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Rol educativo de los abuelos en la familia

Rol educativo de los abuelos en la familia
El Día de los Abuelos se conmemora en diferentes países,  con diferencias en la denominación, motivación y fecha. A nivel internacional existe una celebración promovida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que recuerda a las personas mayores, en general: El Día Internacional de las Personas de Edad.
En muchos países iberoamericanos se ha elegido el 26 de julio para esta celebración, por ser el día en el que la liturgia católica conmemora a San Joaquín y a Santa Ana, padres de la Virgen María y, por tanto, abuelos de Jesús.
Adicionalmente, esta celebración se hizo popular en el pueblo de Oak Hill, en Virginia del Oeste, Estados Unidos de América, por iniciativa de Marian Lucille Herndon McQuade, madre de 15 hijos y abuela de 40 nietos. Desde niña desarrolló una estrecha relación con su abuela, con quien compartía mucho tiempo. Ella le enseñó a apreciar y a respetar los ancianos.  Con los años, Marian desarrolló un interés especial por los ancianos. Este cariño la motivó a iniciar una campaña para celebrar un día en honor a ellos en 1973 con el objetivo de rendir homenaje y agradecerles por su contribución a la familia.

En Honduras. El rol educativo de los abuelos en la familia es fundamental, tanto en la transmisión de  conocimientos en diferentes áreas, así como en la transmisión de principios éticos, morales y espirituales, de generación en generación, por lo tanto, “el espacio vital de una familia se podría transformar en Iglesia Doméstica, en sede de la Eucaristía, de la presencia de Cristo sentado a la mesa… La Biblia considera también a la familia como la sede de la catequesis de los hijos. Eso brilla en la celebración pascual, exaltando la transmisión de la Fe a las futuras generaciones, por tanto, la familia es el lugar donde los padres se convierten en los primeros maestros de la fe para sus hijos” (Numerales 15 y 16 de la Exhortación Apostólica La Alegría del Amor del Papa Francisco).
Un ejemplo de la vida real para la educación con sólidos principios y valores de hijos, hijas, nietos, bisnietos y tataranietos, es el  de mi madre, la Señora María Alicia Velásquez de Vásquez, residente en Siguatepeque, Comayagua, junto a mi padre Luis Alonso Vásquez Flores, fallecido a sus 67 años debido a un terrible cáncer pulmonar, se esmeraron trabajando duro desde las primeras horas de la mañana hasta altas horas de la noche para convertirnos en profesionales de diferentes disciplinas; siempre nos enseñaron a luchar por alcanzar ideales y a volar alto como las águilas para superar la pobreza material y espiritual, así como a amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, de manera vivencial.
Mi madre acaba de cumplir  89 años el 20 de julio de 2016,  rodeada del cariño de toda la familia,  porque el “AMOR CON AMOR SE PAGA”, frase célebre de San Juan de la Cruz. Por tanto, educar con amor, es una de las claves del éxito y del desarrollo sostenible del país, pero eso solamente lo hacen aquellas personas que han tenido un encuentro personal con Cristo y han dedicado los mejores años de su vida  a la evangelización de la familia, de niños, niñas y jóvenes hasta convertirse en Seminaristas, Catequistas y Ministros de la Eucaristía, como es el caso de mi madre, más conocida como Mamá Licha.
REALIDAD Sin embargo, en el  país, no todos los abuelos o adultos mayores viven en las mejores condiciones ni rodeados del amor, ternura y comprensión al interior de sus familias. Por lo general, sus derechos humanos son violentados, según informe del  Comisionado Nacional de los Derechos Humanos en Honduras (CONADEH):
Ante esta realidad que debe interpelar nuestra conciencia, es oportuno compartir los resultados de una Encuesta Global de las Naciones Unidas para un Mundo Mejor del 2015, donde se logró identificar las prioridades de las personas adultas mayores en América Latina y El Caribe que se resumen en: Una buena educación, oportunidades de empleo y una mejor atención médica; seguido de una alimentación adecuada a un precio accesible, un gobierno honesto y receptivo y apoyo para los que ya no pueden trabajar.
Esta consulta, la más amplia realizada en el mundo a propósito de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) al 2030, permitió determinar las principales preocupaciones de las personas mayores. Ahora debemos buscar  los medios para subsanar las omisiones del pasado y actuar con altura frente a los desafíos que impone esta Agenda Transformadora e Incluyente.
La CEPAL, como organismo de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe, hace un  llamado sobre la importancia de los esfuerzos regionales para adaptar los ODS y las prioridades de política convenidas a nivel mundial a las realidades nacionales; en este sentido, una de las tareas urgentes es analizar esta trayectoria de la transición demográfica en curso, que está cambiando el perfil del desarrollo de nuestra región, debido a que somos un continente que está envejeciendo a un ritmo acelerado.
Por tanto, a medida que desciende la fecundidad y se extiende la esperanza de vida, crece la proporción de población de 60 años y más. En el 2016, este grupo etario alcanzó 73,5 millones de personas, es decir, el 11,5% de la población regional. Se prevé que en el 2030 la cifra sea de 121 millones de personas y que en el 2050  llegue a los 200 millones, lo que constituiría el 26% de la población.
Se estima que para el año 2100 este segmento pueda alcanzar los 270 millones de personas; estas cifras deben alertarnos dado que el proceso de envejecimiento se convertirá en presiones fiscales y la adopción de políticas públicas relacionadas con los sistemas de protección social y de respeto a los derechos humanos de las personas adultas mayores, sin ningún tipo de discriminación.

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