Diócesis San Pedro Sula

Sembrando semillas vocacionales

Sembrando semillas vocacionales
Rector del Seminario menor Santiago Apóstol sugiere que laicos comprometidos y agentes de evangelización conozcan los procesos vocacionales para que se promuevan las vocaciones y se cuente a futuro con más sacerdotes.
Texto y fotos: Johanna Kattan
jokattan@suyapamedios.com
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“El sacerdote debería venir todas las semanas. Este cura ya está cansado”, frases como éstas se suelen escuchar en algunas comunidades. La necesidad de más presbíteros es visible pero, qué están haciendo los laicos para promover la vocación sacerdotal.?
¿Cuántas familias llevan a sus hijos a los encuentros vocacionales? A unos padres les da hasta terror cuando a sus hijos los invitan a descubrir su vocación de vida sin embargo, muchos sí se preocupan imponer o persuadir en la profesión de sus hijos.
Es preciso que ahora se promuevan las vocaciones de vida, las cuales no son solo para descubrir el llamado sacerdotal o de religiosas, estos procesos ayuda a los muchachos y muchachas a conocer las bondades del matrimonio, del laicado, de ser misioneros.
El rector del Seminario menor Santiago Apóstol, Javier Santos, durante las fiestas del aniversario de esta institución, manifestó que se debe socializar y valorizar la formación vocacional.  “Un reto que ha venido apareciendo cada vez más claro en la vida del Seminario menor es que la feligresía de la Diócesis de San Pedro Sula, sobre todo sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos vayan comprendiendo la importancia de esta obra de la Iglesia”.
El presbítero Santos comparte la idea de que todos los fieles laicos eleven oraciones para que Dios envíe más sacerdotes al servicio de la evangelización y de la Iglesia. Otro reto que menciona el padre Santos es incorporar nuevas vocaciones en las comunidades eclesiales, “que van surgiendo en las comunidades locales y parroquiales. Para ello es importante que tanto los sacerdotes como los catequistas y demás agentes de evangelización conozcan los procesos vocacionales que se animan desde el seminario menor”.
Santos  indica que un joven puede involucrarse en cualquier proceso vocacional, no se trata de que inmediatamente quien tenga esa inquietud deberá internarse en el seminario menor, para ello hay opciones. Pueden optar por ser seminarista en familia, seminarista interno, o ser parte de los jóvenes en año de discernimiento vocacional.
“Aquí se está jugando la vida de la Iglesia, pues si los llamados son muchos, aunque los escogidos sean pocos, nos faltarán sacerdotes para atender las necesidades espirituales y morales de las personas que se acercan a la Iglesia  y de aquellas que la Iglesia sale a buscar a las periferias”, asegura el rector de esta institución, donde germina la semilla de la vocación.
Dijo que el  tercer reto está en dar una mayor calidad y profundidad al proceso vocacional interno del seminario menor, “sobre todo desde el punto de vista del acompañamiento de la vocación que está germinando. Es necesario crear un clima de buena tierra donde la semilla de la vocación crezca, se desarrolle y florezca. Un ambiente comunitario y espiritual en el que los jóvenes puedan experimentar el gozo del llamado a entregar su vida por amor”.
“Para eso se necesita que los formadores y directores espirituales se dediquen, empeñen a tiempo completo a esa labor tan delicada y noble, cuyos frutos no se verán sino hasta pasado muchos años. Asimismo, la elaboración de recursos novedosos y creativos para inducir a los seminaristas a expresar a través de  sus palabras y acciones el bello tesoro de la vocación que llevan dentro de sí”, agregó.
El padre Javier menciona que el último reto está en saber hacer un adecuado discernimiento de los candidatos, de parte del equipo de formación, a fin de que los jóvenes aceptados para ingresar  al Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa, sean los más idóneos para poder continuar con perseverancia y fidelidad en los años de formación inicial al sacerdocio ministerial”.
Actualmente son 46 jóvenes en la Diócesis de San Pedro Sula, en edades entre 15 y 23 años que están recibiendo un acompañamiento para  discernir su vocación al sacerdocio. “Hay 12 seminaristas internos (seis en primer año de Bachillerato en Ciencias y humanidades y seis en segundo año en II año de Bachillerato en Ciencias y humanidades), 15 seminaristas en familia y 15 seminaristas en primer año de discernimiento, y cuatro en segundo año de discernimiento”.
Actualmente, hay 12 seminaristas internos (6 en primer año de Bachillerato en Ciencias y humanidades y 6 en segundo  año de Bachillerato en Ciencias y humanidades), 15 seminaristas en familia y 15 seminaristas en primer año de discernimiento, y 4 en segundo año de discernimiento. Son 46 jóvenes (edades entre 15 y 23 años) que están recibiendo un acompañamiento para  discernir su vocación al sacerdocio.

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