Diócesis La Ceiba

¡Hasta Pronto Guillermo!

¡Hasta Pronto Guillermo!
Un “hasta pronto” con amor y cariño, que parecía no querer terminar, se otorgó a Guillermo Anderson, cantautor y embajador de la cultura hondureña ante el mundo, en La Ceiba, Atlántida, por parte de familiares, amistades, comunidad local y sus alrededores seguidoras de sus canciones.
Dania Velázquez
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Fotos Rolando Obando
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Un “hasta pronto” con amor y cariño, que parecía no querer terminar, se otorgó a Guillermo Anderson, cantautor y embajador de la cultura hondureña ante el mundo, el pasado lunes 8 de agosto de las 8:00 a las 13:00 horas en La Ceiba, Atlántida, por parte familiares, amistades, comunidad local y sus alrededores seguidoras de sus canciones.
Rommel Guillermo Anderson Avilés, compositor ceibeño partió a la casa de Dios Padre-Madre muy pronto (a los 54 años de edad) el pasado 6 de agosto debido al avance del cáncer de tiroides diagnosticado a finales del año pasado,  enfermedad que le hizo retirarse de los escenarios y cancelar agenda que incluía presentaciones para el presente año. Se dio el anuncio oficial de su fallecimiento el sábado a las 8:30 am, por parte de la familia quienes se mostraban con tristeza pero serena confianza en Dios que ya lo acogía en su seno, según manifestaron a los medios su médico de cabecera y cuñado Doctor Elías Canahuati, así como su madre Ida Avilés Sevilla.
Inmediatamente en La Ceiba, en toda Honduras y en los países del mundo que le conocieron, volvieron a tocar sus canciones, a cantar sus letras y con ello mostrar la belleza, la esperanza y el amor que se dedicó a transmitir en vida Guillermo Anderson. También a través de las redes sociales y los medios, comenzaron a llegar notas de consternación, agradecimiento y reconocimiento por la vida de uno de los hijos predilectos de Honduras.
En el velatorio San José,  el domingo 7 de agosto por la noche,  sus amigos y familiares organizaron un homenaje sencillo lleno de cariño que reunió a más de 25 artistas que dedicaron a la abuela, a la madre, a la esposa, a las hijas y al mismo Anderson las canciones conformando un mini concierto en el que estuvieron presentes entre otros: Eduardo Cedeño, Carlos Umaña, Julián Castillo, Ismael Pastor, Camilo Cruz, Alejandro Romero, M. Pinkay, Jackie , Shirley Paz, Ariel Lagos y los Transeúntes, trovadores que le acompañaban en sus últimas presentaciones; por quienes a palabras de Patrick G. Anderson, hermano de Guillermo, se “transformó ese momento de tristeza y llanto en alegría con la música”.

Sueños Cumplidos El lunes 8 de agosto a las 8:30 de la mañana comenzó a avanzar el cortejo en procesión por calles principales de la Ceiba, desde la funeraria hacia Catedral San Isidro,  donde se celebró la Eucaristía por su eterno descanso. El recorrido fue al estilo del cantautor, lleno de belleza, sencillez y frescura.
Los restos mortales de Guillermo fueron colocados en un pequeño navío lleno de flores que avanzaba por las calles entre aplausos y vivas. Al verlo,  hacía recordar lo que una noche anterior su amigo Graco Paredes narró como uno de los dos deseos que tenía Guillermo cuando estaba en tratamiento médico en Guatemala: “regresar a La Ceiba y sacar el velero “Miss Lastenia”,  sueño que fue cumplido por su familia.
El pequeño bote que fue llevado entre vallas de niños y adolescentes de diferentes escuelas de la ciudad así como seguidores quienes portaban globos y pancartas con los  versos de Anderson mostraron el cariño, reconocimiento y agradecimiento por sus canciones. El segundo sueño que Anderson contó a su amigo es que escribía un libro para niños. Su anhelo  era “enseñar a los niños y niñas lo que conocía”. En uno de los letreros se leía: “Gracias Guillermo, por enseñarnos a amar a Honduras”.
Al llegar a Catedral San Isidro, fue recibido por bandas escolares que tocaron entre otros “El Encarguito” y dentro del templo, que se encontraba lleno, le dieron la bienvenida con fuertes y largos aplausos mientras entre el sonido de tambores la Pastoral Garífuna y el cuerpo militar colocaban en su féretro las banderas Garífuna y de Honduras respectivamente.
Patrick Anderson dio lectura a una breve biografía escrita y publicada en su página oficial por el mismo Guillermo, haciendo énfasis en la sencillez de su hermano y agregando lo que recordaba le dijo en alguna gira: “lo que yo quiero hacer es dejar la música folclórica del futuro en Honduras… ahorita no es todavía, pero estoy seguro que en un futuro lo será…” ratificando su hermano Patrick que “evidentemente en este momento es que lo ha logrado”.

