Diócesis Trujillo

Las CEbs deben asumir un compromiso social y su vocación profética

Monseñor Luis Solé
Las CEbs deben asumir un compromiso social y su vocación profética
“Si supiéramos interpretarlo correctamente, el libro del Apocalipsis,   contiene una teología política, en imágenes,  que tienen como finalidad ayudar a las comunidades a resistir al modelo socio-económico y religioso, y también a la propaganda, del imperio greco- romano.
Monseñor Luis Solé Fa, Obispo de Trujillo y responsable de las Comunidades Eclesiales de Base, Cebs,   lanza un llamado para que las mismas asuman un compromiso concreto y lean con ojos de misericordia la realidad del país en sus reuniones, para asumir acciones que busquen la justicia y la equidad entre los hondureños.Fides reproduce hoy la carta que el Monseñor Solé ha girado a todas las Comunidades de Base existentes en el país, instándolas a “aportar reflexiones y proponer unas opciones pastorales, prácticas,  fundamentadas en la fe en Jesucristo y en la fidelidad al Espíritu Santo que guía a la Iglesia”.

Carta a las Comunidades  Eclesiales de Base  de Honduras

Muy apreciados hermanos y hermanas de las Comunidades Eclesiales de Base en Honduras:
Si me permiten acompañarles en sus comunidades con esta carta, les compartiré algunas  notas sobre las que pueden dialogar si lo consideran provechoso.
Consideremos el marco eclesial en el que vivimos nuestra fe.  Se caracteriza por los retos pastorales que nos ha presentado el Documento de Aparecida, incluyendo la propuesta de una Misión Continental.
También las sugerencias claras que nos está dejando el Papa Francisco en sus escritos y mensajes.  Además, están las tareas que nos propone la Comisión Nacional de Pastoral de Conjunto coherentes con el proceso de renovación de las parroquias.
Sin olvidar las características y líneas pastorales de las parroquias y diócesis a las que cada CEB pertenece. Y todo ello dentro del Año Jubilar de la Misericordia.
Consideremos que el marco político, económico y socio-cultural en el que vivimos se caracteriza por la radicalización del sistema neoliberal,  con la concentración de riqueza y de poder dispuesto a vender el país y todos sus recursos naturales   La debilidad institucional del Estado de Derecho que amenaza ser una justificación para instalar gobiernos autoritarios .  La falta de oportunidades de trabajo que, junto a la violencia e inseguridad, provoca una migración creciente.  Y, entre otros graves problemas, una sociedad fraccionada que necesita poder dialogar,  cosa que no facilitará el proceso electoral que se aproxima.
Partiendo de esta doble, pero sencilla mirada a la realidad eclesial y socio-política, nuestras CEBs., profundizando en esa mirada desde la realidad concreta del lugar donde viven y evangelizan,  pueden aportar una reflexión  y proponer unas opciones pastorales, prácticas,  fundamentadas en la fe en Jesucristo y en la fidelidad al Espíritu Santo que guía a la Iglesia.  Creo que si pudiéramos compartir esto,  nos iluminaría a todos.
Desde la realidad eclesial.
Medellín (1968) consideraba a la Comunidad Eclesial de Base como “célula inicial de estructuración eclesial y foco de evangelización y actualmente factor primordial de promoción humana y desarrollo” (Medellín 15, 10-11).
Esta visión acerca de las CEBs, fue ratificada y enriquecida en Puebla (1979) con la dimensión “liberadora”;  en la Encíclica “Redemptoris Missio”  (1990),  con la dimensión “misionera”; en Santo Domingo (1992),  con la dimensión de la “nueva evangelización” y en Aparecida (2007),  con la dimensión de “opción preferencial por los pobres” y de “revitalizar las parroquias haciendo de las mismas una comunidad de comunidades”
+ Hoy, nuestras CEBs  deberían plantearse a fondo lo que significa “NUEVA EVANGELIZACIÓN”, y hacerlo desde una renovada visión de la Iglesia, fiel a Jesucristo y a la Misión que él nos dejó.  El Papa Francisco en “La Alegría del Evangelio” nos dice:
“Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual.  En realidad, toda auténtica acción evangelizadora es siempre ´nueva´” (EG, 11)   ¿NOS ANIMAMOS A REVISAR Y EVALUAR NUESTRO MODO DE EVANGELIZAR?
+ Hoy, nuestras CEBs  necesitan reproducir, cada una de ellas,  lo que pide Aparecida a toda la Iglesia: ser  “como una  MADRE QUE SALE AL ENCUENTRO, una CASA ACOGEDORA, una ESCUELA PERMANENTE DE COMUNIÓN MISIONERA” (DA, 370).  Y añade el Papa Francisco: “La Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas“.  (EG, 47)  ¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES CUALIDADES DE NUESTRA CEB?
Hoy, nuestras CEBs están llamadas a mostrar a los creyentes, y a los que se acercan a ellas en la búsqueda de respuestas, que “La Iglesia es familia de familias, constantemente enriquecida por la vida de todas las iglesias domésticas. (…) la Iglesia es un bien para la familia, la familia es un bien para la Iglesia”.
Esto es lo que afirma el Papa Francisco en su Exhortación Postsinodal “La Alegría del amor” n° 87.   Ciertamente, desde la vida de las CEBs puede ofrecerse una aportación extraordinaria a la PASTORAL FAMILIAR en la medida en que, como propone Aparecida, se comprometa a  “Impulsar y promover la educación integral de los miembros de la familia, especialmente de aquellos miembros de la familia que están en situaciones difíciles, incluyendo la dimensión del amor y la sexualidad”  (DA, 437, e)   Y también “Estudiar las causas de las crisis familiares para afrontarlas en todos sus factores” (DA, 437, h).
¿QUÉ RASGOS DE “FAMILIA” LOGRAMOS TENER DENTRO DE NUESTRA CEB PARA AYUDAR A LAS FAMILIAS?
Hoy, nuestras CEBs han de convertirse, inspiradas en las primeras comunidades, en verdaderos espacios de MISERICORDIA, como Pablo se lo pide a los de Colosas: “Por tanto, como elegidos de Dios, consagrados y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión, de amabilidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; sopórtense mutuamente; perdónense  si alguien tiene queja de otro; el Señor los ha perdonado, hagan ustedes lo mismo” (Col 3, 12 . 13).    En este Año Jubilar de la Misericordia, las CEBs pueden ser signo de VIVIR  la Misericordia como experiencia de superar toda desigualdad dentro de la comunidad.  Pueden ser signo de saber CELEBRAR con agradecimiento y de ANUNCIAR con valentía, la Misericordia de Dios al mundo.  Pueden ser signo vivo de saber SERVIR con misericordia a quien lo necesite.
 ¿QUÉ SIGNOS DE MISERICORDIA NOS PUEDEN AYUDAR A EXPRESAR UNA AUTÉNTICA Y SINCERA RECONCILIACIÓN COMUNITARIA?
Desde la realidad socio-política
Debería ser inspirador, si supiéramos interpretarlo correctamente, el libro del Apocalipsis.  Contiene una teología política, en imágenes,  que tienen como finalidad ayudar a las comunidades a resistir al modelo socio-económico y religioso, y también a la propaganda, del imperio greco- romano.
Lo que HOY nos acerca al Apocalipsis es que en Honduras también vivimos bajo un doble IMPERIALISMO: el económico, es decir el neoliberalismo, que sostiene al político, es decir el de Estados Unidos imponiéndose en nuestro Estado que no logra ser libre, soberano e independiente.  ¿A qué nivel y con qué recursos pueden las CEBs enfrentarse a todas las consecuencias de este imperialismo sin perder la esperanza que quiere comunicarnos el Apocalipsis?
Una condición imprescindible para poder enfrentar los retos que nos presenta la realidad es que ésta no logre dividirnos.  Si querer enfrentar los problemas socio-políticos y económicos va a enfrentar entre sí a los miembros de las CEBs significa que no hay madurez para hacerlo.
La fe que nos une debe estar por encima de la manera distinta e incluso contraria con que queramos enfrentar los retos de la realidad.  Ante las distintas formas de pensar, sólo cabe entre nosotros el amor y el respeto cristiano.  Eso puede llevar a tener que distinguir cuándo un compromiso social es asumido por todos los miembros de la CEB y cuándo lo es solamente por una parte de la comunidad.
