Movilidad Humana

“Yo sólo eché la semilla”

“Yo sólo eché la semilla”
Con una sonrisa que cautiva corazones, la hermana Sonia Delforno recuerda el inició de la misión de las Hermanas Scalabrinianas en Honduras.
Texto y fotos: Eddy Romero
emromero@unicah.edu
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Fue la primera Hermana Scalabriniana que pisó suelo catracho. Su nombre es Sonia Delforno, cuando le dijeron que venía para Honduras se quedó un poco asustada, después empezó a buscar algunos datos sobre el país, ubicarlo bien, saber cómo era y todo. “Cuando llegué aquí tuve muchas sorpresas porque lo que uno busca, lo que las personas escriben o lo hablan es una cosa, pero después cuando uno llega es otra bien distinta”.
Al ser recibida por Monseñor Raúl, las personas de Cáritas le recibieron en el aeropuerto, le llevaron a almorzar y después le entregaron en una comunidad. Estuvo por dos años, casi tres en el país; una anécdota que recuerda mucho es que cuando vino al país, por increíble que parezca, la primera mañana que estuvo sola aquí en Honduras, “me sirvieron tortillas y frijoles para desayunar, yo no estaba acostumbrada a este peculiar platillo hondureño, de hecho, no conocía esta comida, aquello fue de mucha sorpresa” comenta emocionada.
Después fue descubriendo a la gente, la impresión que ella tuvo es que el pueblo hondureño se parece al pueblo minero en Brasil, “aquellos del estado de Minas Gerais. Ellos son así: al principio te miran, un poco desconfiados, pero después son de corazón, casa y de manos abiertas; así me encontré a los hondureños aquí”.
“Gracias a eso, tuve mucho apoyo para empezar, porque no conocía el país, no sabía lo que había, cómo era la situación migratoria, ¡Dios mío, sola, de mi congregación! por eso es que las hermanas del Santo Rosario hacen parte de esta historia, porque me recibieron en su casa, pero ellos también no tenían mucho para ayudarme porque  tenían sus labores”.
“Cuando empecé a mirar un poco la situación, dije, ¿Dónde empiezo?, tengo que hacer un estudio para conocer la realidad migratoria del país, de verdad me sorprendió”. En aquel momento había como tres campamentos de refugiados salvadoreños aquí relata. “Empecé a descubrir poco a poco con la ayuda de los otros agentes de pastoral y miramos la situación que había en el país. Monseñor había pedido una hermana por un año para ver qué hacer con la Pastoral de Movilidad Humana. Yo caí de paracaídas aquí en este sentido. A partir de entonces, empezamos  a ver que lo principal es la formación de agentes, porque cuando hemos visto la dimensión de la movilidad en el país, dos o tres hermanas no hacen nada, hay que empezar concienciando y formando los agentes de pastoral porque son ellos mismos que van a llevar adelante todo esto”.
“Cuando yo salí, ya habíamos celebrado un día del migrante con la Iglesia de aquí de Honduras, ya estábamos caminando formando grupos; a partir de allí se inició toda esa labor que las hermanas que vinieron después, hicieron mucho más, yo sólo eché la semilla, por así decirlo”.
“Es muy gratificante porque al ver estos 25 años, al ver hacia atrás, se ve una buena parte del país muy consciente de la situación de la migración. Después he trabajado en otras conferencias, por ejemplo en la de México, cuando me encontraba con los hondureños en esta situación, que se caían del tren, que estaban recogidos en las estaciones migratorias que son unas cárceles, era una situación muy sufrida, muy doliente. Los encontré un poco por todas las partes  a los hondureños”. “Es una cosa inédita para la congregación; que una hermana venga sola a abrir una misión a un país, nunca se hace eso; van dos o tres por lo menos, todo fue muy original en la historia nuestra y mi historia personal”.

El dato
Historia
La Congregación  MSCS, delegó como responsable de este trabajo a nivel de Honduras la Hermana Sonia Delforno,  originaria de Brasil, quien permaneció hasta el 10 de diciembre del 2003. La Coordinación Nacional de PMH la asume Hermana Janete Ferreira quien había llegado al país el 8 de febrero del 2003. Se incorpora también al trabajo, Hermana Eneida Pereira, liberada para el trabajo de PMH junto a Pastoral Social de la Parroquia San José Obrero en Tegucigalpa. En julio 2001, asume la coordinación nacional, Hermana Dilva Stip durante un mes, le sigue Hermana Dorcelina por 9 meses. Hermana Shirley A.Guerra (brasileñas)  desde octubre 2003 a agosto 2005 y a partir de esa fecha, Hermana Ligia Ruiz Gamba (colombiana). Actualmente están las hermanas Valdete Wileman, Lidia Mara de Souza y María Izabel Arante.

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