“Dichoso de Dios” La Eucaristía fue presidida por el Padre Mario Artavia,  Misionero Claretiano, quien en fraternal homilía elogió y agradeció el legado de Guillermo Anderson llamándolo “Dichoso de Dios”: “Y el Señor Dios ha abierto las puertas de su aduana a quien con fe, creyó y esperó.
Hay un pasaje hermoso de Isaías 52, 7,  “que hermoso es ver al que llega por las colinas trayendo buenas noticias, noticias de paz, noticias de salvación, y le dice a Jerusalén tu Dios reina”.  Que hermoso es celebrar este momento de despedida con aquel que nos regaló noticias de paz, de alegría; con el que reunió a muchos hombres y mujeres para darles un mensaje de armonía. Todo hombre, toda mujer que alegra el corazón de otro hombre y mujer es dichoso de Dios, y dichoso nuestro hermano porque nos regaló noticias de paz”.
Finalizó su mensaje pidiendo por la familia  “Nos alegramos estar en oración, y que esta oración reconforte a toda la familia… y que sigan resonando en aquella Iglesia Milagrosita, los cantos de navidad y año viejo. Que sobrinos cantores y cantoras tomen la batuta, agarren la guitarra del que se fue y mantengan esa bella tradición que con tanto cariño, año con año, Guillermo conservaba.”
Durante la Eucaristía estuvieron sonando los tambores Garífunas y cantos de esperanza en la Vida Eterna; y al finalizar la misma se leyeron notas de duelo, mensajes de la familia y representantes de las instituciones escolares en las cuales Guillermo se formó académicamente y otras con las que trabajó de cerca apoyando o animándolas; todos mensajes con letras amistosas y llenas de cariño, agradecimiento y solidaridad, que extendieron la mañana de despedida al hijo predilecto de La Ceiba, cerca del mediodía.
“No te vayas, ven y déjate querer” Tras salir de la Catedral con la bendición del sacerdote, el séquito fúnebre se marchó en larga procesión hacia Jardines de Paz donde, como tradicionalmente se dice, sería “su última morada”. Desde la entrada al cementerio tocaban bandas escolares, del Instituto San Isidro donde Guillermo estudió y del Instituto Claudio Barrera donde Guillermo formó y animó a varios jóvenes a incursionar en la música y el arte. Ya en el funeral se realizó otro homenaje de despedida entre cantos que parecían súplica alegre y nostálgica de los presentes diciendo “no te vayas y déjate querer”.
José Canelo “dejando que el corazón hable” envió una carta que fue leída en el funeral, afirmando que “tal vez tu mayor legado es dejarnos un modelo de ser humano, un modelo que desde cualquier faceta de tu vida nos inspira, nos alienta, nos impulsa a ser mejores, a crecer…  tal vez  ahora los hondureños logramos cumplir tus sueños de ver una Honduras viviendo en paz, reconciliados con sus valores verdaderos, llenos de esperanza y con su dignidad incólume, te debemos eso y mucho más mi capitán, buen viaje…”
El abogado Rodolfo Bueso, representando a la familia expresaba varios gracias, un gracias a Guillermo: “Gracias a la fuerza que tenés, tenemos la fuerza de poder hablar. Para los familiares fuiste una bendición incalculable” y para la familia: “…Doña Ida, pienso que muchas las líneas de Guillermo han sido por esa capacidad de redacción  que usted le enseñó; el amor al mar lo heredó de don Guillermo…  así se formó un cipote de barrio… Gracias Lastenia por haber cuidado de Guillermo por haber criado a esas hijas tan buenas y tan seguras de sí mismas, Gracias doña Ida, don Guillermo por haber guiado a Guillermo como el hombre que ustedes lo hicieron; Jill, Jorge, Patrick, ustedes deben estar orgullosos de la herencia que hoy nos queda a nosotros, la música de Guillermo no sólo es música es una filosofía de vida que tenemos que adoptar todos los hondureños”
Finalmente Patrick Anderson agradeció a Lastenia Godoy, esposa de Guillermo por “dar todo por el todo, sin vacilar”, a su cuñado el Doctor Canahuati “por ser un punto de apoyo en esa lucha tan cansada de nueve meses”… Agradeció también a los compañeros de escenario del condecorado con la Orden Laurel de Oro, quienes dieron tributo e hicieron presencia en esa despedida “han venido aquí sin esperar nada a cambio” y por último al pueblo de La Ceiba “porque nos han mostrado tanto amor, afecto y cariño por todos lados… las generaciones venideras están comprendiendo el aporte cultural que ha dado Guillermo… esperamos que más van a amar a su país de ahora en adelante, eso es lo que Guillermo siempre quiso transmitir” conocer este cariño dijo fue “bálsamo para mí y para todos nuestros familiares que en estos momentos, podemos despedirnos en paz de Guillermo”.
Su amigo y compañero Eduardo Cedeño se encargó de hacer el último gesto de despedida, interpretar su música, y dijo: “Es difícil en este momento cantarle al amigo que se va, los últimos cuatro años que hemos tenido juntos han sido un regalo maravilloso de la vida, y en confianza cuando me comunicaba con él, le decía: mi capitán cómo está. Es el capitán de este barco, entonces Guillermo, mi capitán, para vos…”
Así fue interpretado como canto de despedida: “Capitán Morris”, y como queriendo alargar la despedida, aunque se había solicitado se dejara a la familia estar en intimidad para darle sepultura, nadie se movía, por lo que naturalmente se entonaron a coro de todas las personas presentes “Pobre Marinero”, luego se pasó el micrófono a quien sorprendió desde el homenaje del día anterior con su cálida voz, al joven Rodolfo Bueso, sobrino de Guillermo, quien cantó desde el corazón “Costa y Calor” y finalmente “En mi País”, reconocido por los hondureños como un himno alternativo de Honduras.
Ya en familia, a la una de la tarde, se dio sepultura al que fuera en vida Premio Nacional de Arte y cantara en escenarios de Latinoamérica, Europa y Asia, presentándose con predilección en diversas áreas rurales y urbanas de Honduras.

