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Aferrada a su fe, lucha contra el cáncer por amor a su familia

Aferrada a su fe, lucha contra  el cáncer por amor a su familia
A Karen Turcios le diagnosticaron cáncer de mama, pero el amor a sus tres hijas y la fe inquebrantable que posee la impulsan a luchar  para vencer la enfermedad. Al darse cuenta de la noticia su hija de 12 años se abalanzó sobre ella y le dijo: Que voy a hacer sin tí, por favor mamita no te mueras”
Texto y fotos: Rolando Obando
roja_obando@yahoo.com
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Karen Turcios es una joven entusiasta, con una mente brillante, llena de creatividad y un espíritu aventurero, pero sobre todo con unas tremendas ganas de vivir. Ella proviene de una humilde familia, pero muy emprendedora.  Su madre solamente la trajo al mundo y la dejó en manos de su bisabuela doña Emérita Turcios.
Su bisabuela era una maestra que nació en Jutiapa, Atlántida, una señora muy trabajadora y,  sobre todo,  con principios cristianos muy bien arraigados. Ella le hablaba del amor de Dios a todas aquellas personas que se le acercaban.
Doña Emérita sólo pudo concebir un hijo llamado Lisandro Turcios, quien pertenecía al ejército y murió en la guerra del 69, dejando en sus manos a su única hija Waldina, de ella nace Karen.
Doña Emérita sufrió por muchos años la muerte de su hijo, pero luego le llegó la alegría con el nacimiento de su biznieta convirtiéndola en su hija. Le brindó mucho amor y educación,   guio y educó a Karen de la misma manera como era ella, con principios espirituales, éticos, y morales.
Karen crece y  en su juventud y por la falta de una figura paterna que la guie cree encontrar  el amor verdadero. Se enamoró de un joven que aprovechándose  de su inocencia, conquista su corazón y la embaraza.  Karen queda  sola y burlada, con una pequeña bebé en brazos.
Sabiendo que su bisabuela no podía mantenerla, ella, demostrando ser una guerrera inquebrantable emprende la búsqueda de un empleo trabajando de lo que pueda encontrar para sacar adelante su retoño. Dos años después la vida le demuestra que no todo es negativo y esta vez si logra encontrar un verdadero caballero llamado Jairo Ruiz, hombre que la valora, convirtiéndola en su novia y luego en su esposa.  Fruto de ese amor nace su segunda hija.
En noviembre del 2007, a la edad de 93 años muere su abuela, pero doña Emérita le dejó como herencia una pequeña casa, sencilla, humilde, pero llena de los mejores recuerdos de amor y felicidad vividos ahí.
Ahora ella y su esposa ocupan esa casa, pero la vida le deparaba a Karen muchas sorpresas más. Su compañero Jairo Ruiz, llegó en el momento preciso y ha demostrado ser un buen hombre, un excelente padre y tanto es el amor de ambos, que engendraron una bebé más.  Ahora son tres maravillosas niñas las que tienen de 12, 9, y 4 años respectivamente.

