Choluteca Diócesis

Cruz de la evangelización llega a la Diócesis de Choluteca

Cruz de la evangelización llega a la Diócesis de Choluteca
Las expresiones de la piedad popular tienen mucho que enseñarnos y, para quien sabe leerlas, son un lugar teológico al que debemos prestar atención, particularmente a la hora de pensar la nueva evangelización. (Evangelii Gaudium, 126)
Texto y fotos: Oscar Ibrahan Rodríguez
ibrahanrodriguez@yahoo.com
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Monseñor Byron Chevannes, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP) en Honduras, junto a un equipo de misioneros, llegaron el domingo 21 de agosto directamente a la Parroquia Cristo de Esquipulas de El Triunfo, con el fin de hacer el Rito de entrega de la Cruz de la Evangelización en la Diócesis de Choluteca.
La Cruz es acompañada de la imagen de la Virgen de Suyapa y una casulla del Beato Óscar Arnulfo Romero, las cuales fueron recibidas por Monseñor Guido Charbonneau y padre Marvin Ramírez,  junto a una feligresía que con mucho fervor piadoso acompañó en una procesión en el desvío Las Hormigas, perteneciente a esa parroquia.
La Cruz es una réplica de la ubicada en la plaza principal de San Javier, Misiones jesuíticas  de Chiquitos, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. El  propósito del recorrido de la Cruz es acompañar a la preparación al V Congreso Americano Misionero  a realizarse en Bolivia, 2018 bajo el lema: “América en misión, el evangelio es alegría”.
El Congreso Americano Misionero es una oportunidad para conocer mejor la historia de la evangelización en cada uno de nuestros países.
La Cruz es parte inseparable del misterio pascual, que comprende la pasión, la muerte y resurrección del Señor. Así, la pascua concentra en la Cruz el amor sin límite de Cristo por la humanidad y por el cosmos. La Cruz anima la espiritualidad misionera y nos compromete con el objetivo del Congreso Americano Misionero, que es una invitación a “fortalecer la identidad y el compromiso misionero de nuestra Iglesia en América, para responder con mayor valentía, generosidad y eficacia a los desafíos de la nueva evangelización.”

Estaciones que se comparten en la peregrinación con la cruz de evangelización:
1.“Jesús nos llama a pescar personas y pueblos” (Mc 1,16-18).
2.“Jesús camina con nosotros” Lc 24,27-29
3.“Reconciliados por la Cruz de Jesucristo” (Ef. 2,14. 16-17)
4. “Pueblo unido en la Cruz gloriosa de Jesucristo” (Ap 7,9.10)
5. “Jesús nos da ánimo en el trabajo misionero”. (Mt 14,24-27).
6. “Cruz misionera, Cruz profética” (Lc 4, 18-22)
7. “Evangelizar: misión al mundo, misión al cosmos.” (Mc. 16,14-15).

Recorrido en las diferentes parroquias de la Diócesis de Choluteca:
• Domingo 21 de agosto: Parroquia Cristo de Esquipulas de El Triunfo.
• Lunes 22 de agosto: Cuasi parroquia de Concepción de María.
• Martes 23 de agosto: Parroquia  Nuestra Señora de la Purificación de El Corpus.
• Miércoles 24 de agosto: Parroquia San Marcos Evangelista de San Marcos de Colón.
• Jueves 25 de agosto: Parroquia San Andrés Apóstol de Orocuina.
• Viernes 26 de agosto: Parroquia Espíritu Santo de Monjarás.
• Sábado 27 de agosto: Parroquia Inmaculada Concepción de Catedral en Choluteca.
• Domingo 28 de agosto: Parroquia San José Obrero en Choluteca.
• Lunes 29 de agosto: Parroquia San Pablo en Choluteca.
• Martes 30 de agosto: Parroquia San Lorenzo y Santa Cruz de Amapala.
• Miércoles 31 de agosto: Parroquia San José de Nacaome.
• Jueves 1 de septiembre: Parroquia San Antonio de Padua de Langue.
• Viernes 2 de septiembre: Parroquia San Jerónimo de Goascorán.
• Sábado 3 de septiembre: Parroquia San Francisco de Asís de Pespire.

