Arquidiócesis

Dos parroquias unidas con un mismo fin

Dos parroquias unidas con un mismo fin
En ambas comunidades parroquiales se ha hecho conciencia de como practicar la misericordia con los más necesitados.
Texto y fotos: Lilian Flores
liflores@unicah.edu
Síguenos en http://www.fidesdiariodigital.com
Feligreses de las parroquias San Ignacio de Loyola y Nuestra Señora de Guadalupe peregrinaron hasta la Basílica Nuestra Señora de Suyapa, durante el camino emprendido desde la Plaza de las Banderas frente a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras rezaron el Santo Rosario, al llegar a la Basílica los sacerdotes Pablo Hernández y José Calderón celebraron la Eucaristía, al finalizar los parroquianos cruzaron la Puerta Santa. “Esta procesión  fue organizada en el marco del Mes del Matrimonio y la Familia  con la finalidad de restaurar familias y fortalecer la fe de aquellas familias que a lo mejor no tienen tantos problemas pero que siempre necesitan que oremos por ellas, por sus hijos y por todos aquellos que forman el núcleo familiar, tomando en cuenta que la familia es lo más importante  que debemos de cuidar”, así lo manifestó el padre Pablo.

MENSAJE Durante la homilía el padre Calderón habló sobre la importancia de la Indulgencia Plenaria “en la indulgencia de nuestras parroquias, ya nuestros pecados han sido perdonados a través de la confesión, están purificados en Dios, pero ese clavo del pecado, que punzó nuestras manos como las manos del Señor Jesús, dejó una marca, una huella. Al pasar la Puerta Santa  ya no habrá la marca de ese clavo, estarás perdonado e indultado, porque la indulgencia es el perdón de la culpa. Después de hoy estamos llamados de ir a nuestras familias, trabajos a proclamar que son hijos de Dios, que él los ha redimido. La indulgencia no se gana con privilegios, de ser amigo del padre, ni con el privilegio de dinero, ni de trabajo, se gana en la misericordia de Dios, nadie es más que nadie, pero nadie es menos, todos somos hijos predilectos, vivamos como tales. Tenemos que dejar que Dios nos transfigure, nos haga ver que somos sus hijos, imploremos su compasión, su misericordia, su perdón, imploremos renunciar  a satanás y podamos así renovar nuestro bautismo que nos ha hecho hijos en el hijo, y que nadie rompa nuestra relación con Dios y con los hermanos”.

A %d blogueros les gusta esto: