Diócesis San Pedro Sula

Fiesta de monaguillos

Pequeños y nuevos  servidores en la Parroquia Guadalupe
Contagió a todos los asistentes la alegría de más de 50 niños y niñas que fueron constituidos para servir como acólitos.
Fotos y texto: Johanna Kattan
jokattan@unicah.edu
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Cada padre de familia cargaba con delicadeza las vestiduras de color rojo y blanco, que luego de ser bendecidas, se las colocaron a sus hijos, quienes ahora son los nuevos monaguillos de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.
El sacerdote hondureño, Gustavo Fuentes, desarrolló una formación para nuevos monaguillos. Durante tres meses un grupo de 52 menores de 18 años participaron en este curso intensivo. Según explicó el padre Gustavo, el material didáctico que utilizó fue el manual de monaguillos producido por la Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis de Tegucigalpa.
“El primer tomo se dedicó a la formación personal, moral y espiritual. El segundo, se les dio a conocer los elementos litúrgicos para que puedas servir. Al final se preparó un retiro espiritual”, agregó el padre Gustavo.
La Parroquia Guadalupe contaba con unos 20 a 25 monaguillos, ahora el grupo ha crecido con estos nuevos servidores. “Además son semilleros  de vocaciones, muchos han manifestado el deseo de vivir una experiencia vocacional”, mencionó el padre Gustavo.
El monaguillo es un servidor. En la introducción general del misal señala que el monaguillo es destinado al servicio del altar y ayuda del sacerdote y del diácono. En la Parroquia Guadalupe, los monaguillos ejercen ese servicio hasta la edad de 18 años, luego se les invita a servir en la Pastoral Litúrgica o como  catequistas.

El Papa Juan Pablo II en sus mensajes a los monaguillos resaltaba
que antes de haber sido revestidos con el hábito del monaguillo, fueron revestidos con el traje bautismal y es el bautismo el punto departida del auténtico ministerio litúrgico. “Ustedes son la luz del mundo” (Mt 5, 14). Su servicio no puede limitarse al interior de una iglesia. Debe irradiarse en la vida de todos los días: en la escuela, en la familia y en los diversos ámbitos de la sociedad.
Lilia Caballero, madre del niño José Carlos, dijo sentirse alegre de ver a su hijo convertido en monaguillo y agradeció por esta iniciativa del padre Gustavo, quien durante seis meses ha servido en la Parroquia Guadalupe. Este sacerdote que recientemente celebró su primer aniversario sacerdotal, a finales de agosto viajará a España, para iniciar sus nuevos estudios.
“El padre Gustavo es un amigo incondicional pero, hay una palabra que lo define muy bien: misionero. Hemos visto que todas las misiones que se ha puesto las ha cumplido y este día siéntase orgulloso, así como padres de familia nos sentimos orgullosos. Misión cumplida padre Gustavo”, expresó Lilian Caballero.

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