Buenas Nuevas

“Un día Jesús se encontraba en un lugar orando”

p7encuentroAl encuentro de  la palabra… según San Lucas para la Lectio Divina

“Un día Jesús se encontraba en un lugar orando”
(Lc 11,1-13 – XVII Domingo del Tiempo Ordinario)
P. Tony Salinas Avery
asalinasavery@fundacioncatolica.org
Siguiendo el itinerario de Jesús, presentado por Lucas, que va por el “camino” hacia Jerusalén, se nos presenta en este domingo una pausa dentro del mismo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre. Todo inicia con la petición de ellos mismos: “¡Señor, enséñanos a orar…!” Jesús claramente accede, y nos deja el modelo de toda oración: el Padre Nuestro. Es el evangelista Mateo que utiliza la fórmula más tradicional: “Padre Nuestro”, mientras que Lucas sólo usa una inicial, “Padre”, que es ciertamente la traducción del original arameo usado por Jesús, Abbá, “querido padre, papá”. Sin duda es la forma más familiar con que el propio Hijo de Dios, se dirige a su Padre. Y, es ahora dentro de este marco de intimidad con Dios para llamarlo, que Jesús mismo introduce e invita a sus discípulos a acortar las distancias entre Dios y el hombre, a cambiar la imagen de un Dios lejano e impasible por el rostro de un Padre que tiene corazón y ama con ternura.
En esta oración Lucana del Padre Nuestro, se presenta su desarrollo a través de cuatro invocaciones, diferente a la de Mateo que presenta siete. Ahora bien, “venga tu Reino” y “perdónanos nuestros pecados” son vértices de las dos partes de la oración: la primera ligada al “tú” con que tratamos a Dios y expresión de alabanza y de adoración; la segunda está ligada al “nosotros”, es decir, a la existencia humana cotidiana y terrena. Desarrollo éste que sólo quiere evidenciar, como modelo de oración, que ésta sí debe ser la auténtica oración, que es diálogo entre Dios Padre y el hombre hijo.
Jesús, hace un desarrollo ejemplarizado de quién es y cómo actúa el Padre celestial. La primera es la del vecino importuno que durante la noche se pega a la puerta tocando con insistencia para obtener lo que necesita. Todo para indicar la constancia y la fidelidad en la oración para ser escuchados. La otra pequeña escena se refiere al diálogo entre un padre y su hijo (pescado-serpiente, huevo-escorpión). Las comparaciones entre un padre terreno y el Padre Dios, quedan infinitamente marcadas. Todo presentado así para que el discípulo que se siente hijo de Dios, confíe plenamente en Él, y no ande preocupado por el que va a comer o vestir.
Así, la liturgia de este domingo nos invita a la reflexión sobre la oración, presentando el “Padre Nuestro”, como la oración modelo para todo creyente, que debe orar desde la intimidad que encuentra con Dios. El texto Lucano que es el más breve que Mateo, indicando así su formulación mucho más cercana al original dicho por Jesús, se funda en el “Abbá” usado por Jesús, que quiere que también nosotros lo usemos al momento de dirigirnos al Padre Dios. Orar siempre y ver su eficacia son los temas que se entrecruzan en esta perícopa dominical, solicitando al creyente de ayer como al de hoy, a buscar a Dios como Padre, a través, de lo que llamamos oración. Jesús hoy nos revela un rostro misericordioso del Padre, que sabe dar a sus hijos siempre cosas buenas y justas, porque su mirada está arriba y ve más allá de nuestra pequeña y estrecha visión. Jesús oraba y ese ejemplo nos ayude para que también nosotros oremos siempre, sin desfallecer.