LLEGA LO INESPERADO.- Precisamente  cuando Karen y Jairo disfrutaban su momento de mayor felicidad, ella  comienza a experimentar varios problemas en su salud.  Se da cuenta que en su pecho derecho le sobresale una pequeña pelota, los médicos le realizan varios exámenes y le diagnostican un pequeño quiste benigno.
Le practicaron una cirugía sacándole el supuesto quiste,  dejándole una incisión  en su cuerpo, la cual no le sanaba.  Ella sentía dolor y fue nuevamente a consulta, la respuesta que recibió fue la misma: “no se preocupe;  todo está bien,  pronto le sanará esa herida”.
No muy conforme con el diagnóstico viajó a San Pedro Sula. Llevaba  su herida expuesta y sangrando, una vez en el Seguro Social  la doctora  que le atendió le dijo que eso se llamaba negligencia médica, ingresándola inmediatamente y practicándole nuevamente todas las pruebas necesarias.
Lastimosamente los resultados en esos momentos no fueron nada halagadores, la fatal noticia dobla de rodillas a la valiente Karen al escuchar que tiene “cáncer”. Le pregunta a la doctora dónde se aloja el mal y le dice: “En tu seno derecho, hay ramificaciones”, sin dudarlo ni un instante Karen le pide a la doctora  que le corte el seno.
“Quítemelo ahora mismo, extírpelo”,  ella  asustada y admirada a la vez le pregunta si está segura de esa decisión… “claro que lo estoy, de todas maneras ya no me sirven para nada, gracias a Dios ya logre amamantar a mis tres nenas.  Ahora sólo me queda vivir por y para ellas” contesta Karen.
Le explicaron que había que esperar un turno porque son muchas las pacientes con ese mal que deben ser operadas: “posiblemente un par de meses más, tendrás que esperar”, fue la respuesta, pero Karen llena de fe y coraje les dijo: “el Dios en el cual yo confió, hablará por mí, Él no permitirá que yo espere tanto”.
Karen se dio media vuelta con lágrimas en sus ojos y con un mundo de ilusiones y sueños derrumbados hasta ese momento, pero su fe era más fuerte y no le permitía doblegarse, llamó a su esposo  y le dio la trágica noticia.  Jairo sintió que el mundo le caía encima, lloraba, y se preguntaba por qué y,  ¿ahora que les digo a mis niñas?. ¿ Qué pasará si Karen nos deja, no sé qué voy hacer?
La noticia corrió a velocidad luz y todos los amigos y  familiares se dieron cuenta de la trágica noticia, sin embargo, Karen sacaba fuerzas de flaqueza para no quebrantarse delante de su hijas y no hacerlas sufrir y verlas llorar. Posiblemente no entenderían la gravedad de la situación, pero resulta que al llegar a casa su niña mayor de 12 años se abalanzó en sus brazos llorando desconsoladamente, repitiéndole cada segundo cuánto la amaba y diciéndole ¡por favor mamita no te mueras!
En ese momento la niña, en su inocencia hace una promesa: “Te prometo portarme bien, pero no te vayas, te prometo,  dijo la niña de 9 años,  que te obedeceré y te ayudaré en los quehaceres de la casa y las más chica de dos años,  sin entender aún se sumó diciendo; te prometo mamita que me voy a bañar y peinar temprano y todos los días sin llorar”.

ESCUCHADA.- La fe de Karen fue tan grande que no esperó dos meses para ser atendida la doctora la llamó a los pocos días diciéndole:  “no entiendo aun por qué te estoy llamando,  sólo te puedo decir que, tu coraje, tu  valentía y tu fe ciega, me conmovió, y me hizo recapacitar e interceder por tu situación peleando por un pase y una oportunidad, y me hice una promesa que te voy a operar yo misma y veré como Dios te sanará y salvará, porque yo creo también en ese mismo Dios que tú crees”.
Fue entonces que Karen tres días después, entró a sala de operación durando seis horas en el quirófano siendo removido todo su seno derecho.  Karen tuvo fuerza para decirle a la galena: “Quíteme el otro”, ella contestó:  “no lo voy hacer, porque Dios está contigo y aún el cáncer   no se ha extendido al otro seno.  Así que esperemos que Dios siga obrando en ti”.
Ahora ella no trabaja ni puede hacer ningún esfuerzo. Lo han prohibido los quehaceres de la casa y tendrá que someterse a quimioterapia, eso implica movilizarse de La Ceiba a San Pedro Sula.

FE  INQUEBRANTABLE.- A Karen no se le borra su hermosa sonrisa de su rostro, su alegría contágiate, su coraje por vivir con más fuerza, su entusiasmo por lograr cumplir sus metas, sus sueños, de ver crecer a sus hijas, educarlas, guiarlas.
Para finalizar le pregunté;  ¿qué le dirías a otras personas que están pasando en estos momentos por la misma situación que tú?
Les diría que Dios existe, que jamás pierdan la fe, por muy duras que sean las pruebas, por difíciles que sean las circunstancias no se dobleguen,  crean en Dios como yo creo, déjenlo trabajar y el hará todo en su momento no en el nuestro.  Lo que para el hombre es imposible, para Dios todo es posible, la mejor muestra de amor que Dios nos da es la vida.
Entréguenle su Corazón a Dios y depositen toda su confianza en él, y verán las maravillas que el hará en ustedes. Valórenla y vivan con alegría sin dañar a nadie, hagan el bien sin mirar a quien, y no esperen recompensa acá en la tierra, la recompensa viene de Dios.
Mi Vida es el regalo más grande que Dios me dio y la valoro cada día más y más. Sólo puedo decirle Dios en verdad me ama.
Quienes padecen de este mal,  y quienes han perdido a un ser querido saben lo que significa, yo perdí a mi hermana Johanna Obando, el cáncer nos la robo. Y nos dejó mucho dolor en la familia. Por eso les pido con humildad si pueden ayudar a estos jóvenes con un corazón puro y dispuesto háganlo, no me llamen a mí, llámenla a ella.

Karen Turcios.
Su Celular es: 3246 7049 o su WhatSapp que es el mismo Número.

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