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Están rotas tus ataduras, Carmen

Están rotas tus ataduras, Carmen
La misionera Carmen Hernández ha tenido su “kairós” final y ha partido a la casa del Padre, apagándose lentamente después
de entregarse a la evangelización de los pueblos. Su nacimiento a la vida eterna: el 19 de julio de 2016.
Texto y fotos: José A. Ochoa
Comunicaciones OMP-A
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María Carmen Hernández Barrera nació en la comunidad autónoma española de Castilla y León, licenciándose de Química en Madrid aunque decía que “yo sólo tenía una idea en la cabeza: ser misionera”, por lo que ingresó al Instituto de Misioneras de Cristo Jesús, donde obtuvo la licenciatura en Teología. Más tarde, la providencia hizo que se conocieran con Francisco Gómez Argüello y en 1967 comenzaron a dar catequesis para formar comunidades cristianas, que se expandieron por todo el mundo.
La catequesis de Carmen En diferentes encuentros que tuvimos la dicha, junto con mi esposa, de escuchar a esta misionera, desde que visitó Honduras en 1997, me dejó grabado tres mensajes. Primero, el amor y la admiración que tenía hacia Israel, resaltando que la historia del pueblo hebreo se cumplía en la propia de cada cristiano, ya sea en grandes relatos como el paso del mar Rojo o en detalles pequeños. Carmen decía que ella disfrutaba sus estancias en Tierra Santa y que viendo a los cervatillos saltando, entendía al salmista cuando reza: “como la cierva busca corrientes de agua, así mi alma te busca a ti Dios mío”.
Segundo mensaje: sus palabras de aliento e invitación para que los cristianos en general y las mujeres en particular se apuntaran a la misión. Carmen llamaba a las chicas a “dejar todo por el más hermoso de los hombres… no tengáis miedo” y testificaba que haber abandonado su carrera de Química, las empresas de su familia y su vida burguesa por la Evangelización había valido la pena. Finalmente, ella hacía siempre un llamado permanente a la humildad y a la conversión. En sus intervenciones, Carmen Hernández nos invitaba a ver cómo la creación, el universo y la ciencia misma “hablan” de las maravillas de Dios. Como científica que era, se admiraba por ejemplo de que “viajamos de manera perfecta en esta nave que es el planeta tierra” y en el pasaje de la Transfiguración del Señor, nos decía, el fenómeno físico de la luz mostraba el amor del Padre reflejado en Jesucristo.
La herencia de Carmen Así, Carmen Hernández fue la iniciadora e integrante del equipo internacional del Camino Neocatecumenal, contribuyendo a construir la síntesis teológico-catequética de esta realidad eclesial. “Sin su conocimiento existencial y profundo de la Escritura, de la renovación del Concilio Vaticano II y de la historia de la Iglesia, no se habría podido crear este itinerario de iniciación cristiana”, afirmaba la Catholic University of America al concederle el doctorado honoris causa en Teología el año pasado.
Ella siempre acompañaba convivencias, encuentros nacionales en varios países y Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), pero en los últimos años se le veía menos. Su último evento masivo fue el 18 de marzo de 2016 en el envío que hizo el Papa a familias numerosas y misioneras que, como ella, han dejado todo para evangelizar en zonas descristianizadas.

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