algunos altos dignatarios, sinceramente, siento que se nos está pasando la mano. Basta con ver esas actitudes y nos daremos cuenta, que es un abuso. No voy a pecar de Judas, hablando de que el dinero gastado se podría usar para los pobres, cosa cierta, pero si comparamos toda esa parafernalia con el terrorismo que estamos viviendo en los últimos días con tanto bus o camión repartidor quemado, tantas acciones de secuestro, que bien podrían pasar por producción de Hollywood, y tanta “matancina”; tenemos que cuestionarnos, como personas temerosas de Dios, si estaremos en el camino correcto.
Nuestra sociedad ha perdido el norte. De hecho, creo que la brújula moral es la que se nos perdió, o está confiscada por la OABI; o se desvaneció en alguno de los celulares que se usan desde la cárcel para extorsionar u ordenar la muerte de alguien; o se perdió en alguna de esas noches en las que la Constitución era mancillada por curules llenos de líneas de partido, pero no de ética; o se perdió cuando se pusieron de acuerdo aquellos que debían velar por nuestra seguridad para tapar la fechoría de los “capos”; o se perdió en los miles de “trances” que se hacen a diario entre los que jamás han pagado ni pagarán lo justo; o se perdió en alguna de aquellas benditas pastillas que se recetaron en el Seguro Social; o se perdió en las “lecciones” de ideología que se impartieron en algunas aulas de clase.
En fin, esto de celebrar la patria, es un asunto de fe. Fe en Dios, sobre todo, pero fe en que podemos, debemos, encontrar de nuevo nuestro carácter moral. Honduras merece un mejor destino. Necesitamos educar para el bien, con el ejemplo, y no sólo predicarlo. Necesitamos hacer patria defendiendo lo justo, la verdad.

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