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Educación sexual: misión de la Familia Cristiana

Educación sexual: misión de la Familia Cristiana
En muchos hogares hondureños, tanto del área rural como urbana, hablar sobre la sexualidad continúa siendo un problema o tema tabú y se lo delegamos a las escuelas, a pesar de que es parte de la transmisión de la fe a hijos e hijas.
Texto y fotos: José Ochoa
Comunicaciones OMP-A
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En muchos hogares hondureños, tanto del área rural como urbana, hablar sobre la sexualidad continúa siendo un problema o tema tabú y se lo delegamos a las escuelas, a pesar de que es parte de la transmisión de la fe a hijos e hijas.
“¡Pero qué escándalo!”, pensará alguien, “¿qué tiene que ver transmitir la fe con la educación sexual?” Déjeme decirle, querido y querida lectora, que hay suficientes razones en la Sagrada Escritura, en el Magisterio de la Iglesia y también en lo que sucede a nuestro alrededor, para orientarnos en esta importante misión de la familia cristiana a la luz de la Revelación.
“El que educa bien a su hijo recibirá satisfacciones… Educa a tu hijo y corrígelo, de esa manera no tendrás que aguantar su desvergüenza”, dice el Eclesiastés, mientras que la Epístola a los Romanos exhorta a no acomodarse a cómo piensa el mundo presente, “antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto”. Fornicación, impureza y libertinaje son las obras de la carne que, citadas en la Epístola a los Gálatas, son contrarias a la moral sexual.
Por su lado, el Papa nos ofrece luces sobre el tema en “Amoris Laetitia”, especialmente para ayudar a los adolescentes, ante la invasión de propuestas del mundo, pornografía descontrolada y tantos modelos anticristianos. “Los jóvenes deben poder advertir que están bombardeados por mensajes que no buscan su bien y su maduración. Hace falta ayudarles a reconocer y a buscar las influencias positivas, al mismo tiempo que toman distancia de todo lo que desfigura su capacidad de amar. Igualmente, debemos aceptar que la necesidad de un lenguaje nuevo y más adecuado se presenta especialmente en el tiempo de presentar a los niños y adolescentes el tema de la sexualidad”, afirma Francisco.
¿Qué temas puedo, como madre o padre de familia, abordar con mis hijas e hijos? La propia situación (social) de la familia, la edad y la personalidad de cada hijo, el ambiente donde se vive, los mensajes que enseñan los centros escolares son, entre otros, algunos de los aspectos que determinan lo que podemos hablar, en ciertas ocasiones como familia y otras individualmente. Considerando lo delicado de la temática, es necesario prepararnos: poniéndonos primero de acuerdo como pareja (sin contradecirnos frente al resto), escuchando y leyendo diariamente las Escrituras, perseverando en un grupo o una realidad de la parroquia, buscando qué dice el magisterio de la Iglesia y, especialmente, observando continuamente la conducta de nuestros hijos.
Lo más importante quizá, considerando que a veces nos sentimos ignorantes, temerosos o hasta indiferentes para hablar sobre la sexualidad, es tener la certeza que la sabiduría no viene de nosotros y que el Señor nos ha dado una “gracia de estado” como primeros catequistas de nuestros hijos. Papá y mamá “nunca estarán solos con sus propias fuerzas para enfrentar los desafíos que se presenten. Ellos están llamados a responder al don de Dios con su empeño, creatividad, resistencia y lucha cotidiana, pero siempre podrán invocar al Espíritu Santo para que la gracia recibida se manifieste en cada nueva situación”, sentencia el Papa en su Exhortación apostólica sobre el amor en la familia.

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