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25 años de presencia de las hermanas scalabrinianas

25 años de presencia de las hermanas scalabrinianas
Mujeres de una labor abnegada, silenciosa y muchas veces sufrida. Mujeres consagradas y la vez migrantes, que tienen por patria el mundo y por vocación la misericordia, especialmente con aquellos que emigran.  En definitiva,  son el amor de Dios hecho realidad en los que sufren.
Texto y fotos:Eddy Romero
emromero@unicah.edu
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Llegaron al país para quedarse por un año y ahora cumplen su vigésimo quinto aniversario de servicio atendiendo a miles de personas que ejercen su derecho de migrar del país que les vio nacer. Hablamos de las Hermanas Misioneras de San Carlos Scalabrini o como son más conocidas, las Hermanas Scalabrinianas.
Esta misión, que surge por la necesidad que observó Monseñor Raúl Corriveau, quien fungía como Obispo de la Diócesis de Choluteca en aquel entonces, se ha convertido en tema vital para el país. Ante esta realidad, el obispo sureño envió una carta a la congregación Scalabriniana solicitando colaboración y así comenzó esta historia de amor para Honduras.
Para celebrar este sendero de plata, realizaron una Eucaristía en el aula magna de la Universidad Católica de Honduras. Presidió esta celebración el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez, Asimismo, estuvo el Obispo Emérito de Choluteca, Monseñor Raúl Corriveau, quien fue el impulsor del proyecto de traer estas hermanas al país, para trabajar en la creación de una Pastoral de Movilidad Humana. Acompañó esta ceremonia Monseñor Novatus Rugambwa, Nuncio Apostólico de la Santa Sede, quien según el Cardenal, es conocedor del tema migratorio, “ya que fue secretario del Consejo Pontifico para la Pastoral de las Migraciones y ha entregado mucho de su tiempo y su apostolado a esto”. De la misma forma, estuvieron presentes, los obispos Guido Charbonneau, Juan José Pineda y una decena de sacerdotes de la Arquidiócesis.

NO PUEDEN ESPERAR En su mensaje, el Cardenal Rodríguez dijo que “celebrar 25 años no es simplemente unas efemérides, es darle gracias a Dios por esa gran bendición que hemos tenido. Pongámonos a pensar que sería Honduras sin el trabajo de estas hormiguitas de Dios que van sembrando amor, comprensión, apoyo incluso con dificultades”.
“Este jubileo de los 25 años de presencia de las hermanas misioneras de San Carlos en nuestra Honduras tiene que traducirse, claro en primer lugar, gracias a Dios y a ustedes que han dejado vida, salud, juventud y tanto amor en Honduras. También este jubileo tiene que significar un mayor compromiso de nosotros, ellas dejando su tierra han venido acá, aquí también tiene que haber ese fruto” advirtió.
Recalcó que “estamos para servir y como nos decía también el santo padre San Juan Pablo II, los pobres no pueden esperar, los migrantes tampoco pueden esperar. Necesitamos  que pueda haber respuestas adecuadas y a tiempo. Esto lo podremos lograr si todos juntos, unidos, llevamos adelante este trabajo tan importante.
Nosotros somos trabajadores del Reino que incansablemente queremos el bien común. Creo que este es uno de los puntos y es una de las peticiones  que queremos hacer a tantas ONGs que movidos de buena voluntad quieren ayudar en el problema migratorio, pero no para buscar ventajas políticas o para buscar ventajas económicas”.

CEREMONIA Luego de la Eucaristía, el evento prosiguió con la entrega de reconocimientos a algunas personalidades que han sido pieza fundamental en el arduo trabajo que han realizado y siguen realizando las hermanas scalabrinianas en el país.
Previo a estos reconocimientos, se observó un video sobre la realidad migratoria en Honduras y el trabajo que realizan las religiosas con los diferentes agentes de pastoral y algunas organizaciones pro migrantes que trabajan en Honduras. Se observó también algunos testimonios sobre la dura realidad que afrontan día a día miles de compatriotas que dejan el país en busca de mejores oportunidades.
Se contó con la presencia de la hermana Sandra María Pinheriro, superiora provincial de las hermanas scalabrinianas. Otra de las religiosas que estuvo presente, fue la hermana Janete Ferreira, una de las primeras religiosas que vino a Honduras. Ella leyó una carta enviada por la superiora general Neusa de Fátima Mariano. Monseñor Novatus, compartió el mensaje del Cardenal Antonio María Veglió, presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes con motivo de este aniversario.
Se entregó reconocimiento a 10 personas, entre ellas, la hermana Sonia Delforno, religiosa que inició la misión en Honduras, las hermanas del Santo Rosario, que fueron quienes acogieron a las religiosas brasileñas en el inicio de esta labor pastoral. Al señor Carlos Andrade, primer agente de la Pastoral de Movilidad Humana (PHM) en Honduras; al padre Humberto Reyes, que fungía como párroco de San José Obrero en aquel entonces y que fue pieza clave para desarrollar este proyecto. De igual manera se reconoció a don Wilson Humberto Anariba, primer migrante retornado  con discapacidad asistido y que tornó a ser agente de PMH.
Karen Núñez, coordinadora de la Comisión Nacional de Apoyo a los Migrantes Retornados con Discapacidad también recibió un reconocimiento, así como la Organización Internacional para las Migraciones OIM, por el apoyo permanente a favor de los migrantes. Suyapa Medios también fue homenajeada, junto a Monseñor Raúl Corriveau y al Cardenal Rodríguez.

REALIDAD Y es que cuando una persona decide migrar hacia otro sitito, enfrenta un sinnúmero de dificultades. En nuestro país, se tiene por lugares preferidos para emigrar Estados Unidos y España.
Paradójicamente, estos compatriotas sostienen la economía nacional con el envío de remesas a sus familiares. Pero cuando uno de ellos es repatriado, lastimosamente muchos viven el marginamiento y hasta llegan a ser tratados como delincuentes.
Es por eso, que la acción que realizan las hermanas scalabrinianas se ha convertido en consuelo para miles de compatriotas y personas que retornan al país o que en su defecto lo atraviesan en busca de un mejor porvenir.
Hace 25 años, no se sabía cómo atender está necesidad y otras que surgían. Existía una gran movilización de refugiados allá por la década de los 70 y 80, según nos cuenta Monseñor Corriveau.
“Yo miraba como era muy complicado para nosotros atender a los migrantes; por ejemplo, cuando fui a Colomoncagua, en la Diócesis de Copán,  habían como 40 mil migrantes, en Choluteca, en una semana nos entraron 20 mil migrantes; no teníamos formación en eso, preparación” afirma el Obispo Emérito.
Él se puso en contacto con las hermanas scalabrinianas y con el visto bueno, comenzó esta obra. “La primera que llegó fue la hermana Sonia Delforno que está aquí, allí empezó en condiciones muy complicadas, porque no teníamos ni oficina ni donde alojarlas ni para pagar los gastos. Después enviaron otra. Finalmente, las hermanas consiguieron un montón de cosas que debíamos hacer nosotros y no podíamos. Poco a poco se consolidó la Pastoral de Movilidad Humana, pero cuando pedí eso, yo no visualizaba la amplitud de lo que es el problema de los migrantes” narró Corriveau.
Por su parte, la Hermana Janete Ferreira, quién estuvo en los inicios de esta misión, dijo que se quedó nueve años y medio en este país que quiere mucho. Ella dijo que en los inicios “ayudamos a organizar la Pastoral, fue difícil, porque no se conocía del tema, la gente no sabía, no entendía que teníamos migrantes en el país. Fue ir creando conciencia, paso a paso, poquito a poquito y así, fuimos entrando en algunas diócesis que tenían un poco más de apertura y esta obra fue creciendo”
Han pasado 25 años y los frutos son grandes. Actualmente las hermanas scalabrinianas están presentes en puestos de coordinación y en la animación de la Pastoral de Movilidad Humana a nivel nacional y en la Arquidiócesis. Trabajan junto a la Iglesia, sociedad civil e instituciones públicas e internacionales. Coordinan el Centro de Atención al Emigrante Retornado – CAM en el aeropuerto de San Pedro Sula, ubicado anteriormente en Tegucigalpa.
La Pastoral de Movilidad Humana también se hace presente en la Casa del Emigrante en Ocotepeque, frontera con Guatemala. En estos Centros se promueve la acogida digna al emigrante, la lucha por la defensa de sus derechos y se les ayuda  en el proceso de reinserción social y laboral. Además el trabajo de la pastoral comprende la animación y coordinación de la pastoral migratoria en las demás diócesis del país.

El dato
Misión en Honduras
Las prioridades de la acción pastoral en Honduras son el conocimiento de la realidad migratoria nacional e internacional, la sensibilización y animación, la formación de agentes de pastoral de movilidad humana, la protección de los derechos de los emigrantes, la incidencia política en los temas migratorios y la asesoría al  Movimiento de Laicos Scalabrinianos para ampliar las respuesta de solidaridad. Todo este trabajo se realiza en coordinación con los demás sectores de la pastoral.

Opiniones
Janete Ferreira
Una de las primeras misioneras Scalabrinianas que trabajo en el país.
“Una vez estuve trabajando con los Delegados de la Palabra, hablándoles de los migrantes, uno de ellos me dijo: Cómo puede ser que viene una mujer extranjera a hablarnos aquí de los migrantes y a decirnos de esto; esto para él era nuevo, no sabía de los migrantes y estaba emocionado. Eso a mí me marco mucho”.

Wilson Humberto Anariba
Primer migrante retornado con discapacidad que fue Agente de Pastoral.
“En aquel tiempo no había quién lo recibiera, lo tiraban en la frontera y había que ver como llegaba a Ocotepeque uno para descansar y viajar otro día, porque nos tiraron en bus. Al siguiente año que tengo el accidente, hizo unos talleres de Movilidad Humana en la parroquia y como era agente de Pastoral, me involucré y quedé como uno de los coordinadores”.

Antonio María Veglió
Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes.
“He tenido la oportunidad de conocer la ejemplar labor realizada con dedicación y entusiasmo, a través de los informes y los testimonios de las diferentes autoridades eclesiásticas que han visitado este Dicasterio. Viven como mujeres consagradas y migrantes, cuya patria es el mundo. Admiro vuestra pasión para sensibilizar y promover y formar agentes de Pastoral de la Movilidad Humana”.

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