Arquidiócesis Kairos Misionero

Una maratón que deja huellas misioneras

Una maratón que deja huellas misioneras
Sesenta y cinco muchachos y muchachas realizaron un encuentro diocesano auspiciado por las Obras Misionales Pontificias y compartirán los conocimientos adquiridos y la experiencia de fe con los miembros de sus comunidades.
Texto y Fotos: Miriam Navas
 IAM (OMP-A)
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“Corriendo por la Gracia y la Misericordia del Padre”, es el lema que motivó a más de 500 misioneros de todas las edades a correr en la Primera Maratón de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM), de la Arquidiócesis de Tegucigalpa.
El evento se realizó en el sector de la Parroquia Santa María de La Esperanza, el pasado domingo 26 de junio del año en curso, con el propósito de evangelizar y demostrar que la IAM es una obra de la Iglesia activa y en crecimiento.
Niños, niñas y adolescentes de la Arquidiócesis celebraron con alegría esta jornada de animación misionera como una fiesta. Los misioneritos de 6 años dieron inicio con sus pequeños pero grandes pasos a esta bonita actividad, continuando con niños de 7 años en adelante hasta llegar a los adultos y las familias misioneras, quienes saludaban a los pobladores del lugar sorprendidos de verles corriendo por las calles de la zona.
Por su parte, muchas de las personas adultas que participaron expresaban que correr para Dios no se asemeja ni tiene comparación con otras actividades similares de las que han formado parte, porque en esta maratón se integra la vida comunitaria, fraterna y social con la realidad trascendente, que es la que realmente da plenitud al ser humano.
Estas huellas misioneras no finalizaron con la maratón, sino que a continuación -con esa animación que caracteriza a la IAM- todos los presentes pudieron disfrutar y reír con cada una de las dinámicas y la representación de cada uno de los continentes con sus costumbres, así como la forma en que la niñez y la adolescencia viven la misión desde sus espacios.

La IAM y su huella misionera
Siguiendo las orientaciones del Documento de Aparecida 441, se quiere fortalecer esta obra pontificia “valorando la capacidad misionera de los niños y niñas, que no sólo evangelizan a sus propios compañeros, sino que también pueden ser evangelizadores de sus propios padres”.
Como advirtió dicha Conferencia del Episcopado Latinoamericano, “los niños son don y signo de la presencia de Dios en nuestro mundo por su capacidad de aceptar con sencillez el mensaje evangélico. Jesús los escogió con especial ternura y presentó su capacidad de acoger el evangelio como modelo para entrar en el reino de Dios”.
Eso por eso que se hace necesario reavivar su espíritu misionero, para que continúen evangelizándose y a la vez evangelizando, desde el entorno de sus hogares, a los demás niños, niñas y adolescentes, suscitando también en ellos una solidaridad continua por los menores de edad que sufren por falta de alimentos, hospitales, educación, abandono, etc.
La Infancia y Adolescencia Misionera no se cansa y trata de que cada uno de sus pasos, dejen huella misionera. “Vamos hacia ti señor Jesús, guiados por tu fiel amor, siempre confiando en tu palabra que habla al corazón”, rezan los miembros de IAM.

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