Diócesis La Ceiba

Bodas de Oro del padre Porfirio Ruíz

Bodas de Oro del padre Porfirio Ruíz
Vino a Honduras por tres años, y se quedó a vivir en lo que él llama “mi tierra bella, mi hogar, mi gente amable”
Texto y fotos: Rolando Obando
Roja_obnado@yahoo.com
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Llenos de gozo los feligreses, sus compañeros de sacerdocio y el Obispo de La Ceiba, monseñor Miguel Lenihan, conmemoraron los 50 años de vida sacerdotal del padre Porfirio Ruiz, un incansable misionero que  llegó a Honduras para quedarse y ha difundido el evangelio en muchas comunidades de la zona de Atlántida.
De origen español y perteneciente a la orden de los claretianos  Porfirio Ruiz Lancheras, nace un 17 de Diciembre de 1938, en Ravenga de Campos,  Palencia,  España.  Es el quinto hijo de una numerosa familia:  Angelines, Alberto, Fernando, Ana María, Porfirio, Teodoro, José Luis y Marisol.
Sus estudios los realiza en la ciudad de Salamanca (La Ciudad Jardín). Ahí  se ordenó como sacerdote el 10 de Julio de 1966, el 18 de Julio de ese mismo año,  ofició su primera Misa en Revenga de Campos.
Su primer cargo sacerdotal fue en Medina de Rio seco (Valladolid España), trabajando como párroco y profesor. Dos años después se traslada de Europa hacia América Central, específicamente a Honduras, llegando a la Ciudad de La Ceiba como un regalo de cumpleaños el 15 de Diciembre de 1968, cuando cumplía sus 30 años de edad.
En La Ceiba fue acogido con mucha alegría, viendo la población como este sacerdote lleno de juventud, llega con entusiasmo, alegría, y deseos de trabajar.  En poco tiempo logra ganarse el cariño y admiración de la feligresía ceibeña.
En esos años La Ceiba crecía próspera, la ciudad  estaba en su apogeo, aún circulaba el tren de carga y pasajeros, en donde la piña, el banano que producía la Standard Fruit Company tenían excelentes mercados y la llegada de cruceros hacía  del puerto un encanto. A ellos se sumaba el trato amable, educado, y servicial de su gente. Eso hace que el Sacerdote Porfirio Ruiz,  que llegaba para estar sólo tres años en la ciudad, se instale por 11 años en La Ceiba y 48 años en total en Honduras. A este país  el padre Porfirio Ruiz llama mi tierra, mi hogar, mi gente bella amable.

COMIENZA LA OBRA.- Una vez instalado el padre  Porfirio Ruiz, comienza su magnífica obra en Honduras. Él, junto con otros sacerdotes y laicos comprometidos,  realizaron la Primera Jornada Juvenil, de ahí su entusiasmo lo lleva a comprometerse más y más con la Iglesia, la comunidad y su gente.
Realiza trabajo de todo tipo, con jóvenes, con cursillistas, catecúmenos, Cáritas, director de la Radio San Isidro, ha realizado y sigue realizando obras sociales. Él  fue quien trabajó fuertemente para que se construyera los templos donde hoy se asientan las parroquias Suyapita y San Antonio María Claret. Esto lo logra  con la colaboración de los laicos comprometidos, con los comerciantes  y personas de buena voluntad que contribuyeron en esa época.
Por su loable trabajo al servicio de los pobres, desprotegidos y olvidados, es que se ha robado el corazón de todo un pueblo católico y no católico, por su esfuerzo y entrega al servicio de la comunidad y la Iglesia, por su desmedida entrega de amor y trabajo incondicional ahora la ciudad de La Ceiba su iglesia, su pueblo, su gente lo agasajan celebrando por todo lo alto con bombos y platillos sus 50 años de vida sacerdotal,  la cual en su mayoría la ha realizado en Honduras.

LA FIESTA.- La tarde noche del pasado sábado 16 de Julio, quedará grabada en la memoria y corazones de todos aquellos que participaron de la Misa en Acción de Gracias que se realizó en la Catedral San Isidro, para conmemorar las Bodas de Oro sacerdotales del padre Porfirio.
Durante la homilía pronunciada por el agasajado todos escuchaban atentos cada palabra, cada gesto, cada suspiro que el sacerdote  pronunciaba. La feligresía  lo abrazaba, lo besaban, le apretaban, le gritaban ¡Te amamos querido padre!.
La homilía por momentos se escuchaba un silencio casi sepulcral, porque todos estaban escuchando, de momentos sonoras carcajadas y risas se dejaban escuchar, al oír la jocosidad, alegría y anécdotas que el padre contó con gracia y sentimientos encontrados.
Finalizada la Eucaristía casi corriendo fue sacado de la Catedral con rumbo al Salón de reuniones de un hotel de la localidad, donde le esperaban más de 150 personas con la finalidad de compartir una velada maravillosa y una exquisita cena en su honor. La velada dio inicio con una oración, fueron varios las personas que tuvieron participación dedicando palabras de agradecimiento.
Varios de los presentes,  personas de edad avanzada,  recordaban con nostalgia y alegría, la llamada Época de Oro, donde agradecieron al sacerdote  por haberlos  casado en los años 60, 70, 80 y  90, por los bebés que recibieron de sus manos el bautismo y ahora son adultos casados y con hijos.

EXPLÍQUEME EL PADRE NUESTRO.-  Luego subió al podio una dama de la tercera edad, que se abría paso entre las mesas y los asistentes, la cual tomo el micrófono con  energía y mucho entusiasmo.
Llena de alegría dijo mi nombre es Dora de Palou y ese es mi sacerdote preferido,  señalando al padre Porfirio.  Cómo no recordarlo, si llegó a La Ceiba cuando era todo un joven galán, hermoso, y súper guapo, lastimosamente era sacerdote…Como no recordarlo si la primera impresión que él se llevó de mi fue la peor.
Yo era en ese entonces la directora de la Escuela José Trinidad Cabañas, cuando tocó a mi puerta solicitando hablar conmigo.  Le dije: dígame en que le puedo ayudar y él se presentó diciéndome, soy el Padre Porfirio Ruiz, y vengo a solicitar me permita dar catequesis a los alumnos de esta escuela.
Eran los años 60, 70, a lo cual yo respondí, le permito entrar a mi escuela y dar catequesis, si usted me da una explicación del Padre Nuestro.  Él miró de reojo y me dijo: ¿y si no lo hago qué pasa?. Entonces, le dije,  así como llegó así mismo puede irse.
Era igual que yo, terco y recto en la toma de decisiones, simplemente me dio la espalda y se fue y así sucesivamente llegó por dos ocasiones más, sin tener éxito alguno, hasta en una tercera visita me dijo: sabe qué vengo listo a explicarle el Padre Nuestro…
No me dio una explicación me dio una maravillosa cátedra, clara, concisa, y hermosa, una vez hubo finalizado le dije: Padre, la escuela es suya, puede dar catequesis a mis niños, cuando quiera. Desde entonces nació y creció una inmensa amistad, cariño y respeto entre el, mi familia y yo.

El dato
De orígen español
Perteneciente a la orden de los claretianos Porfirio Ruiz Lancheras, nace un 17 de Diciembre de 1938, en Ravenga de Campos, Palencia, España. Es el quinto hijo de una numerosa familia: Angelines, Alberto, Fernando, Ana María, Porfirio, Teodoro, José Luis y Marisol.

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