Kairos Misionero

La mirada puesta en Jesús, sostiene a la familia

La mirada puesta en Jesús, sostiene a la familia
Kenia Joana Mendoza
FAMISION
OMP-A
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Partiendo del capítulo tercero de la exhortación Apostólica Postsinodal Amoris Laetitia, la alegría del amor, se pide a las familias volver a encontrar los más bello, lo más grande, lo más atractivo y al mismo tiempo lo más necesario que es Dios. A partir de este descubrimiento, llevar ese mensaje evangelizador (kerygma) a las familias más necesitadas de Jesucristo. La enseñanza del matrimonio y la familia es un anuncio de amor, ternura y esperanza de que sí se puede vivir el amor a la luz del infinito amor del Padre que se manifestó en Cristo, quien vive entre nosotros.
En este capítulo tres recoge una síntesis de la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia. También aquí se cita varios aportes presentados por los padres sinodales en sus consideraciones sobre la luz que nos ofrece la fe. Así que el Señor nos acompaña hoy en nuestro interés por vivir y transmitir el Evangelio de la familia.

Algunas frases claves de Amoris Laetitia sobre “el amor es paciente”:
– Tener paciencia no es dejar que nos maltraten continuamente, o tolerar agresiones físicas, o permitir que nos traten como objetos.
– La «paciencia» nombrada no es una postura totalmente pasiva, sino que está acompañada por una actividad, por una reacción dinámica y creativa ante los demás.
– El amor no es sólo un sentimiento, sino que se debe entender en el sentido que tiene el verbo «amar» en hebreo: es «hacer el bien».
– Como decía san Ignacio de Loyola, «el amor se debe poner más en las obras que en las palabras».
– Cuando exigimos que las personas sean perfectas o cuando nos colocamos en el centro y esperamos que sólo se cumpla la propia voluntad, entonces todo nos impacienta y reaccionamos con agresividad.
– Si no cultivamos la paciencia, siempre tendremos excusas para responder con ira, incapaces de postergar los impulsos y la familia se volverá un campo de batalla.
– «Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad» (Ef 4,31).
– El amor lleva a aceptar al otro: No importa si la otra persona es un estorbo para mí, altera mis planes, me molesta con su modo de ser o con sus ideas, ni es todo lo que yo esperaba.

Diálogo
¿Qué tan individualista crees que eres como esposo, esposa e hijos?
¿En qué puedes ver que una sociedad como la nuestra es individualista?
¿Alguna vez te has sentido aprisionada(o) por los problemas familiares?

Compromisos
Si estas situaciones están ocurriendo en tu familia es importante que tomes conciencia de que no está bien, y puedes comprometerte a:
a. Orar en familia,
b. Ir a la eucaristía juntos,
c. Dedicar tiempo unos a otros (por ejemplo: en comidas, diversión y salidas).
d. Celebrar sus logros tanto familiares como individuales y motivarse a lograr metas.
e. Evitar discusiones con ira y malas palabras, porque el respeto es fundamental.

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