Historia de la  Cruz de la Evangelización
La Compañía de Jesús, por inspiración de Ignacio de Loyola y por mandato del Papa Paulo III, comenzó en 1540 la labor de fundar reducciones y evangelizar a los nativos de Sudamérica.
Los jesuitas organizaron las Reducciones de Chiquitos (al norte de Santa Cruz de la Sierra) y Moxos (Departamento de Beni).
Estas misiones comenzaron en la localidad de San Javier en 1691, con el sacerdote jesuita José Francisco de Arce y el hermano Antonio de Rivas.
Años después fue colocada la Cruz, plantada en la plaza principal de San Javier como recuerdo del “III centenario de la evangelización en Chiquitos” (1691-1991).
La labor misionera de los jesuitas tuvo gran éxito. Los nativos asimilaron el mensaje del Evangelio aceptando a Jesucristo en su cultura. Los frutos de aquella evangelización permanecen vigentes  en la vivencia cristiana de sus habitantes, en los suntuosos templos construidos sintonizando el mensaje cristiano y la propia cosmovisión. Hoy continúa con este arte que maravilla al mundo.
Esta Cruz prosigue impulsando la evangelización de los pueblos de la Chiquitania boliviana. Con la misma fuerza y encanto, ella acompaña y fue elegida como símbolo del andar misionero cristiano en el continente americano.

Los mensajes de los símbolos de la Cruz de la evangelización son:
• Cruz: Expresa la redención y el Triunfo de Jesucristo sobre  el mal.
• IHS: Monograma en la lengua latina, abreviatura de esta confesión cristológica: “Iesus Hominum Salvator “(Jesús, Salvador de los Hombres).
• Reliquia: El cofre contiene un cabello del mechón de la Beata Nazaria Ignacia March Mesa, esta reliquia colocada debajo del monograma, expresa su labor apasionada de Discípula/Misionera, que continúa hoy vigente en la vida y misión de la Iglesia Católica. Ella fue y es un testimonio de cómo misionar en todo momento.
• Los clavos: Testimonian el martirio de Jesús en la Cruz.
• Espiral ascendente: Expresa el crecimiento de la misión que arranca de la Cruz y testimonia la entrega del misionero dispuesto a dar la vida como la dio Cristo.
• Las flores: Expresan la exuberante naturaleza de Chiquitos, la flor de tulipán simboliza que de la Cruz gloriosa de Cristo brota la vida en abundancia.

