Caminar Punto de Vista

Autosuficiencias y miedos

Autosuficiencias y miedos
Jóse Nelsón Durón V.
“Este miedo me muestra cuánto me quiero a mí misma” escribió la santa Madre Teresa al Señor Jesús, que le llamaba a ser su instrumento en las almas y calles pobres de Calcuta, demostrando con sus frases la sabiduría infusa de los santos (Las cartas privadas de la «Santa de Calcuta»). Un largo período de sequedad espiritual le sirvió de cuadernillo, a ella, autodenominada lapicillo de Dios, para escribir profundas reflexiones sobre el alma humana y escribe así pensando quizás en la desgracia de fallarle al Señor Jesús. Ya su madre, en el momento de despedirla al dejar la casa para ir en busca de su misión, le dijo: “Pon tu mano en su mano y camina sola con Él. Camina hacia delante, porque si miras atrás volverás”, en una época en que “cuando los misioneros iban a las misiones, nunca regresaban”. Las sensaciones que nos dejan estas palabras deberían llamarnos a escudriñar si nuestras actitudes responden a la misión que hemos emprendido. ¿Hemos sido llamados o sencillamente iniciamos el camino; qué nos mueve; cuál es el propósito real de nuestro oficio? ¿Cuáles son mis miedos; qué me arroja por esta senda; tengo solo propósitos egoístas?
Llenas de sí mismas, se nublan las mentes y enferman las almas en una convección autogenerada por el calor de la autosuficiencia y ambición, empujándonos a la soberbia y al accionar duro, egoísta e irreflexivo, con tal de ganar. Ya no queremos caminar, sino saltar sobre los otros, sus derechos y dignidades, para alcanzar propósitos inconfesables. ¿Qué funda mis miedos; donde está mi corazón; es el tesoro terrenal la cima de mis anhelos? La falsedad y la promesa fácil han sido siempre dulces políticos profusamente producidos, ¿podré cumplir lo que prometo o pasará a formar parte del temblor de mi féretro; está orientado hacia adelante o significa un retroceso, un logro o más de lo mismo? Hay mucha fragilidad en el interior humano; desventajas, oscuridades, carencias y anhelos de fácil manipulación por quienes han perdido el rumbo, llevados por el miedo de sí mismos, de lo que pueden perder, o de lo que tienen o carecen. El miedo mal aconseja, desvía y hace fracasar; lleva a la mentira y falsa acusación. Nadie la tiene fácil; ni el engañado ni el engañador. El primero, por obvias razones; y el segundo, porque de alguna manera tiene enfermo el corazón y podría actuar llevado por el relativismo superficial que nos hace aparentar invencibilidad, sapiencia, poderío y hasta santidad.
No creamos ser originales; la mentira como dardo y el miedo como ballesta han sido desde siempre usados; desde que Adán y Eva renunciaron por nosotros al paraíso. Tenemos miedo de las realidades que nos trascienden, que nos apabullan. Por ello la Iglesia es cruelmente perseguida y su realidad trascendente es blanco de intentos fútiles vulgares y falsos; pero su significancia tiene trascendencia sobre toda realidad humana. Deberíamos tenernos miedo, analizarnos, desvelar los propósitos más profundos que nos impulsan a actuar, saber qué tan llenos estamos de nosotros mismos que no hay cabida para más… y si nuestra llenura no es realmente soledad; deberíamos hacer nuestras cuentas, elaborar los presupuestos de cada acción, palabra y promesa, no sea que nos falte para la conclusión del viaje y la construcción de la casa eterna. La austeridad pública reciente que ha beneficiado al país no debe ser comprometida con promesas inviables solo para ganar publicidad. A escasos pasos de las elecciones, pueblo mío, pidamos a santa Teresa de Calcuta enseñarnos a votar y a botar: la diferencia es solamente una letra pero el resultado puede ser bueno o catastrófico. Votemos conscientemente y los resultados dejémoslos a Dios, al fin y al cabo Él es nuestro Padre y contará los ladrillos que habremos conseguido para nuestro eterno hogar.

A %d blogueros les gusta esto: