Arquidiócesis

Fervor en fiesta de la Virgen del Carmen

Fervor en fiesta de la Virgen del Carmen
La madre siempre está a nuestro lado y nos mueve como a su hijo para que podamos ser administradores de la gracia en la Eucaristía, en la confesión en el Bautismo y en cada uno de los  sacramentos
Texto y fotos: Lilian Flores
liflores@unich.edu
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Centenares de fieles creyentes a la advocación de la Virgen del Monte Carmelo abarrotaron la Capilla del centro Hospitalario que lleva el nombre e esta santa mujer. Cada año se espera esta fecha para participar de esta gran fiesta y poder obtener un escapulario que es signo de amor y protección. En este lugar se celebró tres misas en diferentes horas del día, todas con el mismo fin de honrar, venerar a la madre santísima y pedir su protección. Llegada las dos de la tarde la iglesia lucía repleta,  familias enteras participaron de la Misa que en ese momento fue presidida por el padre Víctor Ruiz y concelebrada por el padre Dimas Rivera, quienes al final bendijeron y colocaron los escapularios a las personas que  asistieron.
Cabe mencionar que muchas congregaciones religiosas tienen la espiritualidad del Carmelo, cada una con su propio carisma. Esta fiesta se vivió en varias parroquias y comunidades de la Arquidiócesis, donde se realizaron diferentes actividades en torno a esta celebración mariana. La madre siempre está a nuestro lado y nos mueve como a su hijo para que podamos ser administradores de la gracia en la Eucaristía, en la Confesión, en el Bautismo y en cada uno de los  sacramentos.

UNA FE ARRAIGADA  El padre Víctor agradeció a la madre del Señor, por reunirnos en ese lugar como una verdadera familia, “nos acogemos en fe y devoción a una advocación de una madre tan querida y popular, nos mueve un sentimiento filial y verdadero como hijos de una misma madre”. Se refirió a esta advocación de la madre del Señor, como algo tan fuerte y arraigado, que ha servido  para difundir la fe, ya que no solamente es madre como protectora, sino también que se convierte en evangelizadora, porque la devoción misma y la fe de ella, nos  atrae hacia Cristo. En otros lugares donde festejan a la  Virgen del Monte Carmelo, la tienen como protectora, como estrella del mar,  ese insigne de protección al que nos acogemos, se ve también significado con el escapulario  y ese signo es parte de la devoción que nos trae el amparo de la madre.

VIVENCIA El presbítero Ruiz confesó que cada vez que celebra a la virgen del Carmen se emociona, “tengo un sentimiento por la madre del Señor bajo esta advocación, para mí el escapulario es como si fuera el manto de la madre María, el mismo con el que cubrió a su Hijo en la infancia, y cuando lo bajó de la cruz, esa forma de guardarnos, de apoyarnos y protegernos nos hace acogernos al poder de su maternal intercesión. Creo en el poder de este signo de devoción porque hace trece años saliendo de la Misa en este mismo lugar, iba con un amigo sacerdote, a quien le robaron el celular, yo salí corriendo detrás del ladrón, este me disparó, y como me acababan de imponer el escapulario, eso me protegió y aquí estoy, así como me guardó ese día me a guardo mucho más y por eso desde esa fecha cargo el mismo escapulario”.
Y finalizó diciendo “portar el escapulario, se trata de sentirse seguro, protegido por la madre, pidamos que nos de la fe que ella tuvo para decirle sí al Señor, para acogerla como la acogió Juan en la entrega de la cruz, a nosotros no se nos entrega en la cruz, se nos entrega en el don de Dios y su Misericordia, en la maternidad que ella asumió y que siempre asumirá por aquellos hijos que no pueden andar por el mundo sin madre”.

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