Veamos si hay algunos retos en los que sea fácil que todos los miembros de la CEB y los miembros de los organismos de decisión de la parroquia (consejos, equipos  o comisiones), por ejemplo, puedan coincidir.
+ HOY, nuestras CEBs pueden sumar su compromiso social  su vocación profética en la defensa de los recursos naturales y del medio ambiente.  El Papa Francisco nos llama a una necesaria “CONVERSIÓN ECOLÓGICA” y nos aclara que “vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana” (Laudato si, 217)     EL COMPROMISO ACTIVO EN LA DEFENSA DE LA “CASA COMÚN”,  ¿SÓLO AFECTA A LAS CEBs QUE VIVEN EN ZONAS DE CONFLICTIVIDAD ECOLÓGICA O DEBE AFECTAR A TODAS LAS CEBs  DE HONDURAS?
HOY, nuestras CEBs han de ser defensoras de la JUSTICIA SOCIAL que es expresión del Reino que proclama Jesús y que conlleva la lucha por erradicar la corrupción.  Una justicia que se trabaja en el seno de la CEB, que se educa en familia, que se promueve a nivel de convivencia de barrio, colonia, aldea y que se reclama con firmeza ante las autoridades.  Pero en esta defensa de la justicia, como cristianos, no la debemos divorciar de la misericordia.
Nos lo recuerda el Papa al convocarnos para el Año de la Misericordia: “La justicia por sí misma no basta, y la experiencia enseña que apelando solamente a ella se corre el riesgo de destruirla.  Por esto Dios va más allá de la justicia con la misericordia y el perdón.
Esto no significa restarle valor a la justicia o hacerla superflua, al contrario. Quien se equivoca deberá expiar la pena.  Sólo que este no es el fin, sino el inicio de la conversión, porque se experimenta la ternura del perdón.  Dios no rechaza la justicia.  Él la engloba y la supera en un evento superior donde se experimenta el amor que está a la base de una verdadera justicia” (Misericordiae Vultus, 21 PARA TRABAJAR POR LA JUSTICIA SOCIAL? ¿SABEMOS CREAR ALIANZAS  CON CARITAS Y OTRAS INSTITUCIONES TANTO ECLESIALES COMO CIVILES PARA FORTALECER LA LUCHA POR LA JUSTICIA?
HOY, nuestras CEBs han de renovar su “OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES” como respuesta al empobrecimiento que estamos sufriendo en Honduras.  En “La Alegría del Evangelio”, el Papa afirma: “Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad…” (EG, 187).
Y añade que, entre otras acciones, “implica tanto la cooperación para resolver las causas estructurales de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres, como los gestos más simples y cotidianos de solidaridad ante las miserias muy concretas que encontramos.” (EG, 188)
 ¿PUEDEN,  LAS CEBs,  ARMONIZAR EN SUS ACCIONES SOLIDARIAS LA ASISTENCIA A LOS MÁS POBRES CON SU PROMOCIÓN HUMANA?
En este caminar, con luces y sombras,  de las CEBs en Honduras, el Señor nos acompaña y nos guía con la fuerza de su Espíritu.  Vivámoslo con agradecimiento, con alegría y con fidelidad.  Trabajemos para que los sacerdotes conozcan mucho mejor las CEBs y las acompañen desde su ministerio.
Trabajemos para que exista una mejor RED de comunicación entre todas las CEBs y de relación positiva con todos los organismos pastorales parroquiales y diocesanos.
Trabajemos para que el Equipo Nacional de CEBs tenga más fácil acceso en su comunicación con todas las CEBs.
Apoyemos el trabajo del Equipo Nacional que ha asumido la tarea de elaborar un Directorio  que, lejos de ser un instrumento que “institucionalice” la CEBs,  las impulse a tomar mayor conciencia de todas sus posibilidades, tanto ministeriales desde el seno de la Iglesia a la que deben renovar,  como proféticas desde el seno de la sociedad a la que deben convertir con los valores del Reino.

Pido al Señor que siga bendiciendo a todas las Comunidades Eclesiales de Base.

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