Editorial

Editorial del Domingo 21 de Agosto de 2016

Migrantes
La migración es un fenómeno mundial. Según datos de las Naciones Unidas existen en la actualidad más de 240 millones de migrantes. Personas que abandonan su suelo nativo, para buscar mejores condiciones de vida, en otras latitudes. Huyen de la guerra, la violencia y la pobreza. Y muchos pierden la vida en ese intento por llegar a su meta.
Migrar es un derecho humano. No obstante, su ejercicio se realiza de manera forzada, cuando las posibilidades de subsistir en el propio país se van agotando, o cuando existe amenaza a la propia vida, y no queda más alternativa que buscar horizontes mucho más seguros.
Es un viaje de mucha tensión. Donde los peligros acechan a todo lo largo del camino, ya sea por la indefensión al viajar solo; o por los diferentes espacios desconocidos que hay que atravesar y además, las redes delincuenciales establecidas a lo largo de la ruta, que hay que saber evadir para no ser victimizado.
Los Estados Unidos son el país más atractivo para los migrantes. Allí buscan llegar los migrantes de todas las nacionalidades, como se ha visto recientemente en Centroamérica ha transitado una enorme multitud de personas, provenientes de Cuba, América del Sur y hasta de distintos países de África, que se dirigen hacia la nación del norte. Estas personas venidas de tan distintos lares, utilizan las mismas rutas de los emigrantes de Centroamérica.
Se estima que en los Estados Unidos existen 46 millones de inmigrantes. De los cuales  aproximadamente 11 millones que no tienen una estadía legal en ese país. En un principio quienes hacían la travesía como migrantes ilegales eran en su gran  mayoría hombres, Posteriormente, cuando se fueron acentuando las necesidades hogareñas se incorporaron también las mujeres, solas o acompañadas, corriendo grandes peligros.
Las mujeres son afectadas por el machismo y toda clase de violencia que encuentran en el recorrido obligado. Durante la ruta migratoria muchas mujeres resultan ser abusadas o secuestradas por grupos dedicados a la explotación sexual. Pero muchas son detenidas  y deportadas desde México, Como ejemplo: en este 2016 México ha expulsado 5,031 mujeres adultas  y 1518 niñas, todas hondureñas.
Pero lo más grave ha sido la emergencia humanitaria ocurrida en años recientes, cuando muchos padres han decidido enviar sus niños, para reunirse en USA con familiares que ya se encuentran residiendo legal o ilegalmente en aquel país. Alejándolos de la pobreza y la violencia que viven en Honduras.
Según datos de las Naciones Unidas, durante los primeros 10 meses de 2014 cruzaron la frontera norteamericana un total de más de 57000 menores. El Presidente Obama habló de dar la calificación de refugiados a los menores que han llegado a USA huyendo de la violencia, pero las cosas no se han desenvuelto con tanta facilidad.
El número de menores detenidos en los albergues existentes en la frontera aún es elevado, se supone que cada uno de ellos va a comparecer ante un juez, para determinar si se le concede permanecer con sus familiares en Estados Unidos, o se le deporta. Las condiciones de reclusión a que están sometidos son precarias.
Durante este verano 2016, ha seguido el flujo de menores sin acompañante, a pesar de la campaña publicitaria hecha por el gobierno hondureño advirtiendo los riesgos de enviar menores no acompañados. Lo cual seguirá existiendo por el alto número de jóvenes que ni estudian, ni trabajan. O también los jóvenes que se han graduado de secundaria y que no encuentran empleo.
Pero, como aspecto positivo de la migración es el aporte que hacen a la economía de Honduras,  a través de las remesas de dinero que fortalecen las reservas internacionales de la Nación. Solo en los primeros siete meses de 2016 enviaron más de 2,200 millones de dólares, lo cual equivale al 18% del Producto Interno Bruto.
Las remesas dinamizan aún más la economía pues se envían a familiares sobre todo para gasto corriente, educación, medicinas, servicios médicos etc. Y alguna porción de las mismas se utilizan como inversión en bienes raíces.
No obstante, es preciso que los partidos políticos y la sociedad civil  atiendan los problemas estructurales de la sociedad hondureña, buscando soluciones con una actitud solidaria, evitando que aumente el número de los que llegan a la desesperación, y consideran que su única salida es abandonar el país, a riesgo de su propia vida.
El Señor Jesús asegura su ayuda: “Yo estaré con ustedes todos los días…. Hasta el fin del mundo”

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