Ecos del Seminario

“Seamos una Iglesia humilde, servidora, pobre entre los pobres”

“Seamos una Iglesia humilde, servidora, pobre entre los pobres”
Recientemente se celebró el día cultural de la Diócesis de Choluteca en el Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa
Texto y fotos: Eddy Romero
emromero@unicah.edu
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Deporte, mariscos, entretenimiento y una intensa jornada espiritual caracterizaron la celebración del día cultural de la Diócesis de Choluteca en el Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa. Como ya es costumbre, una vez al año cada una de las diócesis realiza la visita a la casa de formación de los futuros sacerdotes de Honduras.
En esta ocasión, le tocó a la diócesis sureña, una Iglesia caracterizada por el calor de su gente y de su lugar. Los seminaristas de la sultana del sur, prepararon cada uno de los detalles para que esta fiesta fuera un éxito. Comenzaron con el rezo solemne de los laudes; tuvieron meriendas típicas del sur y después del almuerzo fue el encuentro deportivo entre el clero de Choluteca y los seminaristas. Este duelo deportivo lo ganaron los seminaristas. Por la tarde, tuvieron la celebración de la Eucaristía y diversos actos culturales. Asimismo, cada seminarista, presbíteros e invitados especiales disfrutaron de un suculento platillo sureño a base de pescado y camarones.

SER HUMILDES En la Eucaristía, presidida por Monseñor Guido Charbonneau, Obispo de esta Iglesia particular, se instituyó a Otoniel Rodas Gales para el ministerio del Lectorado. Recibió la Palabra de Dios como signo propio de este paso preparatorio para recibir el Sacramento del Orden.
En el mensaje, Charbonneau recordó la oración colecta propia de ese día, la cual sirvió para la meditación que realizaría posteriormente. “Es bueno escuchar de nuevo la oración colecta: Dios todopoderoso y eterno que consagraste las primicias de la predicación apostólica, con la sangre del apóstol Santiago; concede a tu Iglesia quedar fortalecida por su martirio y amparada siempre con su protección”.
Asimismo, dijo que “nuestra Iglesia de Honduras, necesita sentirse fortalecida en medio de esta sociedad tan convulsionada, para dar testimonio de lo que dice Jesús en el Evangelio, el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, el que quiera ser primero entre ustedes, sea su esclavo”.
El obispo sureño afirmó que “la meta es ser una Iglesia humilde, servidora, pobre entre los pobres, anunciando el Evangelio a todos, ricos y pobres en vista a la transformación del mundo. Una Iglesia a imagen de su fundador, el Hijo del hombre, que no ha venido para que le sirvan sino para servir y dar su vida en rescate por muchos”
“Como iglesias particulares de Honduras, las nueve diócesis estamos empeñados en la renovación profunda de nuestras parroquias, siguiendo el impulso del Documento de Aparecida y de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium. Ustedes queridos seminaristas, como futuros pastores de la Iglesia, tienen que estudiar a fondo el Documento de Aparecida y empaparse ya de las cuatro grandes dimensiones de esta renovación pastoral”.

APARECIDA Charbonneau en torno al mensaje de Aparecida,  les recordó los cuatro aspectos fundamentales de la renovación que se está trabajando en el país. “Primero es ser Comunidad de Comunidades, que se empeñan en fomentar las pequeñas Comunidades Eclesiales de Base. Segundo, una parroquia Misionera cuyas actividades pastorales y cuyos movimientos apostólicos, están enfocados totalmente al servicio del Evangelio”.
“Tercero, una parroquia Samaritana, con una Pastoral Social bien estructurada para responder en la caridad, a las necesidades de muchos empobrecidos, no haciendo de ellos unos mendigos sino, dándoles a conocer sus derechos y ayudándolos a organizarse para alcanzar una vida digna para todos. Cuarto, una parroquia Pascual, que celebra la liturgia con belleza, haciendo participar activamente a los fieles en el misterio pascual de Cristo”.

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