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La familia, expresión e imagen de la misericordia de Dios

La familia, expresión e imagen de la misericordia de Dios
“Permiso, gracias, perdón”… Son tres palabras para entrar realmente en el amor de la familia, para que la familia quede bien. Luego, repetir aquel consejo que he dado, todos juntos: nunca terminar la jornada sin hacer las paces”: Papa Francisco.
Según la enseñanza de San Juan Pablo II, la familia, ya como realidad sencillamente  natural, encuentra su fuente y su modelo en la Trinidad divina. “La imagen divina se realiza no sólo en el individuo, sino también en aquella singular comunión de personas que está formada por un hombre y una mujer, unidos hasta tal punto en el amor que se convierten en una sola carne. En efecto, está escrito: “a imagen de Dios los creó; macho y hembra los creó” (Gn 127) (Mensaje para la jornada de la paz 1994, n.1).
Los matrimonios estamos llamados a ser imagen de la familia Trinitaria, construyendo una comunidad de vida y amor donde nuestros hijos se sientas acogidos, aceptados y pertenecidos, primero en su dignidad de hijos de Dios y luego como fruto de nuestra amor.
La familia debe ser escuela y ejemplo de misericordia, cuidando de sus miembros viviendo valores como: la escucha, la comprensión, la aceptación, el perdón y la sanación, realizando obras de misericordia como: cuidar de los que están enfermos, acoger al huésped en casa, dar de comer al que tiene hambre, consolar al que sufre, perdonar cuando nos hieren o corregir al que se equivoca. Son obras de misericordia que hacemos o debemos hacer a diario en nuestro ámbito familiar.
Los matrimonios y las familias como imagen de Dios estamos llamados a vivir la unidad, la fidelidad y sobre todo el amor, entre esposos, entre padres e hijos y como hermanos, teniendo como centro a Jesucristo que nos revela la mirada inocente de Dios Padre que ve en nosotros la bondad que Él mismo ha puesto en nuestros corazones  y su amor tierno y misericordioso que nos acoge a pesar de nuestras fallas y debilidades que como humanos tenemos, todo esto nos hace descubrirnos hijos amados de Dios, llamados a la conversión, es decir a orientar nuestras vidas por el amor y a la misericordia.
El Papa Francisco en reiteradas  audiencias y en la audiencia general, celebrada el segundo miércoles de mayo de 2016.  Nos llama que debemos tomar en cuenta la práctica de  “Estas tres palabras-claves de la familia son palabras simples y quizás, en un primer momento, nos hacen sonreír. Pero cuando las olvidamos, no hay más nada para reír, ¿verdad? Nuestra educación, quizás, las descuida demasiado. El Señor nos ayude a volverlas a poner en el justo lugar, en nuestro corazón, en nuestra casa, y también en nuestra convivencia civil. Y ahora los invito a repetir todos juntos estas tres palabras: “permiso, gracias, perdón”… Son tres palabras para entrar realmente en el amor de la familia, para que la familia quede bien. Luego, repetir aquel consejo que he dado, todos juntos: nunca terminar la jornada sin hacer las paces. El Papa nos invita a practicar  la generosidad al interior de la familia y fuera de ella siendo así la expresión e imagen de la misericordia de Dios.
«Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros su amor ha llegado en nosotros a su plenitud» (1 Jn 4,12).

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