Reportaje

La violencia, una célula cancerígena que crece al interior de las familias

La violencia, una célula cancerígena que crece al interior de las familias
Actualmente existe en el país un ambiente de violencia; las mujeres y los niños son los más afectados de esta pandemia que se prolifera sin encontrar una solución.
Eddy Romero
emromero@unicah.edu
Fotos: Archivo
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Muchos recordaran en su infancia aquellos momentos que cuando cometían una travesura en la casa tendrían castigo seguro… “Ya vas a ver cipote malcriado”… “Esperate que venga tu papá”… “Si seguís así, te voy a castigar”…“Si lo volvés a hacer, te la vas a ganar”… “Y andas de respondón” son algunas de las expresiones que se escuchan frecuentemente en los hogares hondureños.
Vivimos en una sociedad que nos ha enseñado que “disciplina es castigar”, afirma el director de Casa  Alianza, José Guadalupe Ruelas; quien afirma que “la disciplina no es eso, tiene una funcionalidad preventiva, es un conjunto de normas y valores, un marco de actuación que nos ayuda a tomar decisiones”. Esta premisa refleja uno de los grandes problemas que existe en la familia hondureña actualmente.
La familia, vive inmersa en un ambiente de violencia, causado por diversos factores, que está produciendo un desequilibrio social, del cual será difícil sobrevivir.
Y es que esta situación se ve reflejada en los principales problemas que existen el país. La familia como núcleo de la sociedad, es la responsable de impulsar una cultura de paz. Situación que no ocurre actualmente.
Este problema afirma la portavoz del Ministerio Público, Lorena Cálix,  “es una de las primeras causas de investigación  de las fiscalías a nivel nacional”. Sólo en Tegucigalpa, en el primer semestre de este año, estamos contando ya las primeras  dos mil denuncias por violencia doméstica.  A nivel de todo el país, podemos hablar de un promedio de 10 mil a 12 mil denuncias”.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia es “un problema de salud global de proporciones epidémicas”, Tanto Cálix como Ruelas coinciden que se ha convertido en una epidemia y que la sociedad hondureña se encuentra enferma, ante este flagelo que golpea a diario las familias hondureñas.

ENFERMOS  Desgraciadamente, esta situación no ha mermado, si existen más denuncias de este tipo afirman las autoridades, pero, la violencia psicológica y física, sin detrimento continúa. “También tenemos un repunte de denuncias interpuestas por padres contra sus propios hijos, por violencia de tipo intrafamiliar y por otro lado, se mantiene vigente la estadística en relación a los niños y niñas, víctimas de los diferentes tipos de maltrato en el seno de su hogar” dijo Cálix.
La portavoz del Ministerio Público también dijo que “estamos enfermos como sociedad y está enfermedad lastimosamente surge como una célula cancerígena al interior de las familias y se replica en la medida que nuestros niños y niñas estén expuestos a la misma y no haya una re educación de los agresores y un cambio de conducta a partir de la necesidad que la violencia como tal debe frenarse en los hogares”.
El director de Casa Alianza ante esto dijo que “La violencia sobre todo es definida como una pandemia, como una epidemia, así la define la OMS, es un problema de salud pública, se da en las familias. La violencia doméstica ha sido superada por la violencia pública”.

AFECTADOS Existen muchos factores para que esto se dé, según Cálix “el principal factor que incide es la cultura extremadamente machista  que desgraciadamente todavía impera en nuestras sociedades que arrastran con estos patrones. Segundo, el consumo de drogas y alcohol, un flagelo que está haciéndole mucho daño al país”.
Asimismo, afirmó que las condiciones precarias de hacinamiento, el desempleo, la falta de oportunidades en parejas jóvenes, el fenómeno migratorio, la inseguridad del país y sobre todo la falta de Dios; todos estos factores llevan a la desintegración del núcleo, que realmente está afectando a las familias hondureñas.
La violencia perturba a todos los integrantes del hogar, nadie se  salva.  Pero según los expertos, los más afectados son las mujeres y niños, porque tristemente, la cultura machista que impera en el país, ve como “débiles” a estos miembros del núcleo de la sociedad. Con esto, no excluye que los hombres también sufren este tipo de violencia. En el tema de violencia doméstica, definitivamente siguen siendo las mujeres las más afectadas. “Hay denuncias de hombres contra sus parejas por violencia, pero la estadística jamás se va a comparar con ese grueso de denuncias que vienen de las mujeres  y en el caso de los niños y las niñas, estamos casi igual, son víctimas tanto los varones como las niñas. Obviamente el factor género, sigue siendo un factor que incide en cuanto al grado de exposición que puede tener la víctima a un abuso, un maltrato o a un delito sexual en su perjuicio” dijo Lorena Cálix.

