Opinión Punto de Vista

Francisco y la juventud

Francisco y la juventud
Manuel Cerrato
Periodista
Miles y miles de jóvenes de los cinco continentes una vez más acuden “en gran número” al encuentro con su santidad el Papa Francisco a Cracovia la capital polaca, patria de san Juan Pablo II, iniciador de las Jornadas Mundiales de la Juventud”. Han sido muchos meses de preparación de esta peregrinación que, en el marco del Año Santo de la Misericordia, será el Jubileo de los jóvenes a nivel de la Iglesia Universal, miles de jóvenes anfitriones han tenido la responsabilidad junto a las autoridades de la Iglesia local de hacer vivir de quienes participen la mayor de las experiencias y poner en práctica aquellas expresiones de ánimo que el Papa tiene preparadas para que la juventud mundial vivan con intensidad espiritual la jornada a la que fueron convocados. Recordamos en Semana Santa cuando en la Jornada de Ramos su Santidad les invitó a cultivar propósitos de paz, de reconciliación y de fraternidad y les dio gracias y los envió ¡vayan adelante con coraje! Y los encomendó a la Virgen María a vivir con intensidad su espiritualidad. Recordamos la visita del Papa a Paraguay cuando se dirigió a los jóvenes en dos ocasiones, el Santo Padre les exhortó a bregar por sus ideales con un corazón libre y solidario, les pidió “jugarse por algo”, porque no hay más triste que ver jóvenes jubilados”, según dijo. En efecto, una vejez prematura, manifestada en la resignación, la indiferencia o el escapismo, es una situación deplorable, que los jóvenes deben evitar en su propio beneficio y de la sociedad en la que viven, Bien les dijo el Sumo Pontífice que “son muy valiosos para andar por la vida como anestesiados” ojala que este mensaje haya caído en suelo fértil y que siempre germine en las nuevas generaciones. Y es que los jóvenes deben andar siempre bien despiertos, con los ojos abiertos para percibir las injusticias y repudiar a los sinvergüenzas allí donde se encuentren. Son muchos los cantos de sirena que los dirigentes partidarios inescrupulosos emplean para atraer a los jóvenes a sus propios beneficios. En ese sentido les ha manifestado a “no ser esclavos de todas las trampas del mundo” y a impedir que sus penurias les muevan a “colaborar con la corrupción. También el Papa ha instado a los jóvenes a ser solidarios, lo que implica desterrar el egoísmo y a actuar a favor de los necesitados, y les recordó la gran riqueza” que llevan dentro, por lo que pueden dar mucho más para sí mismos y para los demás y es que los jóvenes no deben perder el tiempo deben interesarse por la educación y que los sistemas educativos mejoren exigiendo que los programas de estudio faciliten su inserción laboral. Recordemos cuando el Sumo Pontífice les ha pedido por varias ocasiones “hagan lio” pero les instó también a que ayuden a arreglar y a organizar lo que está mal. Es decir, no basta con salir a las calles para denunciar alguna carencia o para protestar contra algún prepotente, inepto o ladrón, sino también acercar propuestas de solución, y es que los jóvenes deben abandonar la pasividad y movilizarse por una causa, grande o pequeña, que se crea justa. Lo importante es reivindicar derechos propios con firmeza, respetando los ajenos y “arreglar lio” mediante el dialogo. Los jóvenes deben ser sanos, alejados de los vicios con alto grado de espiritualidad responsables de sus actos, serviciales a la sociedad que espera mucho de ellos.

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