Diócesis La Ceiba

Homenaje Cariñoso a Guillermo Anderson

Homenaje Cariñoso a Guillermo Anderson

Texto y fotos: Dania Velázquez Cano, mcm

Gratitud gozosa enmarca la despedida al gran cantautor hondureño Guillermo Anderson en el mini-concierto homenaje que se realizó en la funeraria en donde se le velaba. Familia, amistades, fans y medios llenaron la sala y pasillo del velatorio la noche del domingo 7 de agosto para participar en un homenaje que organizaron amistades del embajador cultural de Honduras.

Fue al filo de las ocho y media que dio inicio el homenaje con mas de 25 artistas que lo conocieron y compartieron escenario y vida con él.  La guitarra de Carlos López, abrió el homenaje, y el primer canto en colectivo de su músicos fue “No pierdo la esperanza” le siguió “cualquier lugar es el centro del mundo” “radionovela” que Anderson dedicara en vida a su abuela; luego Javier Montiel cantó un poema al “Amigo” invitando enseguida a cantar  juntos “Tu eres mi Amigo del Alma”, más tarde se siguió una ronda en la que naturalmente fueron surgiendo canciones como “El encarguito” que puso a cantar con nostalgia a todas las personas, junto a Ismael Pastor y Camilo Cruz, enseguida se interpretó “Pobre Marinero “ dedicada a su esposa Lastenia,  “La Ceiba” hizo más evidente lagrimas en los presentes; “Caramba”, “Dale play a la esperanza”, “Costa y calor”,  y Claro “Negrita” que hizo que la danza Garífuna surgiera, en uno de sus amigos y compañeros.. por mencionar algunos.

De la música se abrió paso a los recuerdos y testimonios, historiadores, profesoras, poetas y amigos dieron unas palabras reconociendo en Anderson como un “historiador que abrió una era diferente ayudando a ver la historia de Honduras como ·una historia de esperanza”; o como “un creador del mejor coro (su público)”; también propició iniciativas como “abrir el corazón al hondureño y apoyarlo en todo momento”; así como la conciencia en quién le conoció de “apoyar los bellos tesoros de Honduras… contribuir en algo a hacer un mejor país.”.  Graco Paredes recordó el gusto de Anderson por el aguacate y compartió dos sueños de Anderson en sus últimos días que le acompañó en Guatemala “enseñar a los niños y niñas lo que conocía; y soñaba con regresar a la Ceiba y sacar el velero “Miss Lastenia”.  Glen Flores, quien dirigió este bello momento, en el cierre del sentido homenaje coincidió con quienes compartieron al micrófono en hacer un compromiso de seguir el legado y trabajar por contribuir con algo al presente y futuro de este país.

La Eucaristía de despedida se realizó en la Parroquia-Catedral San Isidro y sus restos funebres se trasladaron a Jardines de Paz donde fue sepultado. Descanse en paz Guillermo Anderson.

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