NIÑEZ Según Ruelas, “Más del 90% de los niños hondureños ha sido sometido a algún tipo de violencia física, visual o verbal en sus propios hogares y de las personas que deben recibir amor, es a veces de quienes más reciben violencia”. Esto se debe según el experto a que “aprendimos a ser violentos con los débiles, hemos ido heredando eso. Los niños y niñas reciben violencia verbal, visual, psicológica, física, dentro de la familia. Es más, muchas de las familias hondureñas, creen que la violencia es un método de educación, le pegan para que aprenda”. “Muchas familias piensan que si no son violentos, que sino castigan a los niños y niñas, no serán bien portados. Luego se da cuenta que eso es mentira, porque las cárceles están llenas de gente que fue muy golpeada, que sufrió mucha violencia y reprodujeron violencia también” recalcó el director de Casa Alianza.
Según autoridades, el maltrato es de las primeras causas de investigación en la Fiscalía Especial de la Niñez de Tegucigalpa, San Pedro Sula  y de otras oficinas del Ministerio Público. “Esto abarca desde el abandono que puede sufrir una criatura hasta el maltrato físico de forma grosera y evidente”. Cálix dijo que casos judicializados hay muchos, ya que son las primeras causas de investigación  de esta fiscalía especializada.
Ante esta crítica situación, es necesario “tomar cartas en el asunto”, ya que si se continúa el detrimento de la familia por causa de la violencia, nunca se podrá salir de ese círculo vicioso que tanto mal le causa al país.

De interés
Violencia
La violencia familiar o doméstica es un tipo de abuso que se presenta cuando uno de los integrantes de la familia incurre, de manera deliberada, en maltratos a nivel físico o emocional hacia otro. La violencia familiar ocurre generalmente en el entorno doméstico, aunque también pueden darse en otro tipo de lugares.

Las Cifras

12,000 Denuncias
Se registran en el país, en el primer semestre del año por violencia en la familia, especialmente contra niños y mujeres.
90 Por ciento
De los niños hondureños ha sido sometido a algún tipo de violencia física, visual, verbal en sus propios hogares.
2,000 Denuncias
Sólo en Tegucigalpa, se han registrado en las oficinas del Ministerio Público y las instituciones que trabajan en la defensa de las mujeres y niños.

REALIDAD NACIONAL
Esta situación que va creciendo en Honduras es realmente preocupante. La portavoz del Ministerio Público relata algunas situaciones complicadas que se viven en esta instancia estatal. “Para mí es terrible, tener que escuchar una señora de la tercera edad pedirle al Ministerio Público que actúe contra su propio hijo o hija,  porque el maltrato es tal que muchos de ellos  propiciarían incluso la muerte de sus padres para quedarse con sus pocas pertenencias que ellos poseen. Se creería que esto es inconcebible,  pero lo estamos viendo”.
“Madres que dicen que sus hijos están prácticamente esperando que se mueran para quedarse con sus casas, con lo que ha sido su patrimonio toda su vida, maltratos que uno diría sólo se ven en sociedades donde la educación, el analfabetismo, la violencia es extrema, en Honduras lo estamos viendo realmente y uno muchas veces hace lo posible por crear ese espacio de confianza a la víctima y hacerle sentir  que el tratamiento de su denuncia va a llevar el curso necesario.
Pero el drama humano no necesariamente termina allí, porque la sentencia o condena contra un agresor, en este caso un hijo, trae consigo la pena y el dolor de una madre que quizá no quiso llegar hasta ese extremo,  pero que se vio obligada ante el riesgo inminente de perder su vida. El juego que estamos viendo en todas estas denuncias finalmente es en detrimento de la sociedad misma”.
“Tenemos casos muy dramáticos en el interior del país, el peor error que podemos cometer es guardar silencio, creer que nada pasa, porque cuando se escucha los testimonios de las mujeres y de los niños víctima, se escuchan causas de justificación de parte de ellas, del porqué fueron agredidas, eso es inaceptable, nada justifica la violencia en el hogar” dijo.

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