En las redes Guillermo Anderson escribió, cantó y contó de lo que conocía desde la sabiduría del corazón, desde lo que admiraba, soñaba y profundamente amaba con la calidez de un ser humano del mundo, con la calidad de un licenciado en letras, la belleza de un poeta, la alegría de un cantante caribeño, la sencillez de un niño de corazón y la esperanza de un hijo de Dios.
Cantautor ceibeño para toda Honduras y el mundo, escribió canciones para mostrar ese otro país hondureño que muchas personas no alcanzan a descubrir o que por avaricia y búsqueda de poder corrompen, destruyen. Con el deseo de comprometerse por hacerlo mejor y provocar que otras personas así lo hicieran también; por ello fue fundador de instituciones como Coletivarte en 1987 y años más tarde de la casa de la Cultura que hoy lleva su nombre. Compuso a la Vida y al Amor a través de la belleza del paisaje de su tierra; su mensaje también lo unió a diversas causas como la educación, la salud y el medio ambiente, y de manera especial a los niños y niñas.
Embajador cultural, hijo predilecto de La Ceiba, historiador, ambientalista, poeta, fundador, luchador por la educación… Así es como le está siendo nombrado por sus amigos y la prensa nacional e internacional, así y mucho más será recordado en la historia de Honduras, de la música y el arte, ahora que ya partió a la Casa de Dios Padre- Madre. Compartimos algunos mensajes que se han publicado en las redes:
Polache, escribía en su página oficial: “Gracias Guillermo por su legado, por su valentía ante la adversidad. Deja un tesoro que vale más que cualquier bien material. Deja sus letras, su música, su amor por Honduras, sus acordes y cantos… Que cada Hondureño sienta Honduras como usted.”
“¿Valió la pena Guillermo? Cantarle a lo que casi nadie le canta y pensar en las tantas cosas simples que nos rodean, valorar lo que nadie nos puede quitar, eso que todo mundo desprecia; tantas cosas que hiciste y dijiste Guillermo que te pregunto si valieron la pena… Gracias Guillermo, todo lo tuyo valió la pena y seguirá valiéndolo hasta que el último que no lo haya entendido crea que si se puede lograr un cambio amando a esta tierra y a nuestra gente” Escribió Fernando Carías del sitio Honduras is Greate.
Los hermanos Luis y Carlos Mejía Godoy desde Nicaragua esperanzadoramente publicaban en su página web ¿Por qué tenés que irte, Guillermo? “Gracias infinitas, Guillermo, por existir, por coincidir, porque tu tiempo de vida fue maravilloso, grande, orgulloso de vos, de tu genialidad, por el amor a tu pueblo y a mí Nicaragüita como siempre la llamaste, por tu complicidad en tantas causas sociales y nobles que nos unieron, por cantar juntos a la vida, por el abrazo inmenso y siempre auténtico”
Luis Pastor advertía: “Estaremos siempre “pensando en vos”, sonando tu música en nuestras algarabías, en las noches de bohemia y “cuando venga el carnaval”, en cada jornada por la vida, siempre será necesario “llevarte al mar” con punta y tambores Garífunas, y así seguiremos soñando y trabajando para construir “un país mejor”, desde nuestros oficios. Recordaron que siempre te vamos a querer, que estarás anclado en el rincón más tierno de nuestro corazón, dándonos constantemente <Play a la esperanza>. Siempre que hablemos de futuro, de patria, de Centroamérica y de nuestra música, sonara tu nombre, erguido y fuerte.”