Opinión Punto de Vista

Tres grandes acontecimientos

Tres grandes acontecimientos
Víctor Hugo Álvarez
Director de Fides
La semana que culmina fue rica en acontecimientos positivos para el pueblo hondureño, los cuales no resaltan en titulares ni son parte de grandes debates sobre el acontecer nacional, precisamente por ser buenos y, acostumbrados como estamos a resaltar lo ignominioso y la hemorragia que vive nuestro país con casos que caen incluso en lo inverosímil, pues lo positivo pasa desapercibido.
La semana comenzó con un gran suceso como fue la celebración de los 25 años de la fundación de la Pastoral de Movilidad Humana y la llegada a Honduras de las Hermanas Scalabrinianas, cuya mística es precisamente atender a los migrantes y refugiados.
Hace 25 años no es que en Honduras no había compatriotas que salían del país buscando nuevas oportunidades, sino que a nadie le interesaba el tema. Con el conflicto centroamericano llegaron a Honduras más de un millón de refugiados de El Salvador, Guatemala y Nicaragua y además de los sufrimientos en su tierra que los obligó a buscar refugio en nuestro país, aquí adolecieron muchas veces la indiferencia de las instituciones y de la intolerancia política, salvo Cáritas de Honduras y la Cruz Roja, no les prestaron mucha atención.
Hoy son miles los hondureños que huyen por otra guerra, la guerra que cierra oportunidades, que amenaza a sus familias con morir de hambre, o que son víctimas de la violencia de pandillas y el crimen organizado.
Pero los hondureños migrantes, sobre todo los retornados no están solos, ahora existen personas generosas que les tienen la mano y velan por ellos y sus familias y una de esas organizaciones es la Pastoral de Movilidad Humana, conducida por las Hermanas Scalabrinianas. Son 25 años de labor en pro del migrante y refugiado,  25 años construidos por senderos de plata y por un amor ilimitado al que más sufre.
La otra gran noticia es que ante las carencias en nuestro sistema sanitario se colocó la primera piedra de los que será el Hospital Jesús Rostro de la Misericordia,   que funcionará en San Pedro Sula, esta es una loable labor realizada por la Universidad Católica de Honduras, UNICAH, que beneficiará a miles de personas de escasos recursos que habitan en el Valle de Sula y sus alrededores.
Ningún hospital o centro asistencial que vele por la salud de un conglomerado está de más en ningún país, mucho menos en Honduras, donde la carencia de hospitales es grande y los que existen están saturados por la demanda y,  además,  mal administrados y con carencias de medicamos y equipos. Por ello el nuevo hospital cuya primera piedra se colocó y bendijo el pasado miércoles, es un aporte invaluable para la salud del pueblo hondureño.
Y, una vez más quedó demostrado que el diálogo es la única vía para superar los conflictos en cualquier instancia que se produzca, pues tras casi dos meses de crisis en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras,  se logró un acuerdo base, que servirá para abrir la etapa de negociaciones  en la máxima casa de estudios del país y solucionar los problemas que enfrentaron a los estudiantes con las autoridades de esa institución educativa que alberga a más de 90 mil jóvenes que son promesas de la patria.
Varias cosas quedaron claras en el conflicto: una de ellas es que las posiciones autoritarias no facilitan acuerdos, mucho menos el uso de la fuerza pública es solución a conflictos en una institución que como la Universidad su quehacer fundamental es la razón y el conocimiento. Otra es que los jóvenes siempre irrumpen ante el agotamiento y al no ser escuchados en el momento en que lo requieren y la otra que la UNAH, siempre ha sido un ejemplo de democracia en el país, pues en ella convergen estudiantes de todos los sectores que integran la nacionalidad.
No se esperaba menos de autoridades y estudiantes que lograr un acuerdo y buscar el diálogo como vía para lograr consensos y no para aumentar los disensos. Ellos porque la Universidad es la institución donde se forjan los hombres y mujeres que aportaran sus conocimientos al desarrollo nacional y otra, porque ellos dirigirán el país en un futuro no lejano. Además el diálogo y la inclusión son elementos esenciales en toda democracia que se precie de serlo.

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