Editorial

Editorial del Domingo 28 de Agosto de 2016

Una actuación decorosa
Ha caído el telón sobre los XXXI Juegos Olímpicos celebrados en Brasil. Ese mismo Brasil que durante el Gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva (2001-2011) disfrutaba de una economía vigorosa. País que tuvo mucho éxito en reducir la pobreza.
La influencia política de Brasil se hizo sentir en varios temas a nivel mundial: como defensor del programa nuclear de Irán; exigiendo serias medidas concretas para el combate del cambio climático; hasta llegar al punto de pedir para Brasil un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, lo cual no pudo obtener.
Para afirmar el peso de Brasil en el concierto de las naciones, Lula obtuvo la sede de la Copa Mundial de Foot Ball 2014 y los Juegos Olímpicos 2016, que recién acaban de concluir.
Brasil fue un excelente anfitrión en ambos eventos deportivos, a pesar de que en los actuales momentos la situación de la economía experimenta una recesión por efecto del bajo precio del petróleo y los escándalos de corrupción en la Administración Pública. Así como la inestabilidad política existente, pues la actual presidenta Dilma Rousseff se encuentra suspendida por disposición del Congreso para someterla a un juicio político.
Pero aún con todos estos inconvenientes, los Juegos Olímpicos se realizaron sin ningún incidente discordante que reportar, y a satisfacción de todos los participantes, en las varias disciplinas deportivas que compitieron,
Honduras, participó con atletas en distintos deportes, con mucho honor y apego a las reglas de las disciplinas deportivas correspondientes.  No se obtuvo ninguna medalla, más que  la satisfacción de representar a Honduras con gallardía y pundonor. Dejando cada atleta hondureño, una imagen de ciudadanos honestos y fieles a la patria que les cobija.
A los hondureños les tocó competir con países con mayor experiencia en eventos olímpicos. Países con mayores recursos económicos para apoyar a sus atletas con instalaciones deportivas apropiadas, y además, con procesos de educación adecuados, en las técnicas propias de cada uno de los deportes.
Pero la página más brillante escrita por los hondureños, fue la hazaña realizada por el equipo masculino de Foot Ball, que alcanzó la condición de finalista del certamen, y que participó en la disputa de medallas. Honduras quedó clasificada en la cuarta posición, por encima de países, de gran tradición futbolística,  provenientes de todos los continentes.
El balompié masculino era el evento con mayor grado de dificultad para poder sobresalir en los juegos olímpicos. Hay que tomar en cuenta que existen a nivel mundial, un total de 162 federaciones de Foot Ball, y a los Juegos Olímpicos concurren únicamente 16 países, elegidos mediante eliminatorias regionales. Se determinó la participación de la Selección de Honduras, por ser triunfador en la eliminatoria que le correspondió disputar.
Pero Honduras tiene además el privilegio de ser el único país de la zona de CONCACAF que en Foot Ball masculino ha clasificado a las tres últimos Juegos Olímpicos: Pekín 2008; Londres 2012 y Río de Janeiro 2016.
En cada una de esas participaciones se ha elevado la posición final lograda. En Pekín el Foot Ball hondureño fue un  simple asistente o  participante al evento. En Londres Honduras llegó a cuartos de final. Y, en Río de Janeiro, la selección hondureña se convirtió en uno de las cuatro finalistas,  que tuvo que luchar en la búsqueda de una presea metálica hasta el último día de la competencia.
Los hondureños deben sentirse satisfechos por el esfuerzo y el empeño que pusieron los integrantes de esta selección. El resultado logrado, coloca a Honduras en la clasificación final, en una posición honrosa que merece el reconocimiento del ámbito deportivo mundial.
Resulta merecido cualquier reconocimiento que se le haga a la selección olímpica, pues pusieron en alto el nombre de Honduras. Y su gesta deportiva muestra, que se pueden alcanzar altas metas, cuando se trabaja y se lucha, mirando todos en la misma dirección.
Ante el notorio disenso que manifiestan los distintos grupos políticos, de cara al próximo proceso electoral, aún hay espacio para encontrar avenidas de discusión y diálogo, para lograr consensos, que hagan posible la construcción de una patria, donde vivan todos los hondureños en paz y solidaridad. Los pobres esperan respuestas sensatas.
Ya lo expresó con claridad el Señor Jesús: “Todo es posible….para aquel que tiene fe”.

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