Buenas Nuevas

“Éste comenzó a construir y no ha podido terminar”

Al encuentro de  la palabra… según San Lucas para la Lectio Divina

P. Tony Salinas Avery
asalinasavery@fundacioncatolica.org

“Éste comenzó a construir y no ha podido terminar”
(Lc 14,25-33 –XXIII Domingo del tiempo Ordinario)
El itinerario discipular marcado por Lucas, está cifrado en términos como “el camino”, enfatizando la realidad de quien siguiendo a Jesús, le deberá costar de una u otra manera el cargar el peso de la cruz de cada día, tal como lo soportó el propio Maestro en su camino al Calvario, por lo abrupto del camino y los insultos de los presentes.
Para los contemporáneos de este evangelista la doctrina sobre cómo seguir a Jesús, tuvo que haber entrado en una etapa acomodaticia o de ligera percepción, por lo que éste habiendo vivido lo difícil de la misión cristiana a la talla de Pedro y Pablo, comprende la urgencia de desempolvar el camino discipular. Para ser discípulos auténticos es necesario rehuir el compromiso, el arreglo, la tibieza: la elección de fe es radical, es como un manantial que debe regar todo el terreno de la vida, es la cumbre de la escala de los valores por la cual se ordena todo el resto. ¿Qué habrá que hacer entonces? Lucas se orienta con toda su fuerza en apuntar al cambio de mentalidad. Es decir, a la usanza semita, se tratará de mover las losas en donde hasta entonces se ha detenido en píe el discípulo. Su mensaje lenguaje duro tiene como centro la cruz. Detengámonos en un detalle, Mateo (10,38), tiene la misma frase de Lucas, pero usa el verbo “tomar”; Lucas en cambio, introduce el verbo “cargar” la cruz. Todo apunta a que él está convencido de que la adhesión a Cristo por parte del cristiano no es de “a poquitos” y a “medio vapor”, es una elección pesada, exigente, continua y sobre todo cotidiana. La cruz se imprime sin duda alguna, sobre todos nuestros días, se hace en verdad: “Vía Crucis”.
Las dos pequeñas parábolas, contribuyen al peso de la reflexión, la primera apunta a la torre por construir, signo de fortaleza, para resguardar el castillo. Pero se requiere análisis profundo por lo mucho que habrá que invertir por ella. La segunda parábola es, en cambio, la de la guerra y de los relativos planes estratégicos que hay que alistar cuidadosamente, so pena de una derrota segura. En ambos sentidos inmediatos, las dos parábolas recalcan el tema inicial de la reflexión: la empresa de seguir a Jesús de Nazaret es difícil, ¡escúchelo bien! Es difícil. Se trata de algo serio, que no se puede tomar a la ligera y con superficialidad, el desenlace puede llegar a la amargura que produce el sinsentido de quien tomando el arado, siguió viendo siempre para atrás. Y, cómo si no fuera poco, Lucas añade otra aplicación más radical, la “renuncia a todos los bienes”, algo común y muy citado en todo su evangelio. Para construir la torre es necesario emplear todos los fondos, para ganar una guerra hay que emplear todas las fuerzas militares disponibles. Para el Reino de Dios hay que invertir todo lo que se tiene y si hay que sacrificar lo que más se ama, también hay que renunciar a los bienes para invertirlos en la caridad. El amor radical por el Reino, la cruz por “cargar”, la renuncia a los bienes, he aquí tres rasgos fundamentales del discípulo de Cristo. Con esta Lectio Divina seguramente todos podríamos buscar una buena dirección espiritual que nos ayude a hacer del Evangelio, una página de nuestras vidas. ¡FELIZ MES DE LA BIBLIA!

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