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El padre Antonio Ribas partió a la eternidad, pero su legado continúa

El padre Antonio Ribas partió a la eternidad, pero su legado continúa
Antonio Ribas nació en 1940 y era el menor de seis hermanos. En 1950, con sólo 10 años, fue a estudiar al Seminario menor de los Carmelitas Descalzos en Castellón de la Plana, España.
Delfina Janeth Lagos
dlagos@unicah.edu
Foto: Eddy Romero/ Delfina Lagos
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En medio de llantos y aplausos, fue despedido el padre Antonio Ribas, Q.D.D.G, sacerdote español que radicó durante muchos años en Honduras,  en la parroquia Santa Teresa de Jesús, y ahora reside en la casa del Padre.
Escuchar palabras como las de la joven Gracia Ponce,  cuyas lágrimas que no podía contener, es la mejor  muestra del gran cariño que le tenía al padre, Ribas.  “Es difícil aceptar su partida, él era la mejor persona que pude conocer, me enseñó el significado de la fe, en cualquier problema siempre nos ayudaba, más a los humildes, su voz ya no la escucharé, pero sus recuerdos estarán siempre en mi mente”.
Hay muchos testimonios que contar del presbítero  que llegó a este mundo hace 76 años y de esos más de 50 los dedicó al sacerdocio.  Hoy ya no está, pero los fieles de la parroquia Santa Teresa de Jesús y de otros templos, lo recordarán por su inmensa bondad y entrega a su vocación.

MISERICOREDIA Recordar al padre Ribas es señalar  que en la parroquia Santa Teresa de Jesús estuvo 28 años,  primero 25,  y luego se fue a su misión por Centroamérica, y después de varios años volvió a quedarse hasta el día de hoy que ya partió donde el Padre.
Los files agradecen al padre las  obras que emprendió como la construcción de un comedor para ancianos, un salón parroquial, una sala para velatorios, entre otros grandes proyectos.  Él siempre trató de pedirle ayuda a los que más tenían y así ayudar a los que más necesitaba.
El Padre “Antoñito” como le decían sus amigos,  fue un misionero en varios países de Centro América,  un sacerdote carmelita que entregó su vida y siempre luchó por atender y cuidar al necesitado.
El presbítero fue despedido con grandes honores, tanto por sus hermanos sacerdotes, religiosos y religiosas,  como por los laicos que tanto cariño le tenían, ya que fue un hombre entregado a su pueblo, a su vocación.
Cabe destacar que el padre era de nacionalidad española, hace unos años cumplió sus Bodas de Oro  de vida sacerdotal. La mayor parte de su ministerio la ejerció en tierras catrachas.  Es por ello que sus restos hoy quedan sepultados a los pies de la Madre de los hondureños, en la Cripta que está en La Basílica de Nuestra Señora se Suyapa.

MENSAJES. En los días de velatorio, el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, se hizo presente para darle ánimo a la feligresía en general y decirle que ese hombre de corazón humilde y sin vanidades les dejo muchas riquezas, y que él siempre estará presente en la parroquia.
De igual manera Monseñor Juan José Pineda, Obispo Auxiliar de Tegucigalpa, les hizo ver a fieles, que la voz del padre “Antoñito” se podrá olvidar,  pero nunca se van olvidar sus grandes legados.
Por sus obras de misericordia, tanta alegría que trasmitía, este siervo de Dios será recordado, como el hombre bondadoso, que siempre se preocupó por atender al más desprotegido.

El dato
Proyectos solidarios
Antonio Ribas Ribas, Q.D.D.G, pasó 51 años en Centroamérica, pero nunca perdió su estrecha vinculación con Ibiza, parte del dinero que se recaudaba, en su natal país, servía para financiar los proyectos solidarios que impulsaba en los países en los que estuvo destinado (Honduras, El Salvador, Costa Rica y Nicaragua).

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