Caminar Punto de Vista

Prioridad en nuestras vidas

Prioridad en nuestras vidas
Jóse Nelsón Durón V.
No hace falta decirlo, estamos viviendo una batalla y un bombardeo hiper-sexualizado en todos los órdenes de la vida: comerciales, cine, tv, novelas, noticias, literatura, pornografía difundida a través de los medios… y para terminar de hacerlo todavía más grave, los juegos olímpicos. Y, en general, el deporte. Lo triste es que se prestan al juego personas que, por otro lado, muestran en algunos casos apariencias personales diferentes; total, la sociedad parece valorar más las posesiones que las profesiones. En efecto, el hostigamiento sensual y la presentación de figuras de doble cara, como es el caso de los personajes de novelas baratas referentes a narcotraficantes de toda calaña, llenan las núbiles e ingenuas cabezas de nuestra juventud, que, ante la extrema necesidad que vive, sueña con salir del trago amargo de la pobreza y se deslumbra por el dinero fácil, el poder y el ascenso a posiciones privilegiadas que se le ofrecen. Y nuestra juventud es arrollada hacia esos caminos y sus consecuencias, sin responsabilidad alguna de nadie. “La vida de muñeca (del narco) está llena de mentiras, de ilusiones”, “… por fuera muy bellas, pero por dentro vacías. Solo piensan en lo que pueden conseguir de los mágicos y no en lo que pueden lograr por sí mismas”, se dice en el libro ‘Las muñecas de los narcos’, escrito por el ex narco Andrés López y el periodista Juan Camilo Ferrand.
El narcotráfico, según publicaciones enteradas, encabeza la lista de las actividades criminales más productivas y “sus ganancias llegan a alcanzar el 7% del valor de las exportaciones mundiales. Si el crimen organizado fuera un país, estaría entre las 20 mayores economías del planeta… No existen datos relevantes sobre el grado de atracción de las jóvenes por tener a priori una “vida fácil” al lado de un narco, pero un sondeo de empresas privadas reveló que al 40% de las jóvenes de Secundaria del estado mexicano de Michoacán les gustaría tener un romance con algún miembro de los cárteles…” En la realidad, acaban entre rejas o en una cuneta, afirma la misma publicación.
Hoy, más que nunca, es necesario preguntarse: ¿Cuál es mi percepción de las cosas fundamentales; mi sentido de Dios y de la trascendencia de la Vida? ¿Cómo camina mi familia? ¿Quién es mi hijo (a); con quién anda; qué piensa, qué ansía, qué necesita…? ¿Tiene las armas para sobrevivir en un clima de guerra sicológica desatada por ambiciones económicas e irresponsabilidades de tantos? Hasta los comentarios de los escándalos sexuales suscitados en los Juegos Olímpicos de Brasil son sonrientes; es más noticia y tiene más prominencia una cualidad física que un logro atlético. Los atletas, mujeres sobre todo, son más admiradas como modelos que por sus capacidades. Así estamos. No queremos entender que éxito, además de resultado, significa también terminación, consecución, culminación y salida… ¿hacia qué? Debemos recurrir pronto a nuestras valoraciones más morales y espirituales; a la oración; a los sacramentos; a la meditación de la palabra de Dios que resuena sordamente en el mundo, como melodía de fondo que quiere amenizar los actos, palabras, obras y pensamientos de Sus hijos, con la esperanza asida a la semilla que Él mismo sembró en el corazón de todos. Hoy y en estos ambientes toman significancia absoluta las palabras tan repetidas pero tan poco comprendidas en su más trascendente significado: “Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos”. Señor Jesús, tenga piedad de nosotros, que somos pecadores. Y enséñenos qué clase de prioridad es para Usted la más necesaria, para que podamos arroparnos en Su inmarcesible misericordia. Amén.

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