Opinión Punto de Vista

¿Por qué atacar al Cardenal?

¿Por qué atacar al Cardenal?
Rómulo Emiliani
Obispo Auxiliar de San Pedro Sula
Primero, quiero afirmar que no he visto pueblo o nación, y he vivido y trabajado en siete países, que ataque más despiadadamente a su gente que Honduras. Hay un principio básico en la mentalidad colectiva: el hondureño no es bueno, es vago, muchas veces ladrón y estafador, asesino si es necesario y no cumple su palabra. Se piensa que este país nunca prosperará. Que estamos condenados al fracaso colectivo y para siempre. Pues estuve viviendo en España  ocho años por mis estudios y aunque los españoles sean muy críticos, tienen un alto concepto de su país  y de su misión histórica. Aún los separatistas, con su propia región se sienten muy bien. No digamos los alemanes, los japoneses, los holandeses, los chinos, los franceses e ingleses. El orgullo de ser ciudadano de una de esas naciones es evidente. Y  por eso prosperan, se levantan de sus desgracias, caminan por senderos de superación colectiva.
Pero acá qué mal se habla del país y  se denigra, se mancha con  facilidad la honra y la fama de cualquiera, sobre todo del que destaque en algo.  Pues yo digo y a viva voz: no es cierto que el hondureño sea vago, ruin, maligno y delincuente. Yo  he encontrado muchísima gente extraordinaria, brillante y trabajadora en Honduras y en toda la gama de profesiones. He visto personas que llevan con dignidad sus cruces y con un aguante heroico soportan todo. Me ha sorprendido la inteligencia y la capacidad de resolver problemas de muchos hondureños con estudios o sin ellos. Y qué cantidad de gente bilingüe hay ahora en Honduras.   Fuera del país destacan muchos hondureños por su trabajo y hay personas que han sobresalido notablemente por su profesionalismo en diversas naciones.
Y entre ellas está Oscar Andrés Rodríguez Madariaga, cardenal de la Iglesia Católica. Capaz de hablar  seis lenguas con gran perfección, toca  cinco instrumentos de música y es piloto de aviones pequeños. Dar conferencias teológicas en alemán  a obispos alemanes no debe ser nada fácil y él lo ha hecho.  Predicar en francés, inglés e italiano a gente docta cuyas lenguas maternas son esas debe ser  complicado y él lo hace. Maneja la teología, la psicología, las ciencias exactas con maestría. Y además de haber sido presidente de Cáritas a nivel del mundo, y haber ocupado en el CELAM, la entidad que reúne a todos los obispos de América Latina y el Caribe,  los cargos más relevantes, el Papa Francisco le ha confiado la tarea extraordinariamente delicada de comandar la comisión de 9 cardenales de diversas partes del mundo que promueven la reforma de toda la Iglesia para ubicarla más en el sendero del Evangelio de Cristo.
Y ante el ataque infundado de algún medio de comunicación  y que corrió por las redes sociales yo digo: nunca lo hemos echado de la Conferencia Episcopal ni lo hemos destituido del cargo de presidente de la misma. Ningún obispo lo ha llamado ladrón. Él nos pidió en la última reunión ordinaria de la Conferencia  que no lo reeligiéramos más como presidente de la misma. Que tenía veinte años dirigiendo la Conferencia.  Que ya tenía 73 años y que estaba muy cansado. Que por ejemplo,  acababa de llegar el lunes de Roma y el viernes, nada más acabar nuestras reuniones, se iba para Australia.  Que por ese cargo tiene que viajar mucho, recolectar información de mucha gente, dar informes, reunirse en privado con el Papa y por supuesto con la comisión de la reforma.
Pues los mismos que lo atacaron decían que había robado mucho dinero de la Universidad Católica y que en la misma hay muchas anomalías. Falso.  Todo se lleva con auditorías constantes. Se nos informa a los obispos cada trimestre de lo académico y lo económico de esa Universidad.  El control contable es muy rígido. Es más, esa universidad tiene 11 campus en el país y su crecimiento ha sido admirable, igual la seriedad con que se administra. Que habrá deficiencias, lógicamente que sí, y cosas que habrá que mejorar. Pero que el Cardenal tiene millones de lempiras robados a la universidad es una calumnia espantosa.
Pero esto que pasa con el Cardenal, y podría citar aquí gente conocida y víctimas de calumnias, se dice de muchas personas que destacan en diversas áreas de la vida de nuestro pueblo.  Basta que alguien intente hacer algo que valga la pena y comience a brillar por su cuenta, y ya vienen las especulaciones, las sospechas y se le ponen etiquetas perversas. Claro, yo entiendo, hay por otro lado tanta corrupción  que da asco y crece la cultura de la sospecha, pero no es justo, no es posible, no es cierto, es totalmente falso que todo hondureño por el hecho de serlo, sea potencialmente un delincuente y un tramposo. Eso es ofensivo y denigrante.

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