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La falta de valores orilla a la desintegración familiar

La falta de valores orilla a la desintegración familiar
“En la familia es donde se educa y donde se aprenden valores, o más bien donde debe enseñarse los primeros valores como “el respeto”. En la escuela se enseña, en la casa se educa”.  San Juan Pablo II
Delfina Janeth Lagos
dlagos@unicah.edu
Foto: Archivo/ Eddy Romero
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Para la mayoría de los jóvenes del país, hablar de los valores que deben inculcarse en la familia, es tocar un tema pasado de moda o reproducir viejos esquemas que guiaron a sus padres. Sin embargo la falta de esos valores es la que tiene en crisis a muchos hogares y a la sociedad misma.
La familia, como núcleo básico de la sociedad hoy más que nunca está sometida a intensos conflictos que se generan en su seno y vive en la zozobra debido al clima de violencia que azota a Honduras, donde, precisamente los jóvenes y las mujeres parece ser los blancos preferidos de quienes han hecho de la muerte una cultura.
En el Mes del Matrimonio y la Familia es necesario abordar en el seno de los hogares el tema de los valores  que son la base para que en un futuro nuestros hijos  dignifiquen el país. San Juan Pablo II, el Mensajero de la Paz, como se le denominó, expresó en una sola frase la importancia de los mismos al decir: “La familia es la base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por primera vez los valores que les guía durante la vida”.
Pero, precisamente,  es esa guía la que se está perdiendo en las familias, donde el respeto a los padres y hermanos, la obediencia, el amor, la solidaridad y la hermandad parecen estar alejadas de nuestros núcleos básicos.
Hoy los valores familiares especialmente el amor, se ven  empañados al estar  inmersos nuestros hogares  en  tantos problemas sociales, como la pobreza extrema, la falta de oportunidades para los más jóvenes y si a ello le sumamos la violencia en el hogar y también en las calles, la situación se torna más complicada.
Este panorama enredado y enrarecido puede llevar a una desintegración familiar y ahí al quedar los hijos solos, ellos buscaran en la calle lo que no encuentran en su casa: Amor, comprensión y apoyo.

LA FAMILIA COMO VALOR Se puede decir que valor es una actitud que en sí mismo es positivo, no sólo para la persona que la vive y la  práctica, sino también para aquellos o aquellas con quienes se está en relación. Hablar de familia como valor es rescatar la identidad más profunda de esta institución que es vital para toda sociedad.
Es cierto que no existen familias perfectas, como tampoco existen personas perfectas. El gran reto de quienes deciden por vocación y no por moda crear una familia,  es precisamente porque están comprometidos con su decisión.

VIOLENCIA En opinión de los expertos en temas de violencia y al consultarles ¿en qué afecta la familia el clima de violencia en que vivimos?, la abogada  Arabeska Sánchez, expresa: “El hecho de cuidar ese núcleo familiar significa, de alguna manera prevenir otras tipologías de violencia que se presentan.  No solamente aquellas que ocurren en el hogar, creo que debemos de tomar con suficiente seriedad los esfuerzos que se puedan lograr alrededor de cuidar la familia,   es realizar esfuerzos de prevención que sean específicamente dirigidos a la familia.
Más allá de cuidar el sistema monetario que igual pone en riesgo la familia, es mirar cómo ir resolviendo problemas en común que existen en ese núcleo.  Para el caso,  antes estábamos acostumbrados que al niño y la niña se le corrige con la vara de disciplina, pero creo estamos en tiempo donde van surgiendo otras formas de resolver conflictos familiares internos,  unos mecanismos más pacíficos,  menos violentos que van logrando los objetivos, ir buscando diálogos, pero sobre todo ir afianzando lazos de solidaridad.
Se debe trabajar por esos nuevos modelos de familia, expresa para luego agregar, hoy muchos miembros de una familia deciden emigrar por diversas razones, esto provoca una ruptura en el hogar y los hijos quedan con tíos, abuelos y demás familiares.
En los últimos 25 años se reportaron más de 25 mil casos de lesiones a menores y mujeres que fueron agredidas y todos ellos se dieron en el seno de familiar. Por ello es necesario   volver a lazos de amor,  de solidaridad,  de respeto, de valores familiares, ya que ahora se miran episodios terribles, niñas abusadas por sus abuelos, padrastros, hermanos o padres que decapitan a sus hijos.  Es urgente ir trabajando en toda la red familiar entendiendo como red el apoyo, creo esa es la mejor manera de que la familia puede empezar a verse y reconstruirse” señaló la abogada

EDUCACIÓN DE VALORES  Esta claro que tanto la familia en general como los padres en particular son los agentes, más decididos en la conformación de la personalidad inicial del ser humano por ello, la misma familia se presenta como espacio privilegiado para educar en valores.
Por eso se nos dice que la primera educación está en la casa, que los padres son los principales modelos de actitudes positivas para los hijos que en un futuro serán los líderes de las familias. No hay mejor imagen que mirar a un hijo que quiera ser como su papá,
Pero al ver  tanta violencia reflejada en las estadísticas a nivel nacional, especialmente violencia contra las mujeres, esto lo viven los hijos, y es ahí donde se van perdiendo esos valores, de amor, respeto y solidaridad.
Sobre el tema el psicólogo Luis Cervantes, detalla que en la actualidad existe una  gran crisis en la familia, por tanta violencia no hay reglas claras y esto ha repercutido en la sociedad, ya que los verdaderos valores se han perdido, como respetar, admirar, obedecer a sus padres, y es ahí donde la familia se ha ido empañando.
“En muchos hogares le echan la culpa a la tecnología  y señalan que eso ha venido a oscurecer la unida familiar, pero los padres son los principales ejemplos en crear esas normas, valores que se han perdido, ya se debe de olvidar esa frase que decimos “nuestros hijos son imperativos por esos dejamos pasar todo, o echarle culpa a la tecnología, los hijos son lo que los padres quieren que sean” expresó

ESCUCHAR se habla de una crisis de valores en la familia, y ahí  que cae en los jóvenes que están creciendo sin valores, se habla de proyectos dedicados a la juventud, como parques seguros, canchas deportivas, pero en muchas ocasiones lo que ocupa la juventud es escucharlos para que así sean esos futuros formadores de familias que entran en el rango de núcleos modelos que engrandecen a un país.
Para el padre Patricio de la Larrosa, sacerdote español que lleva ya más de 20 años viviendo en Honduras, relata que  al estar creado tantos centros que ayudan a la juventud ha entendido que no hay joven malo.   Para mí la familia es resultado de las vidas de padre y madre y si ellos no están bien formados,  es difícil que los hijos salgan bien formados” El sacerdote español ha creado varias casas para formación de jóvenes y relata que su principal objetivo “es enseñar valores y creer en los jóvenes a pesar que traigan muchas dificultades,  que tengan un pasado oscuro,  el secreto está en escucharlos y darles una oportunidad de ser esos futuros líderes de la familia,  inculcarle esos verdaderos valores es un gran reto”,  detalló. Al escuchar a expertos en tema de familia, donde coinciden que lo primordial en una sociedad es volver a esos valores, es  necesario citar  otra  esas frases del Mensajero  de la Paz,  que dice “El futuro depende, en gran parte, de la familia, lleva consigo el porvenir mismo de la sociedad; su papel especialísimo es el de contribuir eficazmente a un futuro de paz”.