Caminar Punto de Vista

Nuestras contradicciones

Nuestras contradicciones
Jóse Nelsón Durón V.
En la categoría de Primer Mundo se ubica aquellos pertenecientes al grupo de países democráticos con un alto desarrollo económico y social, mientras que entre los del Tercer Mundo ubicamos aquellos que a lo largo de su historia no han logrado un desarrollo socioeconómico que permita a sus ciudadanos las condiciones de vida de los primeros. También existen sin embargo un Segundo Mundo y un Cuarto Mundo. El segundo casi ha desaparecido desde la extinción casi absoluta del comunismo, en cuyo seno se ubicaban los países con un alto grado de desarrollo pero que estaban bajo la esfera de influencia de la Unión Soviética y de sus países aliados. También se habla de cuarto mundo para separar a los países en estado de marginalidad y precariedad absoluta, de los países en desarrollo y de los emergentes. Así, entre los del cuarto mundo podemos encontrar países con alto número de “ancianos desamparados, viudas y madres sin medios económicos, niños abandonados, explotados o prostituidos, marginados y minorías étnicas en situación de desventajas sociales, personas sin hogar, drogadictos, mendigos y personas sin protección oficial”.
Ante descripciones frías como ésta, nos queda a los hondureños la letra y la música generosa del capitán marinero del Caribe hondureño, hombre de Honduras y ciudadano del mundo, escribidor de canciones, Guillermo Anderson, que le cantó bonito a su tierra y la elevó con su rica y orgullosa lírica más allá de cualquier clasificación, pues su tierra es y será especialmente Su País. Es imposible agarrar verazmente su estilo y su calidad aunque sea para exaltarlos, y su nombre, encarnado profundamente en la arrítmica palmada acompañante de su música, en el tímido paso de intento de baile y en cada voz desafinada y copiona, queda como compañero bondadoso del caminar patrio, con el encarguito de no olvidarnos de aquellos que pueden llevar a calificarnos como países del cuarto mundo. Su voz y su música cantan la contradicción que oprime el corazón del pueblo que canta, baila y se da generoso, pero gime en medio de tantas necesidades apremiantes, que fueron convertidas en folclóricas por el ingenio del “héroe hondureño del siglo veintiuno”, como alguien se atrevió a proclamarlo en sus honras fúnebres, por encima de fronteras, lenguas y razas. Igualándole, aunque las comparaciones sean burdas y torpes, las imágenes de héroes como Alfredo Landaverde, Julián Arístides González y otros con méritos más que sobrados, son clamores al cielo por las contradicciones que sufre nuestra población y que nos ha sido encargado. En esta columna, Guillermo, vamos volados a la empresa a recoger el encarguito que nos has dejado.
Simeón, el anciano que dijo a Dios que ya podía dejarlo descansar en paz pues sus ojos habían ya visto al Salvador de su pueblo, con el Niño Dios todavía en brazos, expresó que sería “señal de contradicción a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones”. El comentario de La Biblia de Navarra, que está considerada por algunos como uno de los mejores, dice lo siguiente: “Jesús vino a traer la salvación a todos hombres, aún más, él será el signo de la contradicción porque algunas personas lo rechazarán obstinadamente — por esta razón él será su ruina. Pero para los que lo aceptan con fe, Jesús será su salvación, liberándolos de pecado en esta vida y levantándolos hasta la vida eterna… muchos de los enemigos de Cristo han caído (las autoridades romanas y su imperio cayeron en 476, el templo Jerusalén fue destruido en 70 por Tito), Jesucristo, en cambio, resucitó de la muerte y su religión llegó a ser la religión más grande en el mundo y tiene en la iglesia católica su representación más grande… mientras el diablo parece vencer al Mesías matándolo, su muerte fue una vuelta y llegó a ser Él mismo instrumento de la victoria de Cristo sobre el mal, la muerte y el diablo”. Señor, le pedimos que nuestras contradicciones alcancen el propósito que Usted guarda para nuestro futuro. Amén.

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