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Pobreza y corrupción en Honduras

Pobreza y corrupción en Honduras
De acuerdo al Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, Honduras ocupa el segundo lugar de corrupción de la Región Centroamericana y ocupa el 126 puesto a nivel mundial.
Colaboración
Esther Suyapa Vásquez Velásquez
Fotos: Archivo
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Desde niña aprendí de manera vivencial de mis padres que la honradez vale en todo tiempo y en todo lugar, ese principio ha sido fundamental en el proceder de toda la familia en la vida cotidiana.
Con la plena seguridad de que una Honduras sin corrupción depende de todas y todos, me atrevo a escribir esta reflexión partiendo de la afirmación de que a mayor corrupción mayor pobreza. En este sentido es importante mencionar que Honduras vive una situación dramática, dos tercios de la población se debate entre la pobreza y la miseria, aspecto que es difícil de superar desde el actual modelo de desarrollo y desde la forma en que se manejan los recursos públicos.
El modelo neoliberal es altamente concentrador de la riqueza y a la vez, es excluyente, de éste se desprenden políticas públicas con un fuerte sesgo a favor de los grupos de poder en el país, entre ellas, políticas agrarias que priorizan la agricultura para la exportación, dejando a un lado la seguridad alimentaria de la población.
También tenemos un sistema de salud que resulta insuficiente para atender las demandas de la población, a esta crítica situación se suman los programas educativos que no responden a la realidad nacional.
En este sentido, es imperativa la participación ciudadana organizada en los espacios locales y nacionales de la esfera pública, para incidir en las orientaciones estratégicas del desarrollo del país y asegurar la utilización racional y transparente de los recursos públicos.
La promoción de una cultura ética y de transparencia es urgente en todas las instituciones públicas y privadas, dado que en Honduras la corrupción es un fenómeno que ha evolucionado a través de los años, transformándose en uno de los males que nos afecta grandemente y nos mantiene sumidos en la pobreza.
De acuerdo al Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, Honduras ocupa el segundo lugar de corrupción de la Región Centroamericana y ocupa el 126 puesto a nivel mundial. Para cambiar esta realidad, diversas instituciones sociales promueven la ética y la transparencia como un conjunto de valores que permita ejercer el derecho a la vigilancia y control de la gestión pública.
Para transformar la realidad económica, social, política, cultural y ambiental de Honduras, es preciso descentralizar la administración pública, fortaleciendo los gobiernos locales, ya que desde estos espacios se puede vigilar y controlar que los recursos públicos sean utilizados para el desarrollo integral de sus comunidades.
De esta forma surge la necesidad de impulsar desde la Sociedad Civil las Auditorías Sociales Participativas en diferentes comunidades, mediante la capacitación de ciudadanos y ciudadanas constituidos en Comisiones Ciudadanas de Transparencia (CCT).
Las CCT son organizaciones electas por la Sociedad Civil, encargadas de realizar actividades de auditoría social con el fin de garantizar la buena administración de los fondos públicos a nivel municipal.
Las primeras experiencias de auditoría social se realizan en los municipios cercanos a la capital de la República, en la zona central con el apoyo de Cáritas de Honduras, siendo la experiencia de Sabanagrande el referente organizativo para la vigilancia y control, convirtiéndose la CCT de este municipio en el modelo para las demás comisiones.
En este proceso se constituye una alianza de organizaciones de la sociedad civil en la que Cáritas de Honduras juega un papel protagónico para la elaboración y discusión de la Ley Orgánica del Tribunal Superior de Cuentas (TSC), que sustituye los anteriores órganos contralores.
Posteriormente se aprueban reformas a la Ley de Municipalidades que incorpora en los artículos 31 y 59, la figura del Comisionado Municipal, con la gran responsabilidad de ejercer control y vigilancia desde la Sociedad Civil sobre el quehacer de la municipalidad.
Adicionalmente se inicia un proceso de reflexión y divulgación del fenómeno de la corrupción como un serio problema para alcanzar niveles de desarrollo y superar la pobreza en Honduras.
El ejercicio del control, vigilancia e incidencia política en todo tipo de iniciativas que los entes públicos ejecutan con fondos del pueblo, es fundamental para fortalecer las coordinaciones necesarias de tal forma que los fondos no sean desviados.
Es importante mencionar que las auditorías sociales realizadas a programas y proyectos del Estado, han permitido modificar políticas públicas en el ámbito local, fortaleciendo la credibilidad de las CCT como instancias necesarias para el combate a la corrupción.
En apoyo a lo antes expuesto, a partir del 2004 se constituyen las redes de CCT en diferentes regiones del país, hasta llegar a constituir una red nacional. En el 2008 se constituye la Mesa Nacional de Transparencia, integrada por representantes del Estado, Sociedad Civil y Cooperación Internacional, se convoca al primer Congreso de Auditoría Social. Sin lugar a dudas, en el país se han registrado avances en la cultura de transparencia, en el diseño de una Política Integral de Transparencia y Anticorrupción, la independencia y autonomía de las CCT y el surgimiento de un movimiento social anticorrupción.
No obstante, es indispensable la capacitación sistemática y continua que nos permita avanzar y visualizar los principales hallazgos de las auditorías sociales, que trasciendan más allá de los presupuestos públicos, es decir, hacia las Juntas de Agua, escuelas, colegios, centros de salud, patronatos, etc.
Finalmente, les invito a promover desde los espacios locales, regionales y nacionales, también una Auditoría Social de la Deuda Externa que nos brinde luces para que hombres y mujeres de Fe y Esperanza, combatamos juntos la corrupción en Honduras.

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