Piedad Popular En torno a la Cruz, se congregan multitudes de fieles para manifestar su amor a Cristo mediante diversas expresiones de piedad popular.
Con el propósito de formar católicos en la fe, se comparten en nuestro Semanario FIDES, algunas referencias Bíblicas, del Magisterio de la Iglesia y  de la Tradición los siguientes argumentos:
En la piedad popular puede percibirse el modo en que la fe recibida se encarnó en una cultura y se sigue transmitiendo. En algún tiempo mirada con desconfianza, ha sido objeto de revalorización en las décadas posteriores al Concilio. Fue Pablo VI en su Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi quien dio un impulso decisivo en ese sentido. Allí explica que la piedad popular «refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer» y que «hace capaz de generosidad y sacrificio hasta el heroísmo, cuando se trata de manifestar la fe». Más cerca de nuestros días, Benedicto XVI, en América Latina, señaló que se trata de un «precioso tesoro de la Iglesia católica» y que en ella «aparece el alma de los pueblos latinoamericanos». (Evangelii Gaudium, 123).
En la piedad popular, por ser fruto del Evangelio inculturado, subyace una fuerza activamente evangelizadora que no podemos menospreciar: sería desconocer la obra del Espíritu Santo. Más bien estamos llamados a alentarla y fortalecerla para profundizar el proceso de inculturación que es una realidad nunca acabada. Las expresiones de la piedad popular tienen mucho que enseñarnos y, para quien sabe leerlas, son un lugar teológico al que debemos prestar atención, particularmente a la hora de pensar la nueva evangelización. (Evangelii Gaudium, 126).
En cuanto a las reliquias
Las reliquias representan a la persona con la que está asociada. Recordemos la mujer enferma que acudió a Jesús y tocó su manto: “habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré.»  Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal.” Marcos 5,27-29.
Ella no tocó el manto por el valor intrínseco del manto sino por tocar a Jesús. De la misma forma, tocamos las reliquias y las veneramos no por ellas mismas sino por el santo al que representan.
Dios puede concedernos milagros por intercesión de los santos, pero más importante es acercarnos a los santos para inspirarnos en sus vidas e imitarlos con el deseo de también nosotros vivir en santidad y llegar al cielo.
Las reliquias en la Biblia
•    Eliseo recibe de Elías el manto con el cual hace milagros (Cf. II Reyes 2, 9-14).
•    Un muerto resucita al tocar los huesos de Eliseo: “Estaban unos sepultando un hombre cuando vieron la banda y, arrojando al hombre en el sepulcro de Eliseo, se fueron. Tocó el hombre los huesos de Eliseo, cobró vida y se puso en pie.” II Reyes 13,21
•    “Dios obraba por medio de Pablo milagros no comunes, de forma que bastaba aplicar a los enfermos los pañuelos o mandiles que había usado y se alejaban de ellos las enfermedades y salían los espíritus malos”. Hechos 19,11-12
En estos tres casos las reliquias de hombres santos fueron instrumentos para obrar milagros. Jesús prometió a los Apóstoles que harían milagros. Dios puede utilizar las cosas naturales de forma sobrenatural. Cf. Tb. 11, 7-15.
No sólo reliquias sino que hasta la sombra de Pedro curaba a los enfermos: “hasta tal punto que incluso sacaban los enfermos a las plazas y los colocaban en lechos y camillas, para que, al pasar Pedro, siquiera su sombra cubriese a alguno de ellos.” Hechos 5,15.  Dos versículos después vemos que los fariseos llenos de envidia ante los milagros se opusieron a estas prácticas.

Historia sobre la Santa Cruz:
Con este signo vencerás:
Cuenta el historiador Eusebio de Cesarea que el general Constantino, hijo de Santa Elena, era pagano pero respetaba a los cristianos. Y que teniendo que presentar una terrible batalla contra el perseguidor Majencio, jefe de Roma, el año 311, la noche anterior a la batalla tuvo un sueño en el cual vio una cruz luminosa en los aires y oyó una voz que le decía: “Con este signo vencerás”, y que al empezar la batalla mandó colocar la cruz en varias banderas de los batallones y que exclamó: “Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena”. Y la victoria fue total, y Constantino llegó a ser Emperador y decretó la libertad para los cristianos, que por tres siglos venían siendo muy perseguidos por los gobernantes paganos.
Escritores sumamente antiguos, cuentan que Santa Elena, la madre del emperador, pidió permiso a su hijo Constantino para ir a buscar en Jerusalén la cruz en la cual murió Nuestro Señor. Y que después de muchas y muy profundas excavaciones encontró tres cruces. Y como no sabían cómo distinguir la cruz de Jesús de las otras dos, llevaron una mujer agonizante. Al tocarla con la primera cruz, la enferma se agravó, al tocarla con la segunda, quedó igual de enferma de lo que estaba antes. Pero al tocarla con la tercera cruz, la enferma recuperó instantáneamente la salud. Y entonces Santa Elena, y el obispo de Jerusalén, Macario, y miles de devotos llevaron la cruz en piadosa procesión por las calles de Jerusalén. Y que por el camino se encontraron con una mujer viuda que llevaba a su hijo muerto a enterrar y que acercaron la Santa Cruz al muerto y éste resucitó. (Fuente: https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Santa_Cruz_5_